Por Gloria Serrano

potada-testimoniosSeis mujeres, seis vidas determinadas por la migración y seis historias que irrumpen con ímpetu en nuestra realidad para iluminarla con su presencia:

“Testimonios de mujeres indígenas en contextos migratorios: liderazgos e identidades colectivas y de género”, obra publicada por el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir, A.C. a través del Programa de Mujeres Indígenas (PROMUI) con el apoyo de la Fundación Ford y no obstante lo largo del título, es un texto sencillo y honesto que nos habla de la esperanza transformada en posibilidades. Posibilidades que surgen del deseo insaciable de superación de seis mujeres que han optado por reconocerse a sí mismas como el punto de partida para impulsar el trabajo colectivo.

Se trata de mentes perceptivas cuya profunda mirada nos acerca a historias personales conectadas con otras comunitarias que, con frecuencia, quedan ocultas detrás de las gélidas estadísticas y las marginales notas de prensa sobre migración. En su conjunto, los reveladores testimonios de Cielo Gómez, Ofelia Pérez, Erika Candia, Juana Domínguez, Genoveva Díaz y Lorenza Gutiérrez, constituyen todo un estudio etnográfico de la situación actual que viven quienes se ven forzados a dejar su tierra natal en busca de mejores oportunidades; humanas aseveraciones que además, brindan al lector elementos informativos e interpretativos que abonan a la comprensión de la problemática que atraviesan las mujeres, indígenas y no indígenas, al salir de sus comunidades y encarar a un país que se enorgullece de sus “tradiciones hospitalarias” pero que es poco respetuoso de los derechos humanos.

Sin embargo, frente al discurso estigmatizador, de violencia y exclusión, sus corazones generosos están aquí para ofrecernos una propuesta alternativa e incluyente basada en el liderazgo y el reconocimiento de su identidad. Las suyas, son experiencias de vida que después de un largo y duro aprendizaje, han dado como resultado la creación de diversas redes de colaboración con capacidad de traspasar los límites fronterizos e institucionales y desarrollar nuevas estrategias y modelos de participación social. Ellas, son protagonistas que alimentan con sus palabras, ciudadanas creadoras cuya influencia ha servido para generar conciencia y reflexión. Existencias virtuosas de naturaleza firme y propositiva que, a pesar del entorno hostil que han afrontado, decidieron retomar la práctica colectiva y recuperar la confianza mutua para construir espacios de crecimiento común dentro de distintos contextos migratorios.

“Las compañeras con las que tenemos contacto vienen de comunidades indígenas; en ciertos lugares hay empleadores que dicen que no puedes hablar tu lengua, en el metro te discriminan porque llevas tu traje. Nosotras nos dedicamos a promover esos derechos que tenemos como trabajadoras, pero no solamente como trabajadoras sino como seres humanos, como mujeres indígenas” Lorenza Gutiérrez

Sin duda, la lectura de cada relato nos lleva a revalorar el poder del pensamiento y la necesidad de contagiar a otros desde las emociones, para forjar realidades más allá de los paliativos y simplificadores discursos que nos propone el gobierno. Así es como estas mujeres se han dado a la tarea de unir talentos, tecnologías, conceptos y saberes de diversa índole, generando las condiciones necesarias para conseguir que el encuentro entre migrantes suceda y, a partir de ello, iniciar procesos de colaboración con y desde la ciudadanía, que representen la heterogeneidad de la población mexicana de un modo abierto y sin dejar de lado los elementos interculturales, generacionales, étnicos y de género que también están presentes.

Guerrero, Oaxaca y Chiapas, los estados que concentran la mayor pobreza de nuestro país, son el origen de los esfuerzos cotidianos de quienes aprendieron a resemantizar las palabras y ahora se asumen como mujeres, indígenas y migrantes, pero no desde una perspectiva de víctima desdichada, sino como los atributos que las han llevado precisamente a convertirse en puentes de entendimiento y, por qué no decirlo, de complicidad, para sensibilizar a una sociedad errática cada vez más desacostumbrada a escuchar y a reflexionar sobre los asuntos públicos, aquellos que nos competen a todos.

“Ofrecí mi servicio voluntario porque yo conocía a la comunidad de inmigrantes: la mayoría es chiapaneca, muchos no saben leer, se sienten intimidados quizás porque no saben hablar español y sinceramente yo sentí compasión por ellos y dije: yo quiero ayudar, quiero hacer algo para que ellos se sientan por lo menos no discriminados” Cielo Gómez

La vocación de servicio de Cielo es evidente, así como innegable la capacidad de Ofelia para aprender de otros actores sociales. Erika nos muestra una enorme visión; es decir, el poder vislumbrar un destino antes de comenzar a andar el camino. Sin así pretenderlo, en cada línea Juana deja expuesta su tremenda fuerza, Genoveva su intensa dedicación y Lorenza, la entereza que se necesita para defender no sólo los derechos laborales de las trabajadoras domésticas, sino aquellos inherentes a cualquier individuo. Pero estos no son casos aislados ni liderazgos producto de circunstancias o condiciones excepcionales; por el contrario, nos encontramos ante una pequeña muestra de los incontables aportes, a veces silenciosos pero constantes, de hombres y mujeres que han descubierto que los valores, símbolos, creencias y costumbres propios, se ven fortalecidos en la medida en que también somos capaces de reconocer los ajenos y defenderlos.

“Ese es mi principal logro como mujer: el haberme reconocido como mujer Na Savi, tener clara mi identidad cultural” Erika Candia

Los días 22 y 23 de septiembre de 2014 se llevó a cabo la 1ª Conferencia Mundial de los Pueblos Indígenas en la sede de la ONU, en Nueva York; hoy, a prácticamente cinco meses de su realización, no podemos negar que aún es grande la deuda por saldar y muchos los obstáculos a superar para lograr el pleno reconocimiento de los derechos económicos, laborales, sociales, políticos, culturales y ambientales de los pueblos originarios. Sin dejar de lado lo penoso del asunto, los relatos de estas mujeres son en sí mismos un avance, un acicate que (me atrevo a insinuar) debe mover fibras en los lectores para emprender actos de respaldo e impulsar el diseño de políticas públicas que se concreten en normas, mecanismos y acciones que los reivindiquen y permitan el verdadero ejercicio de sus libertades.

Voces que revelan más de lo que se lee, sonrisas cálidas y tan comunicativas como la diversidad cultural que hay en México. Seres humanos en quienes la migración ha dejado una huella indeleble. Cielo, Ofelia, Erika, Juana, Genoveva y Lorenza, ya son otras totalmente distintas, su compromiso las ha transformado profundamente y, a su vez, ellas han aprendido a hacer lo mismo en su entorno más cercano, visibilizando a los y a las migrantes, trabajando de cerca con ellas y ellos para restituirles su identidad, para que dejen de ser solamente un número. Cada vez que las pienso, tengo la imagen mental de un árbol que comenzó pequeño y frágil, pero que con el paso del tiempo nos muestra extendidas sus largas ramas y en medio del paisaje se distingue por ser, este sí, el árbol más frondoso y hospitalario.

Si deciden regalarse un instante de sosiego y cobijarse bajo su digna sombra, en esta liga pueden descargar el libro de manera gratuita: http://www.ilsb.org.mx/publicaciones/

La cultura aquí y ahora:

  • El pasado 14 de febrero Las Patronas, encabezadas por Norma Romero Vázquez y su madre Leonila Vázquez, cumplieron 20 años de pararse a un costado de las vías del tren y entregar comida a los migrantes que atraviesan por la región de Veracruz en su tránsito por México con dirección a Estados Unidos. Para ahondar en su incansable labor, les sugiero ver el documental “Llévate mis amores” del realizador Arturo González Villaseñor.
  • El 21 de febrero se conmemora el Día Internacional de la Lengua Materna. Ya por las redes circula el mensaje Tuitea en tu #LenguaMaterna para celebrar la diversidad lingüística en internet.
  • Una buena noticia: diversos documentos que integran el histórico, pero poco conocido intercambio de correspondencia entre los principales líderes mayas y representantes del gobierno durante la denominada Guerra de Castas, formarán parte de la Memoria del Mundo Nacional, programa creado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). El reconocimiento será entregado el 22 de febrero en la capital del país por el Comité Mexicano Memoria del Mundo.
  • Este 2015 la Gira de Documentales, Ambulante, cumple una década generando reflexión bajo el lema “descubrir, compartir y transformar”. Hay que ver buen cine, permítanse el asombro y consulten su programación.