obama peñaCon profundo respeto al maestrísimo Julio Scherer García

Ya perdimos la cuenta de los viajes realizados por Enrique Peña Nieto. Seguramente concluirá su sexenio superando fácilmente a su paisano, Adolfo López Mateos, quien era conocido entonces como López Paseos, ya que anduvo por el mundo desatado, aunque con propósitos más loables que el de Atlacomulco. Pero en el caso de Peña como el de otros viajeros frecuentes (Echeverría, López Portillo, Fox y Calderón), nada importante dejaron al país excepto el que se firmaran, como ahora, convenios sin mucha sustancia.

La política exterior de México es un desastre, como lo vimos con el acuerdo entre Cuba y Estados Unidos, cabildeado en Canadá y El Vaticano, siendo México un aparente amigo de la Isla rumbera. Pero es lógico. Estando José Antonio Meade- un financiero- a cargo de una secretaría que era orgullo anteriormente, nada puede esperarse. Más bien algún nuevo pacto que no traiga más que buenas fotos y malos resultados.

El aldeanismo de la actual administración federal es evidente. No han salido del estado de México, ni siquiera en la atracción de inversionistas. Por eso Juan Armando Hinojosa, el hoy cuestionadísimo empresario, está en todas: el aeropuerto de la Ciudad de México, en el frustrado proyecto del tren a Querétaro, en la reconstrucción hangar presidencial, en el acueducto de Monterrey, en el Museo faraónico de Puebla y obviamente en las varias casas de Peña Nieto y en la de Luis Videgaray.

Seis secretarios importantes del gabinete y el Procurador General acompañaron a Peña Nieto en este periplo de 20 horas a Washington. Entre ellos el de Gobernación, Osorio Chong, y de Hacienda, Luis Videgaray. Por eso inquirían en el portal Eje Central (6 de enero) ¿Quién se quedó a cargo de las decisiones importantes en el país? Y se respondían, Luis Miranda, el subsecretario de Gobernación; consentido de Enrique. Asunto singular, ya que nunca ha sucedido eso, por lo que se debe legislar al respecto. Pues cualquier accidente abrirá un hueco, una crisis, un revoltijo mayor. Lo que muestra la irresponsabilidad presidencial. Aunque ya se sabe que eso no le importa a la prensa que ha recibido mil millones de pesos en los últimos meses y obtendrá cinco mil millones en este año, si no hay partidas especiales debido a otra contingencia.

Y mientras alegremente se van a saludar a los amos del único imperio, aquí las cosas se agravan en todos los aspectos. Pero no se preocupe, antes Peña Nieto dio siete noticias que calmarán los ánimos… a los que obtengan una nueva televisión o porten celular. Aunque los otros, obtuvieron un alza del salario mínimo que es deprimente: seis tortillas más al día.

El barril del petróleo ya bajó a más de 40 dólares. Algo que habían previsto algunos medios (Reporte Índigo) pero consideraban que ocurriría a mediados de año. El dólar se recupero ¡bravo! seis centavos y ahora se vende a 15 pesos con 18 centavos. Y la bolsa sigue a la baja ya que han salido cerca de 40 mil millones de dólares.

En Gringolandia hubo, no obstante las heladas, diversas manifestaciones a favor de los padres que exigen la aparición de sus hijos. La normal rural que se suponía no iba a estar en la orden del día salió a relucir en voz del mismo Barack Obama, quien dijo: “He seguido con preocupación los sucesos trágicos de Ayotzinapa”. Claro, señaló que el gobierno mexicano realiza sus funciones y prometió mayor ayuda si era necesario.

El devaluado mandatario estadounidense- igual que el mexicano- no hizo caso a Human Rigths Watch, quien había pedido una condena al gobierno mexicano, no únicamente por los sucesos de Tlatlaya e Iguala, sino debido a que el peñismo lleva a cabo una conducta sistemática en contra de los derechos humanos.

Tanto así que en este año secuestraron al periodista Moisés Sánchez en Veracruz, asunto por el que se detuvo a pesar de las reticencias del gobernador Javier Duarte, a 38 policías, y asesinaron a la ex reportera de Televisa, Jazmín Martínez Sánchez, junto con su pareja. Según la Casa de los Periodistas vivimos un “clima de terror”, ya que en 2014 fueron ultimados ocho periodistas, además de un hijo de estos.

En Apatzingán, donde el virrey Alfredo Castillo no puede con el paquete, asesinaron a nueve personas. Y que esté en la cárcel Hipólito Mora, quien dijo que fue un estúpido al entregarse, hizo expresar a Ciro Gómez Leyva (Milenio, 5 de enero) que él también era un estúpido por creer que la justicia privaría.

En tanto César Camacho, líder del PRI, muestra con descaro una serie de relojes de colección, uno con valor de 800 mil pesos. Helidoro Díaz, ex funcionario del Infonavit, le regaló a su hijo un carro deportivo. Y un burócrata de El Marqués en Querétaro, Noé Miguel Marín del PAN, es filmado recibiendo cuarenta mil pesos de sobornos. Todo después que Peña señaló que se combatirá la corrupción.

Las enfermeras en 15 estados del país marcharon ya que se les pretende catalogar de técnicas siendo licenciadas y bajarles el salario. Ello ante la intolerancia y demagogia de Mercedes Juan, una de las dos mujeres secretarías en el gabinete. Mientras que la otra, Rosario Robles, tendrá más presupuesto en Prospera, y lo utilizará como siempre: para engordar la burocracia y aumentarles los salarios a sus allegados.

Los defraudados por Ficrea han salido a las calles desesperados porque nadie les resuelve su problema. Y el director de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, Jaime González Aguadé, lo mismo que el encargado de la Condusef, Mario de Costanzo, únicamente le dan largas al asunto. El segundo, debemos reconocerlo, fue acusado por Alfredo Jalife (cuando era diputado perredista), de estar aliado con la derecha; cuánta razón tenía el geoestratega.

El recuento podría seguir. Pero es importante anunciar que el 26 de enero está citada la octava movilización por la presentación de los 43 normalistas. En tanto el gobierno no entiende que el país hierve.