Anverso grupo Icono Teatral Foto Gloria SerranoPor Gloria Serrano

«La belleza de una mujer está en su posibilidad de elegir»
Bien podría pensarse que se trata de un aforismo, pero no.

»La luz está encendida y nadie ve«
Quizás una pequeña y necesaria dosis de…

«Fuego y mujer son dos palabras que se corresponden. Ambas tiene cinco letras»
¿Poesía?

Así es Anverso, la atractiva propuesta que Ícono Teatral, compañía argentina, ha traído desde Buenos Aires para presentar en la 13 edición del Festival Independiente de Teatro Íntimo, Encuentro Internacional 2015, que se realiza del 8 al 15 de marzo en el Centro de Investigación Escénica El Teatrito, A.C. en Mérida, la de Yucatán, y que los próximos días continuará sorprendiendo al público con su extensión, del 17 al 22 de marzo, en Tadeco, el taller de la comunidad en el Distrito Federal. Anverso: dos hermanas que, unidas por un secreto, sostienen sus vidas a partir de un pacto y establecen un juego de roles esquizoide donde el poder, la sumisión, la belleza, la mentira y el incesto, dictan las acciones que las protegen del mundo exterior.

«El teatro es un organismo vivo, la energía de los espacios y del público influye mucho. Se trata de una puesta muy íntima, que se trabaja en cercanía con la gente». Son las palabras de su escritor, Gabriel Penner, quien alejado de los falsos protagonismos realizó una dirección horizontal (codirección) en la que participaron las también intérpretes Carolina Graff, en el papel de Rebeca, y María Paula Compañy, como Eugenia.

No podría ser de otra forma, el teatro es un arte en esencia presencial que apela a la revalorización de lo genuinamente colectivo, de los pocos que nos quedan en un mundo que parece diseñado para que solo lo habite el hipertexto. Anverso es una obra concisa y directa que recorre un trayecto similar al del Teatro del Absurdo que encontramos plasmado en el San Genet, comediante y mártir (1952) del pensador existencialista Jean-Paul Sartre en la que, tal como sucede con el niño Genet, ese tiempo cíclico y ritualista en que se ha convertido la vida de Rebeca y Eugenia, está rotundamente definido por sus fantasmas pasados. Paulatinamente, con el correr de los minutos, el espectador percibe cómo la mirada de una hermana construye, con precisión, el anverso de la otra; ambas, siempre, sumergidas en una realidad mágica muy al estilo de García Márquez o de Juan Rulfo. ¿Están vivas o muertas?, ¿quién es la que habla?, ¿es el ahora o el ayer al que evocan?, ¿estamos ante un único personaje con trastorno bipolar? Son sólo algunas de las acuciantes preguntas que pasan por las revueltas mentes de los asistentes.

«El recurso de la repetición, el intercambio de roles constante y las rupturas del orden cotidiano o del imaginario, aportan confusión. Mi escritura no aclara sino confunde». Nos dice Penner con la sencillez del que siempre ha sido poeta y con la contundencia del que luego se convirtió en dramaturgo.

Tal vez lo están pensando y la respuesta es sí. Esta creación tan contemporánea, también nos remite implícitamente a la lucha de clases, al dualismo amor-odio que se lee en Las criadas (1947), la obra de teatro escrita por el novelista francés Jean Genet (1910-1986) en la que dos hermanas, Claire y Solange, están al servicio de una perfecta dama de la burguesía francesa. En efecto, a lo que asistimos en Anverso es, también, a la miserable escenificación que Rebeca y Eugenia hacen de su peculiar relación con la señora de la casa. Un convulso caleidoscopio de irrealidad, ambigüedad, imposibilidad de ser, conclusión que nunca llega. Una profunda soledad que se intenta llenar con la transferencia de personalidades; la dialéctica interna de los contrarios, ese juego cruel de la víctima y el victimario al que, en ocasiones, apelamos los seres humanos para dar sustento a nuestra existencia. Esto es Anverso, una muestra del teatro independiente que en apariencia carece de significado y que al cerrarse el telón, nos deja momentáneamente conmocionados resultado de la honda sumergida a los entresijos de nuestra biografía más personal. Todo ello, narrado con el sutil ritmo de lo sarcástico y mordaz.

Así es el poder del teatro; una experiencia estética, literaria y siempre distinta, en la que se permite todo menos dejar indiferente. El propio Genet sintetiza con gran acierto este desafiante soporte del arte escénico, la introspección: «Incapaz de decir lo que es el teatro, sé muy bien lo que yo le niego que sea: la descripción de los gestos cotidianos vistos desde el exterior. Yo voy al teatro para verme en escena, […] tal y como yo no sabría –o no osaría- verme o soñarme y, sin embargo, tal como sé que soy».

En sintonía con lo anterior les diré algo: yo con gusto pagaría por sentir esta empatía, por verme reflejada en un espejo único y descubrir o acaso reconocer, otro pixel, uno más de los múltiples e insoportablemente contradictorios que conforman la esencia de la vida. ¿Ustedes no?

FITI 2015 Ciudad de México del 17 al 22 de marzo
Sede: El albergue del arte, Alberto Zamora No. 32, Coayoacán Tel. (55) 55 54 62 28
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¡Todas las funciones son entrada libre, cooperación voluntaria!
Sitio web FITI: http://fitiencuentrointernacional.blogspot.mx/p/programa-2012.html