Por Ramiro Tovar Landa | Vía Mediatelecom

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¿Qué indican estas cifras? La respuesta objetiva y responsable es que, de existir una asimetría, ésta es la que perciben los usuarios entre los concesionarios alternativos en el mercado y actúan en consecuencia, permaneciendo o regresando al operador denominado como AEP, dado que este operador ha demostrado ser lo suficientemente diferenciado respecto del resto, tanto en precios como en características diferentes de esta variable, de tal manera que representa la mejor alternativa en el mercado a pesar de tener un trato regulatorio asimétrico desfavorable.

El hecho de que el resto de los concesionarios, a la fecha, no hayan sido capaces de atraer el suficiente número de usuarios para que el AEP haya disminuido en una mayor magnitud su participación en el mercado, sea fijo o móvil, no puede atribuirse a la reforma. Al contrario, los concesionarios no preponderantes son objeto de ventajas regulatorias como la gratuidad en la tarifa de terminación en la red del AEP y la disponibilidad de la compartición obligatoria de la infraestructura de este mismo concesionario, así como la añeja e injustificada prohibición de ofrecer servicios convergentes actualmente reservados al resto de los concesionarios de redes fijas.

Recordemos que los lugares y la forma donde se exponen ciertas interpretaciones de los hechos de mercado y sus argumentos no significa que tales instituciones académicas de prestigio convaliden lo que en ellas se expone. No es entendible que quienes se proclaman defensores de la competencia deploren el producto de la libre elección de los usuarios respecto al tamaño relativo de los concesionarios.

La regulación que estableció la reforma en telecomunicaciones es de naturaleza extrema en términos de tratamientos asimétricos, pero la soberanía de las decisiones y preferencias del consumidor nunca debe ser vulnerada. Al contario, como lo hace dicha legislación, debe procurase que se ejerza al menor costo y con la mayor libertad, si es que aspiramos a que prevalezca un entorno de competencia.

Es difícil comprender cómo se minimiza la importancia de la libertad de elegir del consumidor como determinante de la estructura de mercado y, en cambio, claman por una mayor regulación para seguir siendo objeto de apalancamiento y evitar la intensa lucha por la preferencia de los usuarios. Sin duda, es aplicable la frase “De Gustibus Non Est Disputandum” [“en cuestión de gustos o preferencias no se admiten disputas o reclamos”]. Dicha frase es una expresión al reconocimiento del derecho a elegir como un derecho humano y no sólo como el fundamento al mecanismo de mercado.

Von Mises expresó: “las pérdidas y las ganancias constituyen los resortes gracias a los cuales el imperio de los consumidores gobierna el mercado […]. La empresa con fin lucrativo háyase inexorablemente sometida a la soberanía de los consumidores[…].Nadie puede considerar su posición asegurada, ni existe en el mercado derecho preestablecido alguno. Todo el mundo está sometido a la ley del mercado, a la soberanía de los consumidores […]. El intervencionismo ha logrado en numerosos lugares enervar de tal modo la soberanía del mercado, que le conviene más al hombre de negocios buscar el amparo de quienes detentan el poder público que dedicarse exclusivamente a satisfacer las necesidades de los consumidores”.

El consumidor es el soberano y todo proveedor invierte esfuerzo para no ser superado por sus competidores en servir mejor a los consumidores. No le corresponde al Estado o a la regulación elegir a los proveedores a los cuales deban de acudir los usuarios. Lareforma en telecomunicaciones tiene vigencia y respeta la soberanía del consumidor, aunque existan voces que la creen lenta e insuficiente. Que no busquen en la regulación lo que no pueden lograr en la medida ni con la velocidad que desean a pesar de estar en el lado cómodo de la misma.