campecheEl día de hoy, alrededor de las 4 a.m., un incendio se desató al interior de la plataforma Abkatún A-Permanente, en el estado Campeche. Dicho incendio, hasta el momento, ha reclamado la vida de 4 personas, lesionado a más de 15 y provocado la evacuación de 300.

Este nuevo y lamentable hecho nos lleva a cuestionar de nueva cuenta el estado de Petróleos Mexicanos, quien, en los últimos 5 años ha reportado un número no solo elevado de accidentes, sino de gravedad importante.

Basta con recordar el misterioso accidente ocurrido en la torre corporativa de Pemex el 31 de enero de 2013 y que provocó el fallecimiento de 37 personas, o tal vez el accidente de septiembre de 2012 en una planta de gas ubicada en el estado de Tamaulipas, en el cual murieron 26 personas, o incluso el trágico incidente de Texmelucan, Puebla de 2010 en el que 30 personas fallecieron y mas de 210 quedaron sin hogar.

Todo parece indicar que los accidentes en Pemex se han incrementado en gravedad en los últimos años, y es ahora cuando se vuelve imperante cuestionar a la otrora paraestatal sobre sus mecanismos y medias de seguridad, particularmente a la luz del masivo recorte presupuestal ocurrido a principios de este año.

Hechos como el acontecido el día de hoy, no sólo reclaman vidas humanas, sino tienen un severo efecto en las finanzas de nuestra empresa productiva del estado. La plataforma Abkatún-A Permanente pertenece, a su vez, al complejo Abkatún-Pol-Chuc, el cual es de suma importancia dentro de la sonda de Campeche.

Como lo dijera Gustavo Hernández, actual director de Pemex Exploración y Producción, en una entrevista en 2014, el complejo “Abkatún-Pol-Chuc sigue siendo un campo extremadamente importante para Pemex, esto debido a la viscosidad del crudo producido ahí”. A pesar de que el complejo en cuestión alcanzo su pico de producción en los 90s, éste no ha dejado de ser importante para la empresa productiva y, por ende, para la producción de hidrocarburos.

Con todo lo anterior en mente se debe entonces realizar un profundo análisis al interior de Pemex, en donde los puntos débiles –presupuestales, humanos y técnicos– sean detectados, para así poder planear y ejecutar mecanismos que eviten que incidentes tan dolorosos como éste se vuelvan a repetir.