Luego de la demanda millonaria de Humberto Moreira contra Sergio Aguayo, ahora el grupo MVS, que recientemente logró que su canal televisivo pueda ser visto en sistemas abiertos y no sólo de paga, demandó a Carmen Aristegui por el prólogo del libro: La Casa Blanca de Peña Nieto. La historia que cimbró un gobierno, cuyos autores son Daniel Lizárraga, Rafael Cabrera, Irving Huerta y Sebastián Barragán. Carmen es autora de la introducción donde relata la manera como fueron despedidos de la mencionada empresa ella y sus colaboradores.

Curiosamente, antes, Enrique Peña Nieto había señalado el grave error que cometió al adquirir la residencia que se hizo famosa aquí y en el exterior. Pidió incluso perdón por esa compra, aunque dijo que no había ningún delito en lo que hizo. Algo que está por verse, aunque con un investigador a modo, como fue el caso del impresentable Virgilio Andrade, todo fue simulación, opacidad y una forma de esconder la basura debajo de la alfombra.

Los señores Vargas han entablado un juicio para que la editorial no imprima nuevamente el libro con las palabras y los juicios de Aristegui. Hasta el momento no se sabe el monto de la lana, pero será, sin duda, una cantidad que no puede cubrir la periodista, algo que Moreira hizo con Aguayo al tasar su honor (sic desprestigiado), en 10 millones de pesos.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) cometió un disparate al dejar que las cifras de las indemnizaciones sean altísimas, algo que no resarce la credibilidad de nadie, si en realidad se quiere salir fortalecido ética y moralmente.

Es lógico que apoyemos a la periodista, la cual dice que seguirá adelante en sus tareas en cualquier tribuna, seguramente en Internet.

Con estas dos acciones más el asesinato de Pedro Tamayo, en Veracruz, se muestra, una vez más, como los periodistas estamos ante un sexenio de terror e impunidad. Nuestra solidaridad plena con Sergio, Carmen y los compañeros caídos en su deber.

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