Según reveló WikiLeaks en su cuenta de Twitter, el nuevo presidente interino de Brasil, Michel Temer, fue “informante de inteligencia» de los Estados Unidos. Wikileaks señala que Temer mantenía comunicación con la embajada estadounidense en Brasil, el contenido de las misma fue calificado por el hoy presidente interino como “sensible” y “solo para uso oficial” en el cable revelado.

El jueves pasado, al ser destituida por el Senado Dilma Rousseff, su vicepresidente, Michel Temer, asumió la presidencia durante los siguientes 180 días.

En el sitio de Wikileaks se filtró información, fachada en 2006 y enviada desde São Paulo (Brasil) al Comando Sur de los Estados Unidos, ubicado cerca de Miami, en la cual Temer analiza la situación política en el país sudamericano durante el mandato de Luiz Inácio Lula da Silva.

«Al ser preguntado sobre el programa del partido, Temer indicó que el PMDB apoya políticas que favorecen el crecimiento económico. [El partido] no tiene ninguna objeción al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) [y] preferiría ver al Mercosur fortalecerse con el fin de negociar con el ALCA como bloque, pero la tendencia parece ser la contraria», señala una parte de uno de los documentos.

Las opiniones del ahora presidente interino se encuentran en un cable confidencial pero que no clasificado del Departamento de Estado. El documento en cuestión recoge la opinión de Temer sobre Lula, sobre quien destacó su «visión estrecha» y el «acento excesivo que colocaba sobre los programas sociales que no promueven el crecimiento o el desarrollo económico».

Temer agrega que «algunos dirigentes del PT (Partido de los Trabajadores) han robado a las finanzas públicas, aunque no para su beneficio personal sino para ampliar el poder del partido». En otro cable diplomático publicado por Wikileaks, con fecha 21 de junio de 2006, se identificó al entoncdes cónsul general, Christopher McMullen, como el interlocutor de Temer en estas reuniones.

«El verdadero problema con el PMDB es que no tiene una ideología o una estructura política que le permita elaborar e implementar una agenda política nacional coherente», escribe McMullen, al definir a ese partido como «una coalición de caciques regionales oportunistas».