Foto: Eduardo Morelos

Foto: Eduardo Morelos

Por: Eduardo Morelos

I.

Apenas han transcurrido algunas horas desde la captura. En una plazuela, ubicada a pocos metros del domicilio marcado, un grupo de niños disfrutan de cine al aire libre. Al mismo tiempo mujeres practican zumba.

A los habitantes les pasa inadvertido que a unos pasos, habría estado oculto de la justicia y de sus enemigos el hombre que de acuerdo a las autoridades representa la violencia, el narcotráfico y el crimen organizado en México. Se trata de la calle José Araizabal de la colonia Oviedo Mota, localizada en una de las zonas más transitadas y con mayor afluencia de personas en Morelia, Michoacán.

De acuerdo con versiones no oficiales, durante la madrugada, en esa misma calle fue capturado el delincuente más mediático de los últimos años en el país: Servando Gómez Martínez, popularmente conocido como La Tuta. La casa marcada con el número 52 es señalada como el último escondite de uno los líderes de Los Caballeros Templarios.

Es una noche fresca y la zona está en calma. La casa de dos pisos de donde habría salido La Tuta se encuentra con algunas ventanas superiores rotas, hay una luz encendida, un cancel desecho y la puerta principal está abierta y con la chapa forzada; no es lujosa o de grandes dimensiones. El domicilio no tiene vigilancia ni es resguarda por alguna autoridad.

En la acera de enfrente un grupo de jóvenes, al parecer vecinos del lugar, platican entre ellos y miran hacia la casa mientras fuman un cigarrillo. Al preguntarles sobre el hecho, uno de ellos, de complexión robusta y quizá envuelto por un ataque amnesia de inmediato suelta: “nosotros no sabemos nada, no vimos nada y no podemos decir nada”.

Sin embargo, el hombre advierte que no se puede ingresar a la vivienda pese a que la puerta está abierta y parece estar vacía. No hay forma de poner un píe ahí dentro.

Simultáneamente, a unos 300 kilómetros, aproximadamente, en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, Servando Gómez Martínez es presentado ante los medios de comunicación en el hangar de la Procuraduría General de la República (PGR).

De acuerdo con el informe que brinda el Comisionado Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, se precisa que la captura de La Tuta se logró por un operativo de fuerzas federales a las 04: 22 am, en otro punto de la capital michoacana. Esta es la casa equivocada.

II.

“Cayó La Tuta” Se puede leer en encabezados de los diarios locales que trae bajo el brazo una voceadora, quien se protege de las inclemencias del sol bajo un árbol, ubicado detrás del palacio municipal de Apatzingán, Michoacán. La temperatura aquí oscila en los 35° grados centígrados.

Foto: Eduardo Morelos

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“El periódico se ha vendido de manera normal, yo pensé que con la captura de este señor se iba a vender más, pero vea todavía me quedan”.
La voceadora refiere que la noticia no es trascendente. Sabe que sólo se cortó una rama de ese gran árbol que ha reverdecido en los últimos años y lleva por nombre “crimen organizado”.

“Agarran a uno, pero ya está atrás el otro” reconoce y agrega que los habitantes de este importante municipio michoacano lo saben, pero no dicen nada por miedo a represalias o porque también están en el negocio.

Apatzingán está marcado como el último bastión de Los Caballeros Templarios. El grupo criminal que ha controlado la región de Tierra Caliente y a sus habitantes con el cobro de cuotas, secuestros, extorsiones y homicidios. En este municipio ha corrido mucha sangre.

Elementos del Ejército Mexicano vigilan Palacio Municipal y un solitario convoy de cinco o seis militares esperan bajo la sombra en la Plaza de la Constitución. Todo está en calma, no parece un sitio hostil, tomando en cuenta que el presunto jefe de los templarios también conocido como el El Profe acaba de caer preso.

III.

Foto: Eduardo Morelos

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“El gobierno nos dio la espalda” dice Andrés, un joven ex autodefensa, ex Fuerza Rural G-250 y actualmente señalado como delincuente.

A los 17 años de edad, Andrés optó por tomar las armas y se unió a los comunitarios el día que entraron a su pueblo invitando a sumarse al movimiento. No lo dudó más.

Él y su familia tenían un criadero de chivos, era el negocio familiar. Desafortunadamente tenían que pagar “cuota” a los Templarios, quienes les cobraban por cada kilo de carne del animal que vendían. Sin embargo, todo tiene un límite.

La molestia de Andrés se incrementó cuando ya no hubo dinero para seguir pagando, ese día tomó la decisión de defenderse: “Lo decidí cuando llegaron a cobrar y no teníamos para pagar, y querían que cada día les pagáramos más, pero nosotros hasta dejamos de vender, les dijimos, y levantaron a mi tío -que fue con el que me crié- y le pusieron una chinga”.

Su juventud e inexperiencia con las armas le cobraron factura, cuando por primera ocasión estuvo de guardia en las barricadas de las autodefensas. Por accidente se disparó con una escopeta. Pese al hecho, Andrés recuerda ese día con mucho orgullo:

“Me atendieron en Tepeque, (Tepalcatepec) y me atendió el Doctor Mireles. Ese día fue un gustazo”.

El movimiento de autodefensas surgió el 24 de febrero de 2012 en varios municipios de Tierra Caliente.

Los comunitarios –como también se les conoce- se armaron como pudieron para lograr un mismo objetivo: terminar con el abrumador poder de Los Caballeros Templarios.

La lucha fue cuerpo a cuerpo contra los criminales. En los combates hubo decenas de muertos de ambos lados.

Las autoridades se vieron rebasadas por el poder de los integrantes de las autodefensas.

Por ello, en 2014 crearon la Comisión Para la Seguridad y el Desarrollo Integral en Michoacán, encabezada por Alfredo Castillo Cervantes.

Los grupos de civiles armados fueron adheridos a una nueva corporación policial conocida como Fuerza Rural G-150. En referencia al número de policías acreditados que la integraban. Andrés narra que como miembro del G-150 trabajó de la mano con policías federales, el Ejército Mexicano y hasta la Marina.

Comenzó portando una antigua “taquera” (bayoneta), después la cambió por la escopeta, la cual también dejó tiempo después para cargar una pistola calibre 22”, hasta llegar al fusil AK-47 mejor conocido como el “Cuerno de Chivo”. Pero finalmente le gustó más el AR-15 y lo intercambió por el cuerno con otro compañero. Esa –el AR-15- fue el arma que por primera vez usó para defenderse en un enfrentamiento en La Huacana.

Refiere además que todas esas armas estaban “legales”, es decir, también fueron registradas y se les practicó la prueba de balística el día en que surgió la Fuerza Rural del Comisionado Castillo. El G-150 se transformó en G-250. Más personas se integraron como policías acreditados e identificados.

IV.

Las autodefensas se expandieron por varios municipios michoacanos. Cada vez fueron más numerosos y del mismo modo surgieron distintos líderes. Ante un movimiento social de esa magnitud las especulaciones sobre su autenticidad también crecieron.

Estos civiles armados se dividieron la región por municipios, zonas y líderes. De ese modo tendrían mayor tendrían mayor cobertura y blindaje sobre Los Templarios.

Los cabecillas del movimiento más visibles eran José Manuel Mireles Valverde, en el municipio de Tepalcatepec, Hipólito Mora Chávez y Luis Antonio Torres El Americano, en la tenencia de Felipe Carrillo Puerto mejor conocida como La Ruana, en Buenavista Tomatlán. Así como Estanislao Beltrán, en Apatzingán. Del grupo que dirigía este último, también conocido como Papá Pitufo apareció otra célula denominada Los Viagras.

El Comandante Limón, pertenece a Los Viagras, es ex militar, hombre alto y robusto, también formó parte de las autodefensas y vivió de cerca la Fuerza Rural. Ahora, al igual que Andrés, son objetivos de la justicia mexicana por continuar armados – aunque intentan transmitir lo contrario- y ya no mantener la vigencia en sus credenciales que los avalan como policías comunitarios.

De acuerdo con versiones periodísticas, Los Viagras son ubicados como un brazo armado de Los Caballeros Templarios. Sin embargo, a decir de ellos, están en contra de ese grupo delincuencial. Se adentraron al movimiento autodefensas e incluyeron en sus filas a jóvenes como Andrés. Combatieron en la Sierra a los Templarios y lograron expulsarlos de su región.

Los dirigentes de este grupo son los hermanos Sierra Santana, quienes en varias ocasiones se dejaron ver detrás de Estanislao Beltrán portando la playera blanca con el sello que identificaba a las autodefensas.

El Comandante Limón promete una reunión con su líder Nicolás Sierra Santana alias El Gordo. El jefe anda cerca, pero falta asegurar la zona para hacer posible el encuentro. Mientras tanto el comandante desmitifica las versiones y mitos que hay alrededor de las autodefensas, la policía federal, y La Tuta.

La Tuta pasó a formar parte de la pantalla de Los Caballeros Templarios. No es ni el líder, no es ni la cabeza operativa” refiere.

La noticia sobre captura de Servando Gómez en Morelia hace 34 horas atrás, no tienen impacto para Los Viagras. El comandante limón es uno de las principales miembros del grupo y explica que detrás de La Tuta estaban personajes como Nazario Moreno El Chayo, Miguel Ángel Gallegos Migueladas Enrique Kike Plancarte.

“Era la cara de los Templarios, era el vocero, quien daba entrevistas, y salía a la luz, supuestamente para no quemar a quienes tenían la directriz”.

A decir de ellos, todo forma parte de un pacto entre capos y gobierno. Recuerda que hace un año atrás sucedió prácticamente lo mismo con El Chapo Joaquín Guzmán Loera. “Se entregan para que en unos años los liberen y se vayan a otros países, con otro nombre”

Pero reconoce que Gómez Martínez comenzó a escalar y a tomar fuerza en la organización a raíz de que se videograbó en reuniones con políticos, mandos policiales e incluso periodistas.

“Ahí es donde él agarra su fuerza, porque empieza a grabar gente y como se dice vulgarmente, a tenerlos agarrados o amarrados”.

Tras la muerte de Nazario Moreno El más loco, el oriundo de Arteaga, Michoacán fue el líder mediático:

“Tras el abatimiento de Nazario y otros terratenientes La Tuta toma el lugar que tenía El Chayo. ¿Por qué lo toma? Porque la misma sociedad y el gobierno se lo dieron, porque como era la pantalla, era el que aparecía, se creía que era la cabeza”.

La comunicación con Sierra Santana continúa vía celular. Se analiza la forma más segura de trasladarse hasta nuestra posición en algún punto de la Tierra Caliente.