villamil-620x300Entrevista exclusiva realizada por César Valdez.

Estimados amigos y amigas:

Esta entrevista, realizada el día de hoy (11 de diciembre) al periodista Jenaro Villamil por mi amigo y colaborador César Valdez, trata de la profunda crisis por la que pasa nuestro país, y los torpes manotazos que el gobierno federal y Televisa dan para deslindarse de la corresponsabilidad que tienen en ella. Creo conveniente recurrir a los mexicanos más honestos y mejor preparados para que nos den luz, en medio de las cortinas de humo de los televisos, las fuerzas armadas y las declaraciones públicas de la pareja presidencial, que mientras más tratan de lavarse las manos, más se hunden.
Los dejo con esta charla, a la espera de sus puntuales observaciones.

Cristina Sada Salinas

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Sobre los posicionamientos que hizo Televisa a través de Eugenio Derbez y Carlos Loret de Mola (video) respecto al Teletón, en tu última publicación en Proceso, sobre los “amores Teletón”, dices que hay como un desmarque de Televisa –que es una tesis que han estado manejando algunos medios también–, como que se quieren desmarcar del escándalo de la Casa Blanca y demás. ¿Cómo explicarías lo que dices acerca de que la ecuación del telesisitema y el telepresidente suponen un equilibrio?

Es un matrimonio por conveniencia la relación entre Televisa y Enrique Peña Nieto, así como la misma relación entre Angélica Rivera y Peña, es un matrimonio que se pretendió de mutuo beneficio. ¿Cuál era el intercambio?: Televisa le daba toda la cobertura y toda la proyección a un personaje muy menor, que nadie conocía, que era Peña Nieto…

“El gran montaje…”

Y le arman todo un montaje para que él sea un candidato imparable, a cambio de mucho dinero, nada de eso fue gratis, y dinero público, no dinero de Peña Nieto, ni dinero de donaciones privadas, era dinero del erario del Estado de México.

Cuando llegan al poder, evidentemente los intereses de uno y otro pues van a ir chocando, porque la razón de Estado, o la razón de gobierno, siempre va a tener que enfrentarse a los intereses de un gran monopolio de comunicación como es Televisa. Entonces, han tenido muchas diferencias que no salen a la luz o que no se ventilan públicamente y que se arreglan en lo oscurito o con dinero.

La primera gran diferencia fue la reforma en telecomunicaciones, la reforma constitucional que crea un organismo autónomo y define ciertas reglas para la competencia económica. No les gustó a los televisos. Después se la cobraron y metieron mano en la reforma secundaria, y no sólo metieron mano, sino que prácticamente controlaron al congreso y al gobierno.

En el episodio reciente de la Casa Blanca lo que a ellos les molestó fue que saliera Angélica Rivera, sin que ellos lo supieran, a dar su versión de los hechos –en una versión bastante mal hecha, bastante descuidada y contradictoria, llena de huecos en la historia–, que evidentemente pues también afecta a Televisa. A Televisa le afectó mucho que ella dijera que con 88 millones de pesos de su salario que le dio Televisa, ella compró esa casa. Imagínate lo que para Televisa significó eso frente a sus otros actores y actrices.

Viene el Teletón. La versión de Televisa es que el gobierno de Peña Nieto, el gobierno federal, no defendió lo suficiente al Teletón, porque la ONU hizo un análisis y una crítica muy puntual, tampoco una crítica demasiado devastadora, era una observación, pero éstos son muy resentidos y creen que nadie los puede juzgar. Y entonces se acumularon dos cosas: lo del la ONU frente al Teletón y lo de la Casa Blanca, y en el gobierno pues se molestaron con el discurso de Eugenio Derbez hasta donde yo tengo entendido, el discurso en donde se burla de la versión de La Gaviota y de los escándalos recientes, y de la crisis de Ayotzinapa. En esas circunstancias, el mensaje de Peña, de que Televisa es un orgullo mexicano, es una especie de amenaza disfrazada de halago, típica de los políticos mexicanos: te halago y al mismo tiempo te doy un mensaje. Todo el mundo sabe que ni a Emilio Arzcárraga Jean ni a Bernando Gómez les gusta que en público les hagan reconocimientos los políticos, y menos que se los haga en público alguien que está en el punto más bajo de su popularidad y de su aceptación.

Entonces, es un matrimonio de convenciencia, lleno de tensiones siempre, que en el fondo indica que si se hunde uno, se hunde el otro.

Y en cuanto a análisis del discurso, si así se puede decir, ¿No será que muy a tono con que Peña Nieto haya dicho “todos somos Ayotzinapa” (nota) repetidamente en aquél mensaje, también Televisa esté tratando de apropiarse de esas banderas de la ciudadanía para neutralizarlas?

Lo intentó y lo ha intentado. Pero Televisa lo que trae, al igual que Peña Nieto, es una crisis de credibilidad enorme; las marchas y las movilizaciones han sido no sólo anti-Peña, sino también han sido anti-Televisa, porque Televisa, en el guión más oficialista, o más cercano al gobierno, primero encubrió la gravedad de la crisis; dos, cuando ya la crisis estaba muy grave y empezaron las movilizaciones masivas, se trató de montar. La movilización del 24 de octubre, si no me equivoco, en la Ciudad de México, que fue la movilización más grande de las iniciales, con antorchas y todo esto, Televisa la presumió como la gran movilización, la movilización de solidaridad y la más pacífica y todo esto; aún así, ni los padres de familia, ni los grupos que han apoyado a los familiares de Ayotzinapa, han caído en la trampa: no han ido a Televisa, no han sido entrevistados, no quieren ser usados por Televisa, y después hay un intento también de reproducir el discurso autoritario del gobierno criminalizando la protesta, privilegiando los actos vandálicos, y minimizando lo que en realidad se dice en las marchas, que es: “Fuera Peña”, “fue el Estado”. Han sido demasiado obsecuentes y ha habido mucha autocensura. Eso les está pegando a ellos en su credibilidad, y hay un sector dentro de Televisa que dice que tienen que desmarcarse del gobierno, pero no se pueden desmarcar del gobierno porque todo su plan de negocios depende de que el gobierno les facilite y les favorezca a nivel de legislación, a nivel de licitaciones, a nivel de todo; a nivel incluso de la evasión de impuestos vía el SAT.

Entonces no creo que sea un intento, yo creo que son los ejercicios de simulación típicos de Televisa, que ya no tienen ningún efecto porque la gente, por lo menos una generación completa, que es la generación que está movilizada, que es la generación del chavo que estuvo ayer en Oslo, Noruega en un evento internacional (liga), y con una gran valentía él se presenta, esa imagen no se vio ayer en Televisa. Por ejemplo. Y está en todas las redes sociales y está en todos los medios internacionales. Entonces, ¿de cuándo acá ellos van a decir que han estado cubriendo?, no, han estado encubriendo; ese es el problema, que Televisa ha estado encubriendo y quiere que la encubran a ella, y como no hay eso, se molestan.

¿Y no será muy aventurado decir que también es un logro?, ¿que el monólogo del poder que es Televisa, por fin se ha empezado a romper?, ¿no es un logro de la sociedad civil y las redes sociales? Porque los dos, Derbez y Loret, hicieron mucho énfasis en contestarle a las redes sociales.

No, no es ningún logro, para nada, no hay que confundir. Son ejercicios de simulación, ellos están en una crisis. Lo que sucedió en el Teletón es el reflejo de esa crisis. A las redes sociales les contestas en redes sociales, ellos ya no tienen capacidad de respuesta, no saben, no entienden. Ni Televisa ni Peña Nieto entienden a las redes. Unos creen que con bots van a bajar los algoritmos que se convierten en trending topic, y los otros piensan que sus líderes de opinión en las redes son Loret y Derbez. Ni siquiera son los individuos, el punto es que son mensajes que nacen muertos, porque las redes no creen en Televisa, desde el principio de esta historia. Es decir, en México –no sé si en otros países ocurra–, las redes se convirtieron en una especie de válvula de despresurización de una sociedad que está encabronada y harta.

Entonces, es pura simulación, de unos y de otros.

Hay, o parece haber, una andanada para otra vez criminalizar a los familiares de los normalistas de Ayotzinapa y a toda organización que los apoye, ya ves el mensaje del secretario de Marina (nota). Pero también mensajes como estos de Salvador García Soto, sobre el supuesto origen de la información sobre la Casa Blanca (columna), a quien le respondió Carmen Aristegui…

Creo que excesivamente, pero…

Pero esta idea de que la noticia de la Casa Blanca no fue producto de una investigación de MVS sino una filtración desde dentro, la manejó desde un principio Francisco Martín Moreno, que fue de los primeros en decir eso. En una conferencia que diste recientemente en Monterrey, respondiste a una pregunta del público señalando que el mensaje de Peña Nieto a quienes querían desestabilizar con información poco clara (nota), no era para Carmen Aristegui, sino para su propio círculo. ¿Qué me puedes decir de todo esto?

Sobre el asunto de la Casa Blanca y Carmen, te voy a decir una frase que en Proceso usamos mucho: las tripas de la información y de cómo conseguimos la información, nos las quedamos nosotros. Lo importante no son las tripas de la información, lo importante es la información, los hechos, y lo que sucede. Si no hubiera sido verdad, lo hubieran desmentido. Ahora que ya no pudieron desmentirlo, como todo es verdad y a lo mejor hay mucha más verdad, están atacando al mensajero; la típica estrategia de comunicación política: ataca al mensajero y vas a manchar el mensaje. Se lo haya dado Marcelo Ebrard, se lo haya dado Santa Clós, se lo haya dado Televisa, se lo haya dado quien sea que le haya dado la información; o bien, fue resultado de una información propia, ese es problema del equipo de Carmen y del equipo de MVS. El tema aquí es el conflicto de interés y el tráfico de influencia. Han querido evadir esos temas una y otra vez, no les ha salido porque cada vez es mayor y más grave la crisis. ¿Por qué no dice Salvador García Soto de dónde viene la información del Wall Street Journal?, el Wall Street Journal ha publicado dos reportajes después de Carmen, mucho más delicados y mucho más profundos, con un impacto allá, en Estados Unidos, no aquí. Eso es lo que les duele.

La otra parte, la del discurso del secretario de Marina, viene ya en escalada, o sea, cuando Peña llega de China, da el discurso del hangar, amenaza a los medios y empieza en el guión paranóico, ahí ya uno entiende que cambió su discurso y que va a ir cometiendo errores cada vez más grandes. Después de ese discurso viene el del 20 de noviembre, que es absolutamente ofensivo, luego el de “todos somos Ayotzinapa”, cuando él se quiere montar presentando el decálogo, no le resulta, y luego en Acapulco y en Iguala dice “ya superen la tragedia”, como si se tratara de un hecho cualquiera. Y ahora su jefe de oficina que es Aurelio Nuño y su secretario de Marina (la gravedad de tener qué usar al secretario de Marina), el secretario de Marina y el secretario de la Defensa jamás –esa es una regla no escrita en el sistema–, jamás se metían en asuntos políticos, jamás intervenían en una polémica política o social, o partidista, es una regla no escrita del Ejército, de las fuerzas armadas. Y el hecho de meter –porque, que no me digan que Peña Nieto no sabía lo que iba a decir el secretario de Marina, por favor–, o sea, el hecho de meter a los responsables de las fuerzas armadas en un debate así, no solamente es absurdo, tonto, intimidatorio y represivo, sino contraproducente, porque imagínate: cualquier cosa que suceda en donde la Marina está actuando en función de policía, como en Nuevo León, ahí están los marinos, en Veracruz están los marinos en funciones de policía; cualquier cosa que cometan contra la población civil va a ser mucho más grave. Si eso no lo mide el almirante, y si no lo mide el gobierno de Peña, es muy grave, muy grave. Son mensajes fallidos.

Hoy estaba escribiendo: el problema no es que caiga Peña Nieto, el problema es que ya no se va a levantar. O sea, está en la lona. Cada vez que quieren modificar el mensaje, lo agravan y lo agravan y lo agravan.

Y ante todo esto, ¿qué sigue para el gobierno federal, para la presidencia?

Que se levanten. Están caídos, están en una caída libre frente a la ciudadanía, frente a sí mismos y frente a una opinión pública internacional. Están muy mal.

¿Y qué quiere decir que se levanten?

Que actúen y que modifiquen su discurso, que entiendan lo que está pasando, que están en la peor crisis en la historia reciente del sistema político mexicano, y que esa crisis la detona Ayotzinapa, no se origina en Ayotzinapa. Pero tampoco dándole carpetazo, como han querido darle carpetazo a todos los casos de desaparición forzada, van a resolver lo que detonó Ayotzinapa. Ayotzinapa abrió la caja de Pandora, una caja que nadie había querido ver pero que estaba ahí. Es el elefante en medio de la casa, estaba ahí y nadie lo había querido ver.