Por Miguel Alejandro Rivera

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Pensar en el crimen organizado por lo general nos remite a pensar en cuestiones como drogas, prostitución, trata de personas, narcotráfico, sangre, armas, secuestro… muerte; sin embargo, existen otros tipos de crímenes organizados que por ser más políticamente correctos y tener ciertas funciones sociales, pasan no sólo inadvertidos, sino que son totalmente legales.

El pasado 15 de enero una prueba de medicamentos en Francia causó la muerte cerebral de una persona y dejó a otras cinco más en estado grave. El fármaco experimental se le suministró a 90 personas, a las cuales la empresa responsable, un laboratorio privado en la ciudad de Rennes, está contactando para evitar más percances.

El jefe neurocientífico del Hospital Universitario de Rennes, donde se realizaron las pruebas, ha reconocido que no existe ningún antídoto. En tanto, Marisol Touraine, ministra de salud de Francia, dijo que espera «llegar al fondo (…) de este trágico accidente».

La noticia ha tenido eco por la importancia que implica una falla en el sistema de salud de uno de los países más importantes del mundo; sin embargo, no es la primera vez que este tipo de pruebas fallan, la cuestión es que generalmente lo hacen en países del tercer mundo.

Habitualmente los africanos son los más afectados por las farmacéuticas. En 2002, el presidente de Estados Unidos en aquel entonces, George W. Bush, anunció que brindaría una partida presupuestal contra el SIDA en África. Unos meses antes, los encargados sanitarios habían modificado los informes del medicamento que sería usado, pues experimentos anteriores en Uganda indicaban que podría tener efectos letales.

Años antes, en 1996, la empresa Pfizer suministró a 200 niños en Nigeria un medicamento experimental llamado Trovan: 11 niños murieron y muchos otros tuvieron fuertes afectaciones que cambiaron sus vidas para siempre. La farmacéutica envió la sustancia en respuesta a una epidemia de meningitis y cólera en la zona; aprovechando la situación pretendieron ver los resultados de su nuevo producto.

Una de las madres de los menores un día llamó a uno de sus hijos: éste no hizo caso. «No me respondió. No oía, no hablaba. Estaba como dormido pero con los ojos abiertos», dijo la mujer a la BBC. La madre contactó a los médicos de Pfizer; le dijeron que sus hijos mejorarían… días después sus dos pequeños murieron.

Los de enfermedades y muerte por el Trovan fueron aumentando. Investigaciones de The Washington Post revelaron que efectivamente, ese medicamento jamás había sido probado.

Según la revista Forbes la industria de la tecnología farmacéutica fue la número uno en crecimiento en el 2015, con una mejora en sus ganancias de hasta 21% Estas empresas, que funcionan como una mafia, experimentando con seres humanos de escasos recursos, tienen mayores ganancias que los bancos, las comunicaciones e incluso los minerales energéticos.

No todo el crimen organizado está en las calles sembrando el terror con un arma. Otro sector del crimen trabaja desde un laboratorio y jerarquiza la vida de los seres humanos: probar en unos para sanar a otros… un lujo que sólo se puede dar la industria más rentable del planeta.