Texto original del reportaje publicado en Proceso No. 2048.

Desde que lograron remontar en 2001 la deuda de 1,800 millones de dólares heredada por el mal manejo de El Tigre Azcárraga Milmo, sus bajos índices de rating y el gigantismo de la compañía, el grupo de directivos de Grupo Televisa conocido como Los Cuatro Fantásticos (Emilio Azárraga Jean, Bernardo Gómez, Alfonso de Angoitia y José Bastón) no habían enfrentado un desafío tan complejo como el que les depara 2016 y los próximos años.

El panorama no es nada halagador: disminución en la venta publicitaria en televisión abierta, caída de la audiencia en sus segmentos de entretenimiento más importantes (deportes, telenovelas y concursos), crisis de credibilidad de sus espacios informativos, consecuencias negativas del “apagón analógico” de este año y la emergencia de una nueva competencia que no tenían prevista, como es la televisión online, cuyo crecimiento ha sido exponencial a través de empresas globales como Netflix que amenazan con rebasar en 5 años a la misma televisión restringida, donde Televisa domina el 62 por ciento del mercado nacional.

Los focos rojos de este panorama se encendieron en el segundo trimestre de 2015, cuando Televisa reportó ante la Bolsa Mexicana de Valores una baja de 16.4 por ciento en ventas publicitarias, y en el tercer trimestre del mismo año se confirmó otra disminución de casi 9 por ciento, en comparación con los mismos periodos de 2014.

El 2 de octubre de 2015, Emilio Azcárraga Jean y sus tres principales colaboradores (Bastón, Gómez y De Angoitia) fueron los anfitriones de un tour por sus foros de grabación para 650 publicistas ante quienes presumieron que Televisa “conecta” con 14 millones de personas en una sola emisión en sus horarios estelares y debían invertir publicidad.

“Dejamos de hacer esta comida hace tiempo y para mí es un orgullo poderla volver a hacer en este foro, el Foro 2… Créanme que éste es un relanzamiento de Televisa y la relación con sus anunciantes. Queremos crear estas conexiones”, les afirmó Azcárraga Jean.

A su vez, José Bastón, vicepresidente de Contenidos, presentó formalmente a Ricardo Pérez Teuffer, quien sustituyó desde marzo de 2015 a Alejandro Quintero como vicepresidente corporativo de Comercialización.

Quintero fue el gran artífice de la transformación de los contenidos informativos y de entretenimiento de Televisa en espacios también para la publicidad y promoción política, como ocurrió con Enrique Peña Nieto y otros políticos. En medio de un gran hermetismo, Quintero dejó la empresa y se quedó como “asesor” directo de José Bastón.

“A partir de mañana vamos a arrancar un nuevo plan comercial. Estamos revalorizando nuestro inventario. Estamos revalorizando nuestro producto”, les prometió Bastón a los compradores de publicidad.

El panorama no mejoró mucho después de este “relanzamiento”. Televisa trató de incrementar las tarifas publicitarias de televisión abierta de entre 40 a 50 por ciento y acabaron negociando con grandes compañías aumentos de sólo 10 por ciento, ante la resistencia de los corporativos, según confió a Proceso uno de los participantes de esta negociación.

Televisa atribuyó públicamente la disminución de los ingresos publicitarios al efecto del Mundial de Futbol de 2014, a la campaña electoral federal de 2015 que los obligó a ceder espacios no comercializables a los partidos y hasta a las medidas adoptadas por el gobierno federal para eliminar 55 de un total de 139 horas anuales de comerciales de comida chatarra en horario infantil, como en el programa En Familia, de Javier López Chabelo, quien terminó abruptamente más de cuarenta años de transmisiones el 20 de diciembre de 2015.

No obstante, también los publicistas criticaron la disminución constante de los índices de rating en sus segmentos de deportes, telenovelas y programas de concursos, así como el crecimiento de la oferta de contenidos y publicitaria en internet.

Netflix, “Cambio de Paradigma”

El estudio Entertainment and Media Outlook Mexico 2015-2019, elaborado por Pricewatherhouse (Pwc) advirtió que además de los sistemas de televisión tradicionales que dominan en el país y en donde Televisa es mayoritario (televisión abierta, por cable y satelital) “nuevas tecnologías como la televisión digital terrestre (TDT) y la web tv, entre otras, está tomando fuerza. Por ejemplo, el número de televidentes por dispositivos está aumentando gracias a la creciente penetración de los teléfonos inteligentes y la PC”.

“La penetración de internet está fomentando el desarrollo de los servicios de contenido Over-The-Top (OTT), una forma de transmitir señales de video y audio a diferentes dispositivos a través del uso de la red”, señaló el estudio.

La OTT más exitosa es la compañía Netflix. Tan sólo en el tercer trimestre de 2015, Netflix reportó ingresos globales por 1,581 millones de dólares, equivalentes a todos los ingresos de Grupo Televisa en un año que reportó ingresos totales por 1,233 millones de dólares.

En enero de 2016, Netflix anunció que ya cuenta con más de 75 millones de usuarios (más del 60 por ciento en Estados Unidos) y prevé ganar más de 6 millones en este año. El promedio de tiempo que destinan los usuarios que ven teleseries, películas o musicales en esta nueva plataforma es de 1.5 horas al día y que puede rebasar no sólo a la televisión abierta sino a la televisión restringida.

“Las OTTs como Netflix rebasaron por la derecha a Televisa sin que se dieran cuenta. Estamos ante un cambio de paradigma de la televisión en los próximos 10 años”, afirmó Jorge Alvarez Hoth, ex funcionario de la compañía de Azcárraga Jean, quien fue el artífice del modelo de dominio del mercado de Sky.

Consultado por Proceso, Alvarez Hoth afirmó que la transformación que están creando empresas como Netflix afectará, sobre todo, al segmento más importante de los negocios de Televisa y que hasta ahora les genera mayor rentabilidad: la televisión de paga.

“Las OTTs son a la televisión de paga lo que en su momento la telefonía celular fue a la telefonía fija. Ya casi nadie contrata telefonía fija, pero todos los mexicanos tienen acceso a telefonía móvil”, afirmó el también ex subsecretario de Comunicaciones.

Televisa invirtió en los últimos 9 años más de 2 mil millones de dólares para lograr el control del 62 por ciento de los casi 17 millones de suscriptores que existen en México en televisión de paga, adquiriendo por las buenas y por las malas a las empresas de televisión por cable más grandes del país.

También registró una pérdida de 320 millones de dólares al comprar el 50 por ciento de la compañía de telefonía móvil Iusacell, asociándose con su presunto competidor Ricardo Salinas Pliego. Tres años después, en septiembre de 2014, Televisa vendió ese 50 por ciento en 717 millones de dólares, mucho menos de los 1,200 millones de dólares que les costó la compra original.

El artífice de la expansión de Grupo Televisa en la televisión de paga y en telecomunicaciones es su vicepresidente Ejecutivo, Alfonso De Angoitia, el mismo que fue el cerebro de la reestructuración financiera exitosa de la empresa a finales de los noventa.

En menos de 15 años, De Angoitia logró que los contenidos de televisión abierta dejaran de representar más del 50 por ciento de las ventas de Televisa para representar ahora sólo el 37.8 por ciento (8 mil 825 millones de pesos), según el último reporte trimestral enviado a la Bolsa Mexicana de Valores.

En contraste, las empresas de televisión satelital como Sky representan el 21.4 por ciento de sus ventas y el segmento denominado telecomunicaciones (las compañías de televisión por cable y los servicios de audio, video e internet) representan el 32 por ciento. En otras palabras, el 53 por ciento de los ingresos de Televisa ya no dependen de la producción de contenidos en Canal 2 y en sus otras cadenas.

En el tercer trimestre de 2015, Televisa invirtió mucho más en adquirir empresas cableras y en Sky que en televisión abierta: 324.7 millones de dólares frente a los 53.3 millones de dólares en contenidos y otros negocios tradicionales.

“El modelo de las OTTs como Netflix van a acabar con el modelo de la televisión de paga. La televisión abierta se va a mantener, pero el problema para Televisa es que sus activos tradicionales como son la televisión abierta y sus empresas de televisión de paga no pueden competir con Netflix”, advirtió Alvarez Hoth.

“Netflix es un agregador de contenidos y ahora es más grande que Televisa. El éxito de este tipo de modelos es que no necesitas agendarte para ver la televisión. Tú puedes elegir la hora, el momento y el tipo de contenido que quieras”, abundó el especialista.

Este es el único mercado que empresas como Televisa no controlan, a pesar de haber sido durante décadas una de las principales compañías de contenidos en todo tipo de televisión.

(Continúa…)