Foto: Eduardo Morelos

Foto: Eduardo Morelos

Por Eduardo Morelos

V.

De acuerdo con el Comandante Limón, otro de los grandes mitos en torno a los comunitarios son los apodos de los líderes del movimiento.

El título de Los Viagras es en referencia a que uno de los hermanos Sierra Santana, dese muy pequeño utilizaba gel fijador para el cabello de manera que siempre lucía con el peinado levantado. Es el menor de los hermanos y tenía gusto por las peleas de gallos. Poco a poco tomó fama con sus triunfos en los palenques. Las apuestas comenzaron a ir en favor de los gallos del personaje que untaba Viagra en el pelo.

De ahí su familia y los hermanos Sierra fueron ubicados por los pobladores como Los Viagras explica el comandante mientras sus “muchachos” lavan su camioneta.

Otro mito entorno al apodo de los grupos de autodefensas es el caso de los llamados H3 o Tercera Hermandad quienes son encabezados por Luis Antonio Torres El Americano en La Ruana.

H3 no tiene que nada que ver con Tercera Hermandad. Nosotros los ubicamos como los H3 porque en las reuniones que sostuvimos para organizar el movimiento, El Americano siembre llegaba en una camioneta marca Hummer modelo H3, acompañado por su gente quienes por lo general utilizaban camionetas de color blanco.”

Sin embargo, estos dos grupos generan polémica por su autenticidad en el movimiento. Pareciera que tratan de llenar ese vacío que han dejado los Templarios. Estamos ante la reorganización de los grupos delictivos en Michoacán; la disputa por la hegemonía en la región.

Lo cierto es que ambos trabajaron juntos e invitaron a los terracalenteños a sumarse y defenderse. Pero Alfredo Castillo Cervantes, ex Comisionado para la Seguridad y la Integridad de Michoacán, no cumplió su palabra. Traicionó a la Fuerza Rural G-250. Nunca recibieron un pago por su trabajo.

No olvidan que a la asistente del Comisionado Castillo, quien es de origen cubano y les prometía que pronto les llegaría su sueldo:

“Nos decía: ustedes firmen el papelito mijos, que no pasa nada” Pero ese cheque nunca llegó.

“Nosotros le preguntábamos alguna palabra que no entendíamos y ella nos decía que si se ponía a explicarnos uno por uno, no iba a terminar nunca”.

Se trata de María Imilse Arrué Hernández, persona que acompañó a la Comisión durante los últimos meses. Pero que de pronto desapareció y no se volvió a presentar con los rurales.

“Hablan de trabajo de inteligencia cuando los federales no conocen ni la región” Nosotros acorralamos al El Chayo, (fundador de Los Caballeros Templarios) les señalamos el lugar, y después ellos salen y se levanta el cuello diciendo que ellos fueron”. Reclama el Comandante Limón.

Y apunta que algo similar sucedió con La Tuta. Refiere que ellos señalaban donde estaba Servando pero los federales hacían caso omiso ya que trabajaban para ellos (Los Caballeros Templarios).

“Los federales trabajan para el dinero, obedecen a quien les pague”. Dicha versión coincide con los continuos videos, apariciones en público y en los medios de comunicación del líder Templario, a plena luz del día y sin nadie que lo detuviera.

Durante la charla, el Comandante habla de estos líderes criminales con soltura y da la sensación que son personas cercanas o semejantes a ellos. Personas que han vivido en Tierra Caliente toda su vida pero que tomaron el camino del crimen.

Tomás es cortador de limón, sus brazos y manos están marcas por rasguños causados por la cosecha de este cítrico. A su corta edad, también pertenece al grupo de Los Viagras que formaron parte de Fuerza Rural. Cuenta que en una ocasión perseguían a La Tuta por la Sierra. “Íbamos tras de él, pero se nos escapó, hasta dejó prendida la cuatrimoto en la que iba y se fue corriendo ¿Por cuánto tanto se nos fue el viejillo ese? se cuestiona.

Los comunitarios estuvieron bajo críticas y señalamientos, quizá provocados por sus detractores, quienes describían a sus integrantes como personas dedicadas al robo y a la rapiña. Pero Andrés, rechaza esta versión.

Otro personaje cercano al ex Comisionado Castillo aparece. Un hombre que se ostentaba como jefe de la policía estatal y conocido como El Yankee, encabezaba las caravanas de las autodefensas al momento de ingresar a los municipios. Pero de pronto- recuerda Andrés- también se esfumó.

“Él nos acompañaba en las caravanas para Tumbiscatío y pa´ todo ese lado, pero luego nos abandonó y no nos daba dinero ni pa comer, ni para gasolina ni para nada”

Fue en ese momento cuando ellos optaron por tomar cabezas de ganado y adjudicarse propiedades de los delincuentes.

“Necesitábamos agarrar feria, y los que están casados y tienen hijos. Yo como quiera estoy solo”.

VI.

Uno de los últimos episodios de mayor violencia y muerte en Méxco se presentó aquí en Apatzingán. El 6 de enero de 2015, fecha en que se celebra el “Día de los Santos Reyes”. La ciudad más importante de Tierra Caliente vivió una de las jornadas más obscuras y violentas de los últimos años.

Elementos de la Policía Federal y Ejército Mexicano irrumpieron durante la madrugada de ese día, para replegar a un grupo de manifestantes que mantenían tomada la Presidencia Municipal desde cinco días atrás. Los inconformes eran gente de Los Viagras.

Durante el operativo los efectivos federales desalojaron con armas de fuego a la gente que previamente había sido organizada por Nicolás Sierra Santana El Gordo. Presuntamente pedían la liberación de compañeros autodefensas, así como la libertad de Hipólito Mora. Pero de acuerdo a su versión exigían su pago por los meses que trabajaron.

“Fue una decisión en conjunto para hacer presión y que nos voltearan a ver otra vez” se justifica el Andrés

Los manifestantes dormían en las puertas de la presidencia cuando escucharon la refriega.

“Nos caen en la madrugada del seis de enero y fue muy feo para mí. Yo estaba dormido en el piso, ya está acostumbrado uno. Y Empezaron a gritar: ahí vienen los federales –yo escuchaba entre el sueño- que están tirándole a la gente vámonos, corran. Y comencé a escuchar tan tan tan y que le corro a la camioneta que era mi patrulla, yo corrí por mi rifle, no sabía ni que onda yo estaba dormido. Cuando mire a un camarada que ya le habían pegado un balazo los federales, y otros manoteándose. Hermano, que te la estoy contando porque Dios es grande.

A la mente de Andrés volvieron las escenas de aquella madrugada en la que veía como de la ametralladora M-60 salía lumbre al disparar las balas. No olvidará nunca aquella camioneta tipo Cherokee en la que se cubría de las balas junto con otros cinco compañeros, justo detrás de rines (llantas). Vehículo que quedó destrozado pero le salvó la vida.

“Yo estaba desesperado, mi arma se quedó en la camioneta no alcancé a llegar por ella, te la platico de milagro gallo, la neta.”

Andrés fue detenido horas después y trasladado junto con 44 personas más a Procuraduría General de Justicia del Estado de Michoacán (PGJE) Posteriormente serían liberados ya que no se encontraron elementos suficientes para encarcelarlos.

“Ellos llegaron tirándonos a nosotros. Hubo una junta con un Comandante. Sí teníamos armas, seamos sinceros, cuatro personas nada más. ¿Por qué? porque hubo una junta con un Comandante que le llaman Lara, y nos dio permiso de portar, –reitera- un rifle y registrado porque había mucha gente armada en Apatzingán”.

Sin embargo, estas armas nunca fueron utilizadas. Por ello los jornaleros y ex autodefensas niegan la versión de un enfrentamiento.

“Ellos pusieron en su reporte cuarenta y tantas (armas) y aparte una gradada pa cada uno”.

Al enterarse del violento desalojo, el resto de Los Viagas intentaron rescatar sus compañeros detenidos. Con piedras y palos fueron tras los Policías Federales, en sus camionetas pero fueron de inmediato los uniformados los repelieron con disparos de alto calibre.

Ese día murieron 16 personas. De acuerdo con el informe que presentó Alfredo Castillo sobre estos hechos, se estableció que se trató de “fuego amigo”. Es decir, entre los mismos manifestantes se habrían disparado mutuamente, según explica la autoridad.

“Mataron a unos señores que si miras la foto se te hace un nudo en la garganta porque murieron abrasados, queriendo cubrir a sus hijos.” reprocha.

Andrés habla es de la familia de Miguel Madrigal, quienes en fotografías que circularon en las redes sociales y páginas web, se aprecia como quedaron sin vida, Madrigal, y tres personas más, a un lado de una camioneta modelo Arcadia color negro.

VII.

Foto: Eduardo Morelos

Foto: Eduardo Morelos

Con un portón visiblemente dañado y con la puerta principal abierta, la casa en la que presuntamente pasó sus últimas horas en libertad Servando Gómez Martínez se encuentra vacía. No hay trabajo pericial o investigaciones en su interior. Es la calle Fidencio Juárez, en el inmueble del número 52 en la Tenencia Morelos, de Morelia, Michoacán.

Las autoridades confirmaron que en este lugar, fue capturado La Tuta sin ser detonado un solo disparo y sin que el líder Templario opusiera resistencia, dos noches atrás. No hay imágenes, ni videos que atestigüen la detención.

La propiedad es amplia pero no rompe con el esquema del lugar. Está ubicada prácticamente a un lado de las oficinas del jefe de tenencia.

Es domingo, y el mercado ambulante está instalado a unos pasos de la casa. Frente a ella, se localizan unos baños públicos que son administrados por un hombre que dice nunca haber visto nada raro o sospechoso en ese domicilio. Se muestra sorprendido por la noticia y el alcance nacional e internacional del hecho.

“Yo nunca vi nada raro, nomas a una señora que de repente salía a barrer la calle y que tenía uno niños pero nada de ese señor”.

Dos agentes de la PGR se encuentran estacionados sobre una camioneta sin rotular a un costado de la casa. Desde hace unas horas ellos sólo vigilan que ya no ingresen más personas, ya que a raíz de la noticia, distintos reporteros y periodistas pasaron libremente a su interior para recabar información. No había cerco de seguridad o resguardo que se los impidiera.

VIII.

Los militares tienen un puesto de revisión sobre la carretera federal. La camioneta del Comandante Limón pasa desapercibida, no le marcan el alto. No muy lejos del reten se ubica una de las guaridas de Los Viagras.

Nicolás Sierra Santana, el líder de la organización estaría llegando al lugar en poco tiempo. La tarde comienza a caer y la temperatura desciende.

Foto: Eduardo Morelos

Foto: Eduardo Morelos

Estamos a dos fuegos. En cualquier momento podrían irrumpir sus rivales: Los Caballeros Templarios o bien la Policía Federal. El ambiente es tenso.

Aquí se ocultan personas que participaron en la Fuerza Rural G-250 a la caza de los Templarios. Son gente cercana a los caídos y heridos del seis de enero. A decir de ellos, no pueden poner un pie en Apatzingán porque de inmediato morirían.

El más joven, no pasa los 15 años de edad. Es delgado y de tes morena. Su música favorita son los narcocorridos del cantante Alfredito Olivas y de Alfredo Ríos El Komander. Al inicio niega haber utilizado armas ya que justifica ser menor de edad, pero más adelante, y con mayor confianza reconoce que ha accionado el Cuerno de Chivo y a pregunta expresa sobre qué le gustaría dedicarse, él responde que “ser mañoso” (narcotraficante).

El otro hombre que se oculta aquí, mantiene a su familia junto a él. Viste botines, playera negra y usa cadena de oro en el cuello. Este lugar no es recóndito ni alejado de la población, la charla comienza en una de las cuatro habitaciones de la propiedad.

“No primo, la única forma que me saquen de aquí es con “los pies por delante” (término utilizado para referir el traslado de un cuerpo sin vida).”

Cuenta que el señor Sierra Santana alias El Gordo Coruco, tiene evidencia en vídeos e imágenes de la masacre que perpetraron los agentes federales durante el seis de enero en Apatzingán. Al igual que todos los hombres cercanos a Los Viagras es ex autodefensa. Asegura que su gente del movimiento son inocentes y legítimos.

Pero algo no cuadra. En la habitación contigua, en donde se localiza un sanitario, hay manchas de sangre sobre las paredes. Los muros son blancos y es más evidentes las salpicaduras rojas. Es sangre, no hay duda. Por razones de seguridad, el tema no es abordado.

El teléfono suena, es el Comandante Limón para avisar que el líder Nicolás Sierra Santana no podrá acompañarnos. La zona está caliente, es mejor no arriesgarse. Pero confirman que mañana estará disponible y además hace extensa la invitación para una reunión programada con otros líderes del movimiento entre ellos Estanislao Beltrán Papá Pitufo.

El hombre de la cadena aprovecha para expresar su coraje con las autoridades por haber asesinado a jornaleros y autodefensas el día de reyes.

“Primo esa gente no era mala, ese señor Madrigal murió con su familia a un lado, te daban ganas de llorar porque quedaron abrazados. A otro chavo que pasó por aquí un día antes yo le había regalado unos huaraches porque no tenía ni para eso, y luego me avisan que estaba muerto”.

Ese día, la misma vendedora de periódicos que anunciaba la captura de La Tuta fiel a su costumbre y desde muy temprano comenzó su recorrido por las calles del primer cuadro de la ciudad para ofrecer las noticias.

Pero esta vez no pudo comercializar sus tabloides. No pudo pasar porque estaba lleno de policías y no permitían el libre tránsito. De inmediato supo que algo pasó.

“Las paredes en los portales de un lado de la plaza principal estaban manchadas de sangre. Había zapatos tirados y en el suelo había manchas de sangre. Pero ya en la tarde que volví a pasar ya no había nada, lavaron todo y como si nada, nadie dijo nada” recuerda la mujer mientras imita cerrar su boca con un cierre.