(Leer primera parte)

Texto original de la revista Proceso No. 2012

audiencia aristegui“Disfraz de la Censura”

Para Carmen Aristegui, este nuevo argumento de Grupo MVS en su contra es un “disfraz de la censura”. “Ya no pueden utilizar o alegar que usaba la marca Mexicoleaks, porque sólo sirve para recibir y ser fuente de información. Es vergonzoso lo que están diciendo. Se trata de disfrazar un claro hecho de censura con artilugios”, afirmó en entrevista después de terminar la segunda audiencia de conciliación, el 21 de mayo, sin ningún avance.

“MVS ahora dice, tres años después, que los contenidos de mi programa, mis entrevistas, lo que mañana tras mañana transmitía al aire no tenía derecho de reproducirlos en mi portal de noticias, y alega que se acaba de enterar de la existencia del portal.

“Nosotros no reprodujimos ningún otro contenido que no fuera el contenido de nuestro programa. Dábamos crédito a la propia empresa, cuyos contenidos seguían teniendo efecto en nuestras audiencias. La marca de MVS, lejos de verse dañada, se veía beneficiada, al ser retransmitidos sus contenidos”, explicó Aristegui.

“Hoy alega MVS y saca de la chistera que es una demanda mercantil que aparece en escena y pretenden que el contrato se rompa por una razón de esta naturaleza. Ya no saben qué inventar. Al rato van a decir que me robé los gises del pizarrón”, ironizó Aristegui.

-MVS acusa al portal de comercializar y beneficiarse del contenido. ¿Cuál es tu posición al respecto?

-Ese portal obviamente debe tener una comercialización. Era modesta, pero evidente. Eso lo sabía MVS. Es tanto como imaginar que MVS no conciba que se necesitan generar recursos para pagarle a la gente que trabaja en el portal. El portal, de su tráfico, genera recursos con los anuncios de Google. Es absurdo que MVS diga ahora ‘me acabo de enterar’, ‘me acabo de dar cuenta que se puede recibir ese recurso’.

“Es una cosa artificiosa, muy agresiva, que pudiera ser pensada con propósitos intimidatorios para mí. Entre otras cosas, por la manera en que está redactada en mi contra”.

El abogado Xavier Cortina, quien encabeza la defensa de Aristegui junto con Javier Quijano explicó que aún suponiendo que fuera correcta la posición de MVS, la empresa tenía un plazo de 3 días para enmendarlo y discutirlo con Aristegui, de acuerdo a la cláusula décimo tercera del contrato. Eso nunca sucedió.

“Esto es un pretexto, es una situación artificial. Hay que entender que la censura nunca se presenta de manera directa. Crearon esta situación para evitar cumplir con la orden del juez octavo”, abundó.

El papel de Woldenberg

En las dos audiencias del 18 y el 21 de mayo en las instalaciones de MVS Radio estuvo presente el árbitro José Woldenberg, a quien el juez octavo lo incorporó entre las medidas cautelares dictada en su suspensión definitiva.

Públicamente, Woldenberg ha rechazado hacer declaraciones públicas, pero al interior de las negociaciones, propuso dos veces que estuviera presente el presidente de Grupo MVS, Joaquín Vargas, a quien él consideró como el más indicado para resolver, por la vía de la negociación, el diferendo con Aristegui y evitar que el caso se entrampe en la vía judicial.

“Tristemente, la propuesta de Woldenberg de que estuvieran Joaquín o Alejandro Vargas no se tomó en cuenta”, se lamentó Aristegui. En su lugar, MVS envió a un equipo de abogados (Horacio Alvarado, Norma Camarillo, Erick Mena Moreno y Juan Carlos Cortés Rosas) que también rechazaron el 21 de mayo la propuesta planteada por el ex consejero presidente del IFE para resolver el asunto del portal de noticias.

De acuerdo con el testimonio de Aristegui y de Cortina, Woldenberg les propuso que se hiciera un adéndum dentro del contrato entre ambas partes para que se resolviera dentro del contrato el tema del uso de la información y los contenidos en el portal informativo.

“Si éste es el tema, por qué no encontramos la manera de que focalizando el punto en este único problema, lo resolvemos”, les habría planteado Woldenberg. Los abogados de MVS la rechazaron.

“Era una espléndida propuesta la de Woldenberg. Analicemos el asunto y hagamos un adéndum. ¿Por qué MVS se negó a la propuesta de Woldenberg? ¿Acaso hay una mano externa que los está obligando a hacer esto?”, se preguntó Aristegui.

El comunicado de MVS sólo mencionó en un párrafo el papel del árbitro:

“José Woldenberg dejó en claro que él fungía como mediador porque así lo había dispuesto el juez, y que no podía pronunciarse sobre la reinstalación de la periodista pues sólo podía llevar a cabo una mediación y proponer alternativas de solución si las partes estaban de acuerdo”.

Amparos colectivos y Suprema Corte

El 20 de mayo, un día antes de la segunda audiencia en MVS, los impulsores de los amparos colectivos ante tribunales especializados en telecomunicaciones y radiodifusión informaron que ya se presentaron un total de 3,580 de amparos de ciudadanos afectados en sus derechos de audiencia por la suspensión del programa radiofónico de Aristegui. 535 han sido rechazados por falta de algún requisito, aunque pueden volver a presentarse, afirmó la abogada Karla Michel Salas.

En esa conferencia, Michel Salas destacó la importancia de estos amparos porque “es necesario poner en la mesa de los juzgados especializados del Poder Judicial que la libertad de expresión ni los derechos de las audiencias pueden ser violados o vulnerados por parte de agentes del Estado o particulares”, sobre todo, después de la reforma de telecomunicaciones.

La analista Denise Dresser, el actor Héctor Bonilla, el cartonista Rafael Pineda Rapé y el abogado David Peña también argumentaron sobre el “estado de indefensión” de la prensa ante el gobierno federal del PRI. Y reiteraron la necesidad de involucrar al Poder Judicial ante este caso que consideraron también un claro ejemplo de censura.

La posibilidad de que tanto los amparos colectivos como el amparo de Carmen Aristegui sea atraído por la Suprema Corte de Justicia se discutió en ambos casos.

A pregunta expresa sobre esta posibilidad, Aristegui y su abogado Xavier Cortina afirmaron que “estamos evaluando” solicitar la atracción de la Sala Superior de la Suprema Corte de Justicia.