Oficinas Grupo Radio Centro  Foto: Miguel Dimayuga / Proceso

Oficinas Grupo Radio Centro
Foto: Miguel Dimayuga / Proceso

Por Jorge Fernando Negrete P, Efrén Páez y Jorge Bravo

Logros y pendientes

Concluyó la primera licitación de televisión abierta en México con resultados parciales. Por una parte, logró asignar 123 frecuencias y otorgar el título de concesión a Cadena Tres para instalar y operar una cadena nacional de televisión abierta, pero declaró desierta otra licitación idéntica a Grupo Radio Centro, porque este postor no pagó la oferta inicial de 3 mil 58 millones de pesos, en comparación con los mil 808 que ofreció Cadena Tres.

El Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) cumplió en tiempo con el mandato constitucional de convocar y diseñar las bases de licitación para asignar frecuencias y conformar dos cadenas nacionales de TV digital abierta 180 días posteriores a su instalación, pero inicialmente lo hizo sin que el Congreso de la Unión aprobara la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión y en muy poco tiempo, sin que los posibles participantes tuvieran tiempo suficiente para valorar la oferta mínima de referencia y la contraprestación adecuada.

Cumplió con el objetivo de lograr la máxima cobertura posible equivalente a 106 millones de mexicanos, pero no la máxima concurrencia, pues de ocho postores iniciales, tres presentaron garantía de seriedad, sólo dos avanzaron hasta la etapa final, uno pagó la contraprestación y otro más quedó en impago, por el cual el IFT ejercerá la garantía de seriedad por 415 millones de pesos.

Aunque existen esquemas regulatorios más viables, el IFT diseñó unas bases de licitación de televisión sin experiencia previa, pues no existen referencias suficientes porque en la industria de la televisión abierta las primeras concesiones fueron por adjudicación directa o privatización de frecuencias ya asignadas.

Causas del éxito y/o fracaso relativos

El IFT tuvo la responsabilidad de diseñar las bases de licitación, aminorar los riesgos para los postores y evaluar la capacidad financiera de Grupo Radio Centro, cuya insolvencia ha ocasionado que los cuestionamientos se destinen al regulador.

Sin embargo, la responsabilidad del IFT no es la única ni la más delicada, pues otros actores influyeron con antelación en el resultado de la licitación.

El Congreso de la Unión. Los legisladores aprobaron en la reforma constitucional una medida proteccionista de la radiodifusión: sólo 49 por ciento de inversión extranjera directa con reciprocidad, bajo el argumento de salvaguardar la industria nacional de producción de contenidos audiovisuales. Ello desincentivó la participación de inversionistas foráneos con experiencia y capacidad financiera suficientes para invertir en una nueva cadena de televisión.

El pretexto para proteger la industria de la televisión abierta (concentrada en Televisa y TV Azteca) no tiene sustento empírico alguno. Por ejemplo, cualquier televisora estadounidense, por el hecho de contar con una producción, hubiera dedicado sus esfuerzos a la producción de contenidos locales para ganar mercado en México, con talento nacional.

Tampoco tenía sentido proteger la televisión mexicana de los capitales y los contenidos extranjeros, cuando las dos principales televisoras privadas en México transmiten una mayor cantidad de contenidos foráneos, como confirma una investigación realizada por Daniel Lund en 2007. En promedio, los cuatro canales de Televisa transmiten 29.72 por ciento de programación extranjera. En el caso de TV Azteca, 50.45 por ciento de los contenidos no son realizados en México. Estas cifras contrastan con la televisión en España, donde la producción de contenidos locales es mayor que en México, además de que existen más canales, un entorno más competitivo y su sector permite la inversión extranjera; Mediaset de Italia opera Tele 5 y hasta febrero de 2012 Televisa tenía 40.8 por ciento de La Sexta, que después en 14.5 por ciento de acciones de Imagina, fundador de la televisora. Asimismo, Time Warner de Estados Unidos opera uno de los principales canales de televisión en Chile (Chilevisión).

Programación original por canal en México y España 2007

mexico

españa

Clima de descalificaciones. Al inicio del proceso de licitación uno de los participantes fue Empresarios Industriales de México de Germán Larrea, otrora integrante del Consejo de Administración de Televisa. Este consorcio no siguió adelante en la licitación porque se desató contra él un linchamiento mediático, que para su poca fortuna coincidió con un derrame de sustancias tóxicas en el río Sonora. Larrea tuvo que salir del Consejo de Administración de Televisa para no tener conflicto de interés y poder concursar en la licitación.

Larrea era un fuerte competidor porque es dueño de la cadena de cines Cinemex, a través de la cual tiene experiencia y acuerdos comerciales para la distribución de contenidos no sólo cinematográficos (también incluye deportivos y culturales), además de una sobrada capacidad financiera para invertir en la nueva cadena de televisión, por ser el segundo empresario más acaudalado del país, con una fortuna estimada en 13 mil 900 millones de dólares. El presidente de Grupo Radio Centro, Francisco Aguirre, no figura en la lista de los 35 mexicanos más ricos de la revista Forbes. En cambio, Ricardo Salinas Pliego ocupa la cuarta posición (9,900 mdd) y Emilio Azcárraga (2,500 mdd) la décima. Es decir, la campaña de desprestigio que experimentó Germán Larrea desde los columnistas y los espacios televisivos también estaba motivada porque representaba un postor fuerte para la nueva cadena, por su solvencia financiera y experiencia en distribución de contenidos.

(Continúa mañana…)