Por Miguel Á. Elorza-Vásquez

Fuente: eleconomista.com.mx

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El viernes 11 de mayo de 2012, el “viernes negro” para Enrique Peña Nieto, como fue calificado desde las redes sociales, dio origen a un movimiento que, en su momento, fue calificado como la “Primavera Mexicana”, en alusión a los movimientos juveniles de África que, a través de las redes sociales, organizaron las primeras revoluciones del siglo XXI, la “Primavera Árabe”.

La historia es bien conocida. Ese viernes por la mañana, el candidato presidencial por el PRI, Enrique Peña Nieto, fue practicamente echado de las instalaciones de la Universidad Iberoamericana en el Distrito Federal, luego de refugiarse en uno de los baños. Los chicos-ibero persiguieron al candidato presidencial hasta el estacionamiento y le gritaron: “¡Asesino, Asesino!”, “¡Fuera, fuera!”, “¡Atenco no se olvida, Atenco no se olvida!”, “¡La Ibero no te quiere, la Ibero no te quiere!”.

El incidente fue manejado inmediatamente por Luis Videgaray, entonces coordinador de campaña. Los estudiantes que se manifestaron fueron calificados como “intolerantes”, “infiltrados, “acarreados” y “porros”, en un frustrado intento por minimizar lo ocurrido y manipular las protestas de los estudiantes.

Esa noche, los noticiarios de Televisa y TV Azteca ocultaron y minorizaron la protesta, mientras que en las redes sociales, por donde se había viralizado el video de YouTube “Huida de Peña Nieto de la Ibero” que para esa hora ya había tenido mas de un millón y medio de visitas, dos hashtags se volvieron trending topic nacional (#EPNLaIberoNoTeQiuere y #ElPRITieneMiedo), mientras que en la portada de los 32 diarios pertenecientes a la Organización Editorial Mexicana se re-creaba el evento del día anterior con un vergonzoso encabezado: “Peña Nieto triunfa en la Ibero, pese a intento orquestado de boicot.”

Ante los calificativos en las televisoras nacionales y el intento por desvirtuar la protesta, los estudiantes de la Ibero grabaron el video #YoSoy131 que se convirtió en Trending Topic mundial, lo que significa que en todo el mundo se vio el video de 131 jovenes que muestran la credencial que los acredita como estudiantes de aquella universidad y anuncian: “Estimados Joaquin Coldwell, Arturo Escobar, Emilio Gamboa, así como medios de comunicación de dudosa neutralidad, usamos el derecho de réplica para desmentirlos. Somos estudiantes de la Ibero, no acarreados, no porros, y nadie nos entrenó para nada.”

El video generó identificación y una inmediata solidaridad de cientos de miles de jóvenes y estudiantes que, debe decirse, siempre que organizan un movimiento de protesta son criminalizados desde las élites políticas del país o, como en el caso de los normalistas de Ayotzinapa, son asesinados.

Así, al día siguiente del video #YoSoy131 “surgió” —no hay otra palabra tan precisa, que defina la naturaleza de esa génesis— el movimiento #YoSoy132 que, desde las redes sociales y agrupando una enorme pluradidad de voces, el 17 de mayo (sólo 6 días después del viernes negro) convocó a una primera marcha hacia Televisa San Ángel y Televisa Santa Fe, donde se gritaron consignas contra la televisora que era acusada de proteger al candidato Peña Nieto.

El 19 de mayo, más de 50 mil personas marcharon desde el Zócalo capitalino hasta el Ángel de la Independencia en una muestra de repudio al candidato Peña Nieto y las televisoras. Aunque desde el PRI se intentó poner detrás de aquella marcha a Andres Manuel López Obrador, lo cierto es que nadie estaba detrás en el sentido de las manifestaciones tradicionales que implican acarreo y prebendas pues, en esa ocasión, los manifestantes salieron de las redes sociales a las calles no sólo del Distrito Federal, sino de varias capitales del país donde el grito contra Televisa y Peña Nieto fue unánime.

Así, por vez primera en toda la campaña, Enrique Peña Nieto no tuvo la dictadura de la verdad a través de las televisoras y se enfrentó a la ausencia de la certeza del triunfo inevitable, a partir de su incapacidad —y la de la clase política priista— de enfrentar una manifestación en su contra y, en principio, se enfrentaba a la telecracia a partir del eco que las distintas voces hacían en las redes sociales.

De esta manera, los jóvenes cambiaron la manera de hacer política pues, frente al ataque de los políticos que desacreditó su voz y el esfuerzo desde las televisoras (o “esfuerzo ‘de’ las televisoras”) por imponer una sola voz, la audiencia, es decir, los manifestantes, se adueñaron de las redes sociales y las utilizaron como medios alternativos de comunicación no sólo para organizar manifestaciones, sino como el nuevo espacio de encuentro democrático, dando espacio al activismo digital que, a partir del #YoSoy132, ha dado cabida a la pluralidad de voces. Así pues, #YoSoy132 fue el origen de la recuperación del espacio público, las calles, a partir del espacio digital.

@melorzav