Julio Scherer junto con el también recién fallecido periodista Vicente Leñero.

Julio Scherer junto con el también recién fallecido periodista Vicente Leñero.

El hoy ensalzado hasta por sus enemigos (sobre todo los hombres del poder que se rendían personalmente ante Julio Scherer pero lo combatían ferozmente desde las sombras), no hicieron nada cuando sufrió la agresión de Luis Echeverría contra Excélsior, considerado en aquellos años uno de los 10 periódicos más importantes del mundo.

La única publicación que hizo un reportaje del asunto, con fotos de Juan Miranda- quien sería después jefe de fotografía de Proceso- fue: Sucesos para Todos, cuyo dueño era Gustavo Alatriste y la dirigía Armando López Becerra. Entre sus reporteros estaba Luis Alberto García.

La Unión de Periodistas Democráticos (UPD) sacó un texto firmado por más de cincuenta compañeros de teclas, entre los que estaban Hugo Tulio Meléndez, Humberto Musacchio, Antonio Caram, Eduardo Ibarra, Ángeles Mastretta, Jorge Meléndez Preciado y los que salieron del impreso: Miguel Ángel Granados Chapa, Froylán López Narváez y Carlos Pereyra, entre otros.

Muy pocos alzaron la voz e incluso otros aplaudieron la medida, como Televisa por medio de Jacobo Zabludovsky, recordado en unos de sus últimos textos en la Revista de la Universidad, por el recién fallecido Vicente Leñero.

Hay que apuntar que José Pagés Llergo director de la revista Siempre! le ofreció un local a Scherer, aunque no se aceptó el generoso acto por diferentes razones.

No debemos olvidar que cuando se anunció que saldría la más importante revista semanal en un acto en un hotel de Reforma, el salón se llenó al tope y fueron muchos, muchísimos quienes cooperaron de formas diferentes: con dinero, donando cuadros (una buena cantidad de pintores de primera línea), obras de arte y algunas damas hasta joyas de su propiedad. Varios incluso se quedaron fuera y esperaron que terminara el acontecimiento para saludar a los agredidos por el régimen como si fuera iconos del rock.

Ahora todo mundo gime, llora o se rasga las vestiduras pero en los tiempos difíciles fueron pocos los que valiente y honestamente ayudaron a Julio y sus compañeros.