EPN lagos de morenoTiene toda la razón Enrique Peña Nieto: “es de seres humanos errar y equivocarse”, como le dijo al gobernador de Sinaloa, Mario López Valdéz, quien se equivocó al transliterar la palabra “multiorgánicos” por “multiorgásmicos”.

Peña Nieto, como un niño que festeja su día, hizo su propio bullying en el evento con el mandatario sinaloense que se sonrojó cuando mencionó el avanza en “trasplantes multiorgásmicos”.

“Gracias por haberse delatado aquí, señor gobernador, porque el que hambre tiene, en pan piensa, y seguramente esto fue por lo que le ganó este dislate. Ahí se lo van a colgar, señor gobernador. Es de humanos errar y equivocarse, señor gobernador”, afirmó festivo Peña Nieto.

La frase de Peña Nieto también es un bumerang. Si bien es de humanos errar, también es de seres humanos corregir errores y más cuando se trata de gobernantes. Si bien es de humanos errar, también es una obligación de los humanos combatir la ignorancia, sobre todo, si son presidentes de la República.

Pero el “hambre” de conocimiento no es algo que preocupe y ocupe al telepresidente. Peña Nieto sigue exhibiendo un día sí y otro también sus profundos vacíos de formación política, académica y de educación básica.

Un día antes, Peña Nieto no pudo recordar que Lagos de Moreno está en el estado de Jalisco y que León es ciudad de Guanajuato. Lo peor es que tenía enfrente a los mandatarios de ambos estados. La preocupación que esto genera es obvia: ¿realmente Peña Nieto se da cuenta quiénes son sus interlocutores?

Desde aquel famoso episodio de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, cuando Peña no pudo responder cuáles eran los tres libros que marcaron su vida, el ex gobernador del Estado de México ha demostrado una y otra vez su profundo desprecio por el conocimiento.

Nunca es tarde para ser autodidacta, pero siempre es muy tarde para tratar de encubrir la ignorancia propia en los errores ajenos.