F43 1Por Gloria Serrano

Gente de Estado
No sonrías
No festejes
Mi desaparición forzada
Ni mi vida extinta.

No digas que el triunfo es tuyo,
No pienses que es a mí a quien dañas,
Porque sucede que tú eres yo.
Si no vuelvo a aparecer o me extingo
Significa que pronto perecerás.

(Gente de Estado, Martín Rodríguez Arellano, ayuk o mixe)

El 26 de abril 43 familias mexicanas no se reunieron, como ocurre en domingos así, para disfrutar una comida casera y luego ver “el clásico del futbol nacional” Chivas vs. América, programado para comenzar a las 18:30 horas. Y no lo hicieron, porque en su lugar optaron por hacer un digno ejercicio de memoria como los realizados antes por el Comité Eureka en nuestro país o por las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo en Argentina, para salir a marchar y recordarle al mundo que 43 jóvenes, que son sus hijos, llevan siete meses desaparecidos porque la detención y desaparición forzada de personas en América Latina, es un clásico que nunca llega a la recta final. Es el caso de Jesús Piedra Ibarra, desaparecido en 1975 durante la Guerra Sucia; son alrededor de 30 mil los hombres y mujeres que de 1976 a 1986, al instaurarse la dictadura militar argentina, primero fueron privados de su libertad y luego asesinados; y ahora son más de 23 mil, los mexicanos reconocidos por el actual gobierno como “no localizados”.

Por esta razón, días como el 26 de abril se deben narrar con la proximidad cultural, humana y social que merecen, y se deben informar con letras capitales para evitar que el uso de torcidos adjetivos como “reducida”, “aislada” o “pequeña”, acompañen una manifestación de carácter testimonial que es grande en dolor y compartida en indignación, tal como lo demuestran los 43 poetas de México, España, Argentina, Perú y Uruguay que a manera de versos espontáneos, se han solidarizado con las familias de los normalistas desaparecidos. Pero no son sólo ellos, muchas otras personas y organizaciones han tomado múltiples rutas para darles presencia a las víctimas y reescribir un enorme diario colectivo con el cual evitar que la indispensable impartición de justicia también desaparezca. Así sucedió con @Mashi_Yaz, la usuaria de la red social Twitter, que me envió el video Ni vivos ni muertos, una investigación de Luis Ramírez Guzmán y Federico Mastrogiovanni sobre las desapariciones forzadas en nuestro país:

Y en particular, hoy quiero hablarles de Fenómeno 43, la galería de arte visual online y plataforma física que surgió en Puebla, en octubre de 2014, como una aproximación a los brutales hechos ocurridos en Iguala, con la determinación de propiciar un diálogo ciudadano que genere reflexión y sensibilice a la población respecto a la profunda crisis social que vivimos. Pensando en esto, fue que convocaron a creadores de distintas disciplinas para presentar sus obras. Cuatro meses después, los organizadores tenían en sus manos un total de 99 piezas, generosos actos de voluntad, provenientes del Distrito Federal, Coahuila, Oaxaca, Guerrero, Morelos y Veracruz, entre otros estados de la República Mexicana, así como de Italia, Argentina y Estados Unidos. Esta etapa del proceso concluyó con la selección de 43 trabajos que ahora nos presentan.

El concepto curatorial de la exposición es por demás elocuente. La 1a Muestra Fenómeno 43, Manifestaciones visuales para despertar a México, es una contundente amalgama de talento que abrazó la pérdida y la convirtió en luminosos carteles, fotografías, caricaturas, arte objeto, pinturas, poesías, esculturas, instalaciones y otras tantas expresiones creativas que para apreciarlas, se encuentran organizadas en 4 significativas áreas:

Zona roja: el crimen
Zona amarilla: la efervescencia social
Zona negra: la cortina de censura
Zona blanca: la propuesta social

A partir del 14 de mayo, todo el que así lo desee podrá visitar la exhibición física que estará abierta durante dos meses de martes a domingo, de 10:00 a 18:00 horas. La sede se dará a conocer en los próximos días y contará con una programación alternativa de eventos artísticos, proyecciones audiovisuales, foros de debate y eventos recreativos. El total de las obras se mostrará en el sitio web de Fenómeno 43.

Cuando un país respira como con popote, cuando no hay política, cuando no hay paz, cuando solo se logran pequeñas victorias tras monumentales derrotas y cuando el verbo sufrir se conjuga siempre en gerundio, es precisamente entonces que la cultura emerge, de la mano de los artistas, como el facilitador incondicional para detenernos a mirar la extensión del caos y pensar nuestras fragmentadas sociedades. Mirar y pensar, dos capacidades que no podemos delegar y que de ningún modo pueden convertirse en una mera conducta voyerista sino, más bien, en una suerte de reconciliación personal y colectiva.

La cultura siempre enriquece. En cualquier dosis y en los más variados modos, su poder civilizatorio es innegable; sin embargo, cuando nos falta claridad de pensamiento o cuando el quehacer de una nación se percibe como carente de sentido, la cultura adquiere una dimensión reveladora al mostrarnos con delicadeza el retorno más obvio para rehacer el camino y continuar avanzando. Proyectos como Fenómeno 43, representan ese halo de certeza y esa voz taxativa y desinhibida, indispensables para salir de la penumbra y afrontar conflictos que no son privativos del estado de Guerrero. Solo por mencionar un ejemplo, el mismo domingo 26 de abril el periódico La Jornada informaba que, de acuerdo con la investigación titulada “La delincuencia juvenil y su georreferenciación”, realizada por El Colegio de la Frontera Norte, A.C., las zonas con mayor delincuencia en Ciudad Juárez son aquellas que no cuentan con infraestructura cultural.

Hace un par de días, la escritora donostiarra Luisa Etxenike, lo dijo breve y claro en una entrevista: “la cultura no es una actividad de tiempo libre; es lo que nos hace libres todo el tiempo”. En las circunstancias actuales, los mexicanos solo tenemos de dos aguas: ser solícitos aficionados al futbol que se contentan con un intrascendente empate y viven al margen de los problemas, o ser ciudadanos inconformes y denunciantes que observan con ojos críticos el reverso de los acontecimientos. Elegir se ha vuelto apremiante: sentarnos frente al televisor para ver cómo el “Rebaño Sagrado” salva el 1-1 al minuto 63 del encuentro, o agarrar el devenir y comenzar a desenmarañar la narración oficial para salvarnos a nosotros, como pueblo.

Ser mejor que el rival no es asunto exclusivo del futbol. Fenómeno 43 está haciendo su parte; corresponde hacer la nuestra y demostrar que debajo de la piel y de los músculos que cubren nuestros huesos, a veces podemos encontrar algo más: corazón, retentiva, dignidad, inteligencia…

Ya fue suficiente de sentirnos arrinconados, explotemos esta y otras vetas.

Fenómeno 43:

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Twitter: @fenomeno43