Por Adrián Ixe

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Era el año de 2010, en México se celebraba el Bicentenario, así es, se celebraban los 200 años del inicio de la lucha de Independencia y el centenario del inicio de la gesta Revolucionaria. Recuerdo que en ese año, apenas comenzó, nos bombardeaban los medios de comunicación con campañas sobre el Bicentenario mexicano, planteaban preguntas como “tú qué le vas a regalar a México” o como “para ti qué es ser mexicano”, en ese 2010 la mayoría de las obras públicas eran llamadas “obra del Bicentenario”, se sacaron monedas conmemorativas, entre otras cosas en 2010, se estaba viviendo una guerra declarada contra el narcotráfico por el entonces presidente de la República Felipe Calderón.

En aquel 2010 sería “detenido”(y lo pongo entre comillas porque hay quien dice que se entregó) Édgar Valdez Villareal alias La Barbie, así es, este narcotraficante que se haría famoso en México y en el mundo, y se hizo famoso no por sus actos delictivos o por ser líder de un cartel del tamaño como el del Chapo Gúzman, sino que se hizo famoso porque al ser presentado en el hangar de la policía federal, portaba una camisa Polo Ralp Lauren verde, además de que en su rostro se dibujaba una sonrisa, de calma, de satisfacción, una sonrisa burlona sobre la justicia mexicana, que en efecto es una burla. Posteriormente nos enteramos el por qué de la risa de La Barbie y es porque posteriormente le hizo llegar una carta al grupo Reforma en donde mencionaba los políticos involucrados en el narcotráfico y por eso a continuación el texto completo de esta carta:

“Quiero manifestar, en primer lugar, que no me acogí al programa de testigos protegidos. Así mismo niego categóricamente los señalamientos y manifestaciones que refieren los elementos aprehensores respecto a la forma de cómo fue mi detención; y que la verdad de los hechos es la siguiente: mi detención fue el resultado de una persecución política por parte del C. Felipe Calderón Hinojosa, quien instauró un acosamiento en contra de mi persona, por la razón de que el suscrito se negó a formar parte del acuerdo que el señor Calderón Hinojosa deseaba tener con todos los grupos de la delincuencia organizada, para lo cual él personalmente realizó varias juntas para tener pláticas con grupos de delincuencia organizada.

Posteriormente se realizaron diversas juntas a través del general Mario Arturo Acosta Chaparro, quien se reunió por órdenes del Presidente y Juan Camilo Mouriño, con dos de los jefes de la familia michoacana. Posteriormente, el general se entrevistó en Matamoros con Heriberto Lazcano y Miguel Ángel Treviño el Z-40. Tiempo después, Acosta Chaparro y Mouriño se entrevistaron con Arturo Beltrán Leyva, El Barbas, y también se entrevistó con El Chapo Guzmán, líder del cártel de Sinaloa.

Calderón quería el acuerdo con todos los cárteles: cártel de Los Zetas, cártel del Golfo, conmigo, cártel de Juárez, con Vicente, Mayo y Chapo (Cártel de Sinaloa), situación por la cual, al no haber respuesta de mi parte y no querer tener nexos con ninguna de las organizaciones criminales, se instauró en mi contra una persecución aguda, al grado de haberme cateado varios domicilios sin una orden legal para ello y de los cuales me robaron dinero, alhajas, automóviles, así como diversas pertenencias.

Genaro García Luna, titular de la Secretaría de Seguridad Pública federal (SSP), quien cuando menos desde el año 2002, primero en la AFI y luego en la PFP, me consta que ha recibido dinero de mí, del narcotráfico y la delincuencia organizada, al igual que un grupo selecto integrado por Armando Espinosa de Benito, quien trabajaba con la DEA y me pasaba información; Luis Cárdenas Palomino, Edgar Eusebio Millán Gómez, Francisco Javier Garza Palacios (PF Colombia), Igor Labastida Calderón, Facundo Rosas Rosas, Ramón Eduardo Pequeño García y Gerardo Garay Cadena, quienes también forman parte y reciben dinero de la delincuencia organizada y de mí.

Entre otros ellos tuvieron la encomienda de “detenerme en algún operativo”, cuando en realidad tenían la instrucción de matarme, tan es así que al momento de mi detención la cual se realizó en el domicilio que salió en los medios de comunicación, y lugar en el que me encontraba solo. Dicen que ese día no se reportaron balazos pero la verdad sí hubo. Un policía federal que fue el mismo que me trasladó a este lugar, en el que actualmente me encuentro, me instaba a que corriera para poderme disparar, y así poder decir que al repeler el ataque me habrían matado al igual que hicieron con Arón Arturo Gines Becerril, a quien mataron en las inmediaciones del Centro Comercial Perisur, a quien los impactos de bala le fueron proporcionados todos por la espalda el mismo día de mi detención.

Todo fue tapado por la PF, es de hacer mención que pese a los antecedentes de Genaro García Luna, los cuales se encuentran en diversas causas penales y de los que el gobierno americano ya tiene conocimiento, incluso formaron parte de los temas tocados en la Iniciativa Mérida, y a los cuales yo ya he tenido acceso el más reciente el testimonio del testigo colaborador Mateo (Sergio Villarreal); el presidente Felipe Calderón lo sostiene en su cargo sin que se ejerza acción penal en su contra.

Como dato alterno habrá de hacerse notar que en cuantas detenciones realiza la Policía Federal, no se decomisa nada, todo se pierde (dinero, relojes, vehículos, droga, etc). Sin embargo es menester señalar que tanto el Ejército Mexicano como la Secretaría de Marina son más honestos, detienen a quien es, y lo ponen a disposición con lo que detienen. Yo pude haber hecho lo que haya hecho pero ellos, los funcionarios públicos que menciono, también son parte de la estructura criminal de este país”.

ÉDGAR VALDEZ VILLARREAL

A pesar de los señalamientos por parte de Édgar Valdez Villareal, no se inició una investigación a ninguno de los altos funcionarios que él denunció en esta carta, incluso el señor Calderón se fue de la presidencia con más pena que gloria porque su fantástica guerra nos dejó más de 70 mil muertos. Se ha ido de la presidencia y le dio paso a Enrique Peña Nieto, quien hasta sus primeros años de gobierno, lo venía haciendo “bien”, hasta que pasó lo de la casa blanca, se dio a conocer el tema Tlatlaya, el tema Ayotzinapa, las casas de su gabinete y hasta que el narcotraficante más importante del planeta se escapó de una prisión de máxima seguridad.

Hasta el momento de la detención del Chapo todo iba bien, parecía que las instituciones mexicanas eran fuertes, que dijeron que no al tema de la extradición porque demostraban que México podía hacerse cargo de sus narcotraficantes y que una vez cumplida su sentencia en México, podría ir a Estados Unidos a responder ante la justicia norteamericana. Pero todo era muy bueno para ser verdad porque el señor Chapo se les escapó por un túnel, sí, por un túnel en una cárcel de máxima seguridad.

Finalmente, hace unos días fue extraditado La Barbie a Estados Unidos, ya no se le miraba sonriente, es más, se le veía delgado a comparación como el año en que fue detenido, tal vez se le borró la sonrisa al darse cuenta que de nada sirvió señalar a altos mandos inmiscuidos en el narcotráfico porque no se les inició si quiera una investigación. Se borró su sonrisa, pero tal vez en el fondo está tranquilo porque aunque sabe que será prácticamente imposible escaparse de una prisión en Estados Unidos, es probable que pueda llegar a un acuerdo con la justicia norteamericana para que le reduzcan su sentencia a cambio que otorgue información importante a las autoridades estadounidenses.

Lo más importante es que se le ha borrado la sonrisa al gobierno mexicano, porque el extraditar a tus narcotraficantes muchas veces denota tu incapacidad para tratar con ellos, la debilidad de tu sistema penitenciario y una vez más se demuestra que este sexenio se cae poco a poco entre casos de conflicto de intereses, corrupción, casas, licitaciones, crisis petroleras, crisis financieras. Todo esto sucede cuando se creía al inicio de esta administración, que finalmente sería el tiempo de México, el tiempo de las reformas estructurales, el México de justicia y los mismos de siempre nos han demostrado que no han cambiado y nos volvieron a demostrar que son los mismos de siempre. Estos fueron los motivos para escribir de las extradiciones y fueron los motivos para que la sonrisa de La Barbie se apagara junto con la del gobierno federal.