IMG-20150906-WA0008“No hay evidencia contundente” de que los 43 normalistas de Ayotzinapa secuestrados en Iguala, Guerrero entre el 26 y 27 de septiembre de 2014 hayan sido incinerados en el basurero de Cocula, tal como lo relató la “verdad histórica” de la Procuraduría General de la República, sentenció el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Al presentar su informe final de los primeros seis meses de sus investigaciones, los expertos que forman parte de este grupo y que tuvieron acceso a los 150 tomos de la investigación ministerial y a testigos y víctimas de los sucesos, prácticamente desmontaron la “verdad histórica” del gobierno federal sobre los sucesos de Iguala y presentaron 20 recomendaciones, entre las cuales destacan la de continuar la investigación, realizar una segunda autopsia al cuerpo de Julio César Mondragón, investigar la existencia de hornos de cremación, investigar a todos los cuerpos policiacos y militares involucrados.

En la sede de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, los expertos Alejandro Valencia, Carlos Beristain, Claudia Paz y Franciso Coix, dieron a conocer la síntesis de su investigación final sobre los sucesos de Iguala, Guerrero, destacando que no existe una “verdad concluyente” sobre los hechos.

Entre los elementos más destacados que dieron a conocer los expertos destacan los siguientes:

1.-Sí existió un quinto autobús Estrella de Oro que salió del centro de Iguala, Guerrero, esa noche y fue detenido por una patrulla de la Policía Federal, tal como lo relataron los normalistas sobrevivientes, en contraste con la versión oficial de que no existió. Este autobús llegó al escenario del Palacio de Justicia. La videograbación de este transporte fue destruida.

Para los expertos del GIEI este autobús “tuvo algo que ver” en la mecánica y en el móvil del ataque a los normalistas. Ellos no tienen ninguna conclusión, pero afirmaron que, de acuerdo a investigaciones de Chicago, Estados Unidos, los grupos del narcotráfico en la zona de Iguala usan autobuses para transportar droga. “Esto puede ser una hipótesis fiable”, afirmaron.

2.-Antes, durante y después del ataque a los normalistas de Ayotzinapa que llegaron esa noche a Iguala, “hubo presencia del ejército”. Al menos, hubo vigilancia minuto a minuto del ejército, de la Policía Federal y de los policías municipales de Iguala, Guerrero. Para los expertos, existió un “nivel de coordinación” de las autoridades en la noche de los eventos.

3.-El objetivo del ataque a los normalistas de Ayotzinapa pudo haber sido “el no dejar salirlos de Iguala”. Los expertos mencionaron el “nivel de violencia en ascenso” y la “no protección de los normalistas” por parte de las fuerzas policiacas.

En esta parte del informe, los expertos destacan que hubo un nivel alto de retraso en la atención a los normalistas heridos. Mencionaron el caso de Edgar, quien estuvo herido hora y media, en malas condiciones, sin ser atendido.

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4.-Consideraron que en la investigación de la PGR hay una “desconexión” grave entre “dos momentos claves” en los sucesos de esa noche trágica: el momento de la agresión y el momento del secuestro de los normalistas. Para los expertos, estos momentos no están desvinculados sino que forman parte de “lo mismo”.

“Desde nuestro punto de vista, lo que debía hacerse con 43 normalistas no se decidió rápido”, advirtieron. Por tanto, “hay enormes contradicciones” entre los peritajes y los testimonios de los presuntos implicados que dio a conocer la PGR en las ya famosas conferencias de prensa de Jesús Murillo Karam, ex procurador general.

5.-Al no existir evidencia sólida de que los normalistas fueron cremados en el basurero de Cocula, Guerrero, los expertos recomendaron “investigar la posibilidad del uso de hornos públicos o privados en Iguala y Cocula”.

Al mismo tiempo, insistieron en continuar la búsqueda de narcofosas y vincular el caso de Iguala, con otros episodios en Guerrero.

6.-Sugirieron “llevar a cabo capturas contra los principales mandos de la policía de Iguala”. En especial, mencionaron al ex jefe de seguridad pública, Felipe Flores Velazquez, desaparecido desde esa noche trágica y a quien se señala como uno de los principales mandos de la agresión a los normalistas.

“El ataque muestra la impunidad y el terror que ejercían la policía municipal junto con el crimen organizado”, sentenció el informe del GIEI.

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