El 24 de octubre de 2014, Javier Hernández, mejor conocido como Chicharito, publicó en su cuenta de Twitter @CH14_ un mensaje que incomodó en extremo al gobierno de Peña Nieto:

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El joven astro del futbol mexicano publicó en su cuenta de Instagram también una foto con un velo negro encima del rostro, en señal de duelo.

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Eran los días del impacto global de la tragedia ocurrida en Iguala, Guerrero y de las dudas ante lo que después se convirtió en el peor montaje de una versión ministerial del gobierno mexicano ante una tragedia: la “verdad histórica” de un holocausto.

A un año y medio de esta irrupción en los temas de la coyuntura mexicana, Chicharito se tomó varias fotos, ataviado de etiqueta y no de lujo, con el presidente Enrique Peña Nieto, durante su gira por Alemania.

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El ex delantero de las Chivas le regaló al atlacomulquense una camiseta del Bayer Leverkusen, el equipo donde juega Hernández. Ninguna referencia del astro futbolero a las protestas que ocurrían en las calles alemanas por la visita de Peña Nieto.

La foto de ambos fue viralizada en las redes sociales, con muy poca fortuna para el jugador de futbol y para el propio primer mandatario.

Ávido el segundo de tener una transfusión de popularidad en medio de su peor momento de aceptación en México, presumió una imagen con uno de los jugadores de futbol más querido por la afición mexicana.

Sin embargo, la incongruencia no perdona. Y el Chicharito se metió un penoso autogol, cuando apenas hacía 17 meses quería demostrar empatía con la afición mexicana.