ayotzi marchaEste 26 de marzo, miles de personas volvieron a marchar del Angel de la Independencia al Monumento a la Revolución y encabezarán una velada frente a la Procuraduría General de la República para denunciar la falta de justicia y de investigación creíble frente a la tragedia de los 43 normalistas de Ayotizinapa que ha marcado de rojo el sexenio de Peña Nieto.

A seis meses de los acontecimientos, las marchas masivas de octubre y noviembre han disminuido, pero no el descontento nacional e internacional. Organismos internacionales de derechos humanos, peritos argentinos y peruanos, especialistas forenses no le han dado crédito a la versión oficial.

En seis meses, renunció el gobernador de Guerrero, Angel Aguirre, el alcalde perredista de Iguala, José Luis Abarca se encuentra detenido, el procurador general Jesús Murillo Karam, artífice de “la verdad histórica” que orientó la investigación hacia el secuestro y aniquilamiento de los jóvenes por parte de células del Cártel Guerreros Unidos, ha renunciado, y la credibilidad del gobierno frente a estos acontecimientos es nula.

La crisis de Ayotizinapa no se ha “superado” ni tiene “carpetazo”. No, al menos, en la opinión pública nacional.

El periódico Reforma publicó este 26 de marzo su encuesta nacional de vivienda entre 1,200 personas par medir los índices de aceptación del gobierno de Peña Nieto. Lejos de mejorar, estos indicadores empeoraron.

Peña Nieto fue reprobado por ciudadanos y líderes. Los primeros le dieron una calificación de 5 a su gestión (menor al 5.1 de diciembre y al 5.8 de agosto de 2014, antes de que sucediera la tragedia de Iguala). Los líderes le dieron un 3.5 de calificación, la más baja de todas. El 82 por ciento de los líderes consultados lo reprueban.

“La situación de Guerrero” es el principal hecho que explica la reprobación de Peña Nieto, según la misma encuesta. 61 por ciento de los ciudadanos la mencionaron y 86 por ciento de los líderes como el peor manejo.