Por primera vez, las señales de televisión abierta de Televisa y TV Azteca no transmitieron la ceremonia de inauguración de las Olimpiadas de Río de Janeiro 2016. Como se sabe, perdieron los derechos de transmisión desde 2013 cuando América Móvil negoció por 130 millones de dólares la exclusividad de estos derechos en los Olímpicos de Invierno de 2014 y el presente certamen en Brasil.

En abril de 2016, las negociaciones entre el duopolio televisivo y las compañías de Carlos Slim para retransmitir las Olimpiadas no fructificaron. A cambio, América Móvil anunció que las estaciones públicas de Canal 22 y Canal Once serían las únicas señales abiertas que difundirán las Olimpiadas, mientras que los suscriptores de Claro Video (propiedad de Slim) así como los anales de televisión restringida de Fox y ESPN trasmitirán las competencias.

Tras la ceremonia de inauguración del viernes 5 de agosto, los noticieros de Televisa y TV Azteca simplemente no mencionaron ni siquiera como información general el inicio de las Olimpiadas. “Si no hablamos de ellos, no existen”, es la clásica consigna de los monopolios mediáticos.

Sin embargo, tanto la empresa de Emilio Azcárraga Jean como la de Ricardo Salinas Pliego violan abiertamente el artículo 231 de la Ley Federal de Radiodifusión y Telecomunicaciones que ordena lo siguiente:

“Los concesionarios que presten servicios de radiodifusión y de televisión y audio restringidos incluirán en su programación diaria información sobre acontecimientos de carácter político, social, cultural y deportivo y otros asuntos de interés general, nacionales o internacionales”.

Es un artículo que garantiza el derecho a la información de las audiencias, algo que abiertamente se viola con la invisibilización y el silencio de Televisa y TV Azteca.

Ellos podrán argumentar, también, que el Comité Olímpico Internacional establece reglas muy rígidas para quienes no tienen los derechos de transmisión, pero esto no los exime de su obligación lógica de cubrir informativamente la jornada deportiva más importante a nivel mundial.

Para el profesor Ramiro Tovar Landa “por décadas ellos imponían el contenido y la interpretación de los hechos. Ahora que las audiencias tienen alternativas siguen pensando en imponer y en negarle a las audiencias lo que ellos consideran o en lo que no tienen control”.

Consultado por Homozapping, Ramiro Tovar consideró que la transmisión de los Juegos Olímpicos en Canal 22 y en Canal Once y otras televisoras públicas del país “ejemplifican cómo ha llegado el fin del monopolio de las televisoras comerciales en estos eventos”.

La competencia de Televisa y TV Azteca con América Móvil, abierta y llena de golpes bajos desde 2011, no tendría por qué afectar a sus propias audiencias. Tal parece que no han entendido los nuevos tiempos de la convergencia.