Por Héctor Tenorio

Tuta CocoaNo es extraño que Servando Gómez Martínez, “la Tuta”, líder del grupo criminal Los Caballeros Templarios, fuera aprendido en Morelia. Más de diez mil integrantes de esa agrupación eligieron la capital michoacana para refugiarse. El trabajo de inteligencia del gobierno federal rindió frutos: El cerco empezó a cerrarse el 26 de febrero pasado, con el arresto de personas cercanas a él, en el municipio de Tumbiscatío. Al otro día se consumó la caída del criminal más mediático que México recuerde. Además de que financió a muchos políticos. La información que proporcione, probablemente se utilizará con fines electorales, más de un candidato a cargo público se verá obligado a bajarse de la contienda.

Vale la pena revisar cómo se desarticulo a este grupo criminal: El 27 de enero del año pasado, Dionicio Loya Plancarte Alias, “El Tío”, uno de los cinco principales cabecillas de Los Caballeros Templarios, que era el responsable del tráfico de droga en Morelia lo detuvieron en condiciones muy similares a la detención de Gómez Martínez, sin disparar una sola bala. No corrió con la misma suerte Nazario Moreno “El Chayo” o “El más Loco”, el 9 de marzo perdió la vida a manos de sus propios hombres.

Mientras que Enrique Plancarte Solís murió por culpa de Samuel Díaz Benítez uno de sus operadores detenido el 30 de marzo del 2014. Él fue quien les dijo a las autoridades donde estaba Plancarte Solís, entonces se implementó un operativo en el que participaron 200 elementos de la Marina y del Ejército, que concluyó el 1 de marzo en un enfrentamiento en el municipio queretano de Colón.

El único que se salvó fue Miguel Ángel Gallegos Godoy, “El Michelanas”, ex líder templario, quien tenía la responsabilidad de las exportaciones de las drogas sintéticas. Ahora controla La Tercera Hermandad, “Los H3”. Su objetivo es continuar con el robo de minerales que se realiza, en la parte costera del estado, principalmente en los municipios de: Arteaga; Lázaro Cárdenas; Aquila, Coahuayana, Tepalcatepec y Coalcomán.

El periodista Roberto Huitrón explica que la explotación de los minerales y su relación con el crimen organizado no se circunscribe solo al robo de los recursos, sino además sirve a algunas empresas mineras como agentes de control e intimidación para no exigir el justo pago por sus recursos, como sucedió en el caso de la comunidad indígena de Aquila y la mina que explota los minerales del lugar. Esta actividad del crimen organizado es una de las principales fuentes de financiamiento, por encima de otras actividades ilícitas como el secuestro y a extorsión.

El periodista Arturo Estrada escribió el 4 de abril del año pasado, que se había realizado un embargo precautorio en el puerto de Lázaro Cárdenas. El entonces comisionado Alfredo Castillo Cervantes estimó que el valor en el marcado del mineral de hierro incautado era de 15 millones 360 mil dólares.

Quedo demostrados que el crimen organizado obtenía dos millones dólares por la salida de cada barco con destino a China.

Estrada dejo asentado que no había un solo funcionario detenido, a pesar que para trasladar tal cantidad de mineral, era necesario ocupar camiones de volteo que alineados cubrirían la distancia del Zócalo de la Ciudad de México al centro de Cuernavaca.

El 12 de mayo, Estrada volvió a escribir que en Manzanillo habían sido decomisadas 100 mil toneladas de minerales robados de minas michoacanas que se pretendían exportar. Alfredo Castillo declaró que hasta ese momento se habían decomisado 300 mil toneladas de mineral de hierro con un valor de millones de dólares.

Después de la caída de Gómez Martínez, el reto para las autoridades es desmantelar los demás grupos delictivos como el “H3” y “Los Viagras”. La oposición en Michoacán sospecha que las instancias de seguridad tenían conocimiento donde estaba Servando Gómez y esperaron hasta que iniciará el proceso electoral para detenerlo.