Por René Ramírez

David Sigmundur Gunnlaugsson Foto: Aristegui Noticias

David Sigmundur Gunnlaugsson Foto: Aristegui Noticias

La filtración de los llamados Panama Papers ha causado un revuelo global, no sólo por la cantidad de documentos, sino por la forma en la que desnuda el modus operandi de los poderosos y multimillonarios para evadir sus obligaciones fiscales por medio de movimientos poco transparentes y claramente fuera de la ley.

El periodismo de investigación ha adquirido una gran importancia en la vida política de un país, y en específico de México. Un tipo de periodismo que en democracias como la mexicana, ayuda a denunciar las malas prácticas del poder y el abuso sistemático de los privilegios. Un periodismo que se establece y consolida como contrapeso ante las fallas institucionales y de la clase política cómplice o inepta.

Ya sea el “destape” de una mansión presidencial construida por medio de conflictos de interés; el uso de un pirata cibernético para ayudar en unas elecciones presidenciales, o describir la forma en como un club selecto de mexicanos con el poder económico suficiente para fugarse de sus obligaciones fiscales; todas las situaciones anteriores fueron sacadas a la luz de la crítica ciudadana, gracias a grupos de personas con una gran determinación y con el objetivo claro de revelar la verdad incómoda.

La filtración de los llamados Panama Papers, fue gracias a una cooperación de una red periodística sin precedente. Realizada por el Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación, esta macro investigación se dio gracias a la cooperación de 370 periodistas de 78 países del mundo, de los cuales en nuestro país estuvieron involucrados Aristegui Noticias y la revista Proceso, todos ellos fueron quienes dieron a conocer 11.5 millones de documentos de una firma de abogados panameña llamada Mossack Fonseca con sede en Panamá, una firma encargada de brindar asesoría financiera.

Vemos que en otros países como Islandia, el involucramiento del primer ministro en estas actividades, logró que la ciudadanía saliera a las calles y desembocara la presión social en la dimisión del gobernante. En Inglaterra, el primero ministro David Cameron no ha podido controlar la justificada ola de criticas por su vinculo en estos documento. En otros casos, como Argentina, la presión de la opinión pública ocasionó que la Fiscalía inicie investigaciones al presidente Macri. Estos documentos y su importante contenido, fueron el detonante suficiente para iniciar investigaciones a grandes empresarios, altos funcionarios y organizaciones internacionales que están ligados a las operaciones de evasión fiscal o lavado de dinero. Generando importantes movimientos ciudadanos que exigen que ello no quede impune. Sin embargo, en nuestro país es otra historia. Somos el caso atípico.

Aunque el jefe del SAT, Aristóteles Núñez, ha declarado que iniciará investigaciones a los 33 mexicanos involucrados en los Panama Papers, podemos decir, basados en episodios anteriores, que en nuestro país estos señalamiento no serán motivo de investigaciones serias que culmine en consecuencias. No es un pesimismo o una apatía, pero en nuestro país la impunidad es parte del aire que respiramos, contaminando el poco aire democrático que se asfixia ante la ausencia de mecanismos de transparencia, rendición de cuentas o algún método jurídico o institucional eficaz.

¿Por que en otros países y en otras democracias, los funcionarios de alto nivel o empresarios involucrados en los Panama Papers se han visto forzado a algún tipo de declaración o renuncia, contrario a lo que sucede en México?. Una y otra vez somos testigos de la forma en como opera esa justicia selectiva a la Mexicana. Ejemplo de ello lo sucedido con el grupo de jóvenes que se hacen llamar «Los Porkys» en Veracruz, y su presunta participación en la violación de una joven. Ellos son hijos de políticos con poder, por lo que contaron con los medios suficientes para evadir la acción de la justicia. Lo vemos nuevamente cuando gobernadores son señalados por endeudar a sus entidades de forma irregular, y no sucede nada.

Estamos ante una ventana de oportunidad para cambiar rumbo de lo que ha sido una constante; porque al igual que en Guatemala, cuando la ciudadanía se organizo y pidió ayuda Internacional para investigar hechos de corrupción de alto nivel, en México podemos empezar a construir un nuevo canal, que limpie el oxigeno en la «región mas transparente del aire»