INEPor Emerson Segura Valencia

¨En México la transición democrática es gradual… porosa.¨

Si bien muchos analistas y políticos mencionan la crisis por la que atraviesa el INE (Instituto Nacional Electoral) así como las omisiones de éste, no podemos pasar por alto el proceso y cambio institucional en materia electoral por el que ha transitado nuestro país.

El papel de una institución, sea cual sea el área y el contexto en el que es creada, es sin duda alguna eliminar ambigüedades, reducir incertidumbres y generar estabilidad y eficiencia. El antecesor al INE, el IFE (Instituto Federal Electoral) creado en 1990, como resultado de un sistema de regla no escrita en el que se ponderaba ante cualquier poder u actor, el llamado “dedazo”, que marcaba ni más ni menos que la sucesión presidencial. A pesar de ser un mecanismo que funcionó durante mucho tiempo, era un mecanismo que se vio debilitado debido a nuevos elementos en la vida política y democrática del país. No obstante, el autoritarismo electoral era presente; el control de las instituciones, los medios de comunicación, un pluripartidismo desdibujado y un voyerismo electoral propiciaron una atmósfera inestable e ineficaz.

Al final de los años noventa, la necesidad de cambio orilló a negociar una transición democrática en el país. Las expectativas de estabilidad aumentaron y parecía dar un respiro al sistema electoral mexicano. Pero la estabilidad no implica eficacia y mucho menos cuando la estabilidad es por un periodo muy corto. La calidad de nuestra democracia se veía pobre, ya que no existían los elementos básicos ni jurídicos para poder afirmar la existencia de una democracia plena.

Diversas atribuciones jurídicas se le dieron al entonces IFE, con la finalidad de regular, promover y transparentar la diversas situaciones a las que se podía enfrentar un organismo como este, sin embargo daba la impresión que después de cada comicio arrojaba más y más carencias.

Una nueva autoridad electoral de carácter nacional: El INE fue concebido como una modificación fundamental en el sistema político mexicano (2014), que dejaba atrás el descuido y negligencia del IFE y que podía consolidar la democracia a la México aspiraba.

Las elecciones del presente año son el primer gran reto del INE, el cual apenas ya empieza a mostrar su fragilidad. La institución informal del IFE en cuanto a errores, conveniencia e incompetencia han sido heredadas a esta nueva institución formal, el INE.

En este momento más que nunca es digno evaluar el grado de profundidad y calidad democrática que nos espera.