(Leer Primera Parte)

Reportaje original publicado en Revista Proceso No. 1989

Televisa y Casa Blanca, Conflicto de Interés

III Foro de la Comunicación Foto: La Jornada / Presidencia

III Foro de la Comunicación Foto: La Jornada / Presidencia

Desde Televisa, las diferencias con el gobierno de Peña Nieto se agudizaron tras el escándalo de la “Casa Blanca”, publicado por Proceso y el portal AristeguiNoticias, pero, en especial, por el video que el 18 de noviembre difundió la versión de la primera dama Angélica Rivera sobre el origen de su fortuna y del primero de los tres predios que forman parte del conjunto inmobiliario.

Sin consultar con los directivos de Televisa, Angélica Rivera hizo tres afirmaciones que incomodaron en la empresa de Azcárraga Jean: que en la renovación de su contrato con el consorcio televisivo ella recibió “un aumento derivado de los resultados de mi trabajo”; que en 2008 la compañía le entregó para su “uso y gozo” la casa ubicada en Paseo de las Palmas 1325 y comenzó a vivir en ella ese mismo año; y que el 25 de junio de 2010 terminó su contrato original de 2004 y “se me pagó con la propiedad de la casa que ya habitaba, es decir, Paseo de las Palmas”, además de 88. 6 millones de pesos más IVA.

Para la mayoría de los analistas pasó por desapercibido un hecho que el mismo Instituto Federal Electoral documentó en 2009 y 2011: el año en que Televisa le “dona” la casa a Angélica Rivera esta empresa era una proveedora de servicios del gobierno de Enrique Peña Nieto (al igual que Grupo HIGA) y que el propio mandatario mexiquense admitió en una entrevista en el programa Shalalá que la actriz formó parte de un convenio de publicidad cn su administración.

El 12 de noviembre de 2008, en la emisión del programa Shalalá, conducido por Katia D’ Artigues y Sabina Berman, Peña Nieto hizo estas revelaciones para explicar su noviazgo con Angélica Rivera:

“-¿Cómo fue? ¿Usted la vio primero y tuvo una entrevista previa con ella para decidir si la elegía ser el rostro del Estado de México? –le cuestionó D’Artigues.

“-No. No hice casting ni nada de eso. Realmente, decidimos que fuera a través de una figura pública, una artista, para que nuestra comunicación fuera más eficaz.

“-¿Quién la propuso? –insistió la periodista.

“-El área que nos hace la creatividad se entrevistó con ella, y luego la propuso Televisa, con la que tenemos un convenio de publicidad, como con otros medios. El acuerdo decía que podíamos incorporar a uno de sus actores para apoyar la comunicación. Me propusieron a Angélica y yo dije que estaba bien: ‘Me gusta que sea Angélica’. Me entrevisté con ella en abril o mayo, justo para la campaña de los 300 compromisos. Cuando se acabó la campaña, la invito a salir, a cenar, para darle las gracias por su participación. Salí una primera vez, luego una segunda vez”.

La versión de Peña Nieto sobre la contratación de los servicios de Angélica Rivera a través de Televisa y su posterior romance confirmó que La Gaviota formaba parte de un “convenio de publicidad” entre su gobierno y la empresa de Azcárraga Jean. En esa fecha, noviembre de 2008, no se conocía que Televisa le hubiera “donado” para su “uso y goce” una casa en Las Lomas a Angélica Rivera.

El vínculo contractual entre Televisa y Angélica Rivera fue reiterado, en octubre de 2008, por una fuente del gobierno del Estado de México que afirmó a la cadena Univision, de Estados Unidos:

“Nosotros no llamamos a Angélica Rivera directamente, sino que fue a través de Televisa. De hecho, el gobierno no paga los honorarios de Angélica, eso ya está cubierto dentro de la pauta que tenemos con Televisa”.

En revistas como la española Hola! se ventiló que Angélica Rivera había sido pareja durante 14 años del productor de Televisa, José Alberto El Güero Castro, hermano de Verónica Castro, celebridad también del “canal de las estrellas”. La revista Quién publicó en su edición 175 la “historia del romance entre Peña Nieto y La Gaviota”, pero fue hasta la emisión del programa Shalalá, en TV Azteca, cuando el mandatario estatal confirmó su romance.

La polémica antes de la boda entre ambos se concentró en si el matrimonio de Angélica Rivera y El Güero Castro había sido anulado o no por El Vaticano. En la edición del 10 de junio de 2009, la actriz le declaró a la revista Quién que nunca estuvo casada con el productor de Televisa.

“No fue anulación, la Iglesia lo dictaminó como algo inválido. No tuvo validez porque no llevamos las formas como la Iglesia lo requiere, fue un error de parte de nosotros. La Iglesia lo tomó así”, afirmó la actriz que apareció en la portada como “Mamá Gaviota”.

La polémica sobre la anulación o no de la boda religiosa de Angélica Rivera trascendió hasta en los programas de espectáculos. Desde las oficinas de Televisa se soltó el rumor de que Lucero, imagen que sustituyó a Rivera en la promoción del gobierno peñista, sería una posible “candidata” de la alianza PAN-PRD al gobierno del Estado de México.

La boda entre Peña Nieto y La Gaviota se concretó el sábado 27 de noviembre de 2010, justo antes de que iniciara la precampaña para designar al sucesor de Peña Nieto en el Gobierno del Estado de México y que él aceptara ser aspirante priista a la presidencia de la República.

Según la versión de Angélica Rivera en su video de Youtube sobre “La Casa Blanca”, en junio de 2010 ella y Televisa terminaron su contrato de 2004 y se le pagó “con un aumento derivado de los resultados de mi trabajo”. Era ya la novia oficial de Peña Nieto.

La Gaviota, Producto Integrado

Para el ex consejero del Instituto Federal Electoral, Alfredo Figueroa, uno de los grandes vacíos en la legislación mexicana es la regulación de lo que se conoce como “producto integrado” o propaganda encubierta de gobernadores, candidatos o funcionarios que aparecen en pantalla.

Consultado por Proceso, Figueroa advirtió que en la difusión del “producto integrado” no se advierte al espectador que la información es propaganda, pues se transmiten como cápsulas en los noticiarios o como entrevistas en programas de espectáculos, deportes y hasta en telenovelas y no son explícitamente inserciones pagadas.

La contratación de Angélica Rivera para la promoción de la campaña sobre los “300 Compromisos Cumplidos” en el gobierno estatal de Enrique Peña Nieto fue originalmente una estrategia para darle la vuelta al artículo 134 constitucional que prohíbe la contratación de espacios en medios electrónicos donde apareciera la figura del gobernador.

Cuando la campaña concluye e inicia el noviazgo y su cobertura en los medios masivos y en las revistas del corazón, Rivera se convierte también en parte de la propaganda encubierta conocida como “producto integrado” y del convenio que Televisa firmó con el gobierno del Estado de México.

Para Figueroa “es inexplicable que Televisa no le haya donado a Rivera una casa en el momento más alto de su carrera, cuando fue la estrella de la telenovela Destilando Amor, sino cuando se hace novia de Peña Nieto y se confirma la realización de la boda”.

Gracias a su romance con La Gaviota, Peña Nieto pudo aparecer en todos los espacios de información de espectáculos y de revistas del corazón y de sociales que normalmente no forman parte de la inspección de los organismos electorales.

Ahora, esa estrategia de “producto integrado” es analizada con lupa por distintos legisladores de la oposición y medios extranjeros, a raíz del escándalo de la Casa Blanca. El presunto conflicto de interés no es sólo por la relación entre el gobierno estatal y federal de Peña Nieto con el Grupo HIGA, de Juan Armando Hinojosa Cantú, sino con Televisa y su ex promotora y actual esposa Angélica Rivera