El jefe de la Oficina de la Presidencia, Aurelio Nuño.

El jefe de la Oficina de la Presidencia, Aurelio Nuño.

A Luis Herrera de la Fuente y Silvio Zavala, forjadores del México cultural

Pobres ignorantes

Las clases arrogantes (no ilustradas, científicas o revolucionarias -en el sentido estricto de la palabra), han visto a los de abajo, a los vagos, a los ignorantes, a los desposeídos como un conjunto de “indios patarrajada”, para recordar tiempos bárbaros. Pareciera que ahora vuelven a las andadas. Lo mismo porque nos llaman a superar la tragedia de los 43 normalistas como a señalar que cualquier reclamación es síntoma de fanfarronería. Léanse por ejemplo, las declaraciones de Aurelio Nuño en El País, donde los ricos del estado de México tienen importantes acciones. Esto dijo el jovenazo de 36 años: “No vamos a sustituir las reformas por actos teatrales de gran impacto, no nos interesa crear circos mediáticos de éxito de 72 horas. Vamos a tener paciencia (sic acelerado a los 12 días de olvido en Iguala) en este ciclo nuevo de reformas. No vamos a ceder aunque la plaza pública (resic que evoca a Granados Chapa) pida sangre y espectáculo ni a saciar el gusto de los articulistas (sic disgustado). Serán las instituciones (sic que muestra gran solidez) las que nos saquen de la crisis, no las bravuconadas” (sic que hace señal pacífica, como en innumerables manifestaciones). Si alguien esperaba que hubiera modificaciones en este gobierno, que compre un banquito y se siente ya que para los actuales gobernantes el sistema de justicia es ejemplar, la economía avanza de maravilla, en Prospera no obstante que repiten las mismas fórmulas que hace tiempo hicieron más pobres van por la misma ruta y habrá que elogiar las erogaciones del gobierno que no se notan. Mientras el dólar se dispara, los ingresos petroleros caen a un precipicio que no se veía en cinco años, la inflación es preocupante hasta para el siempre lento señor Carstens, las inversiones bajan más de 45 por ciento, la lucha de los padres de los desaparecidos es cada vez más enconada, tanto que Ezequiel Mora, cuyo hijo Alexander es al parecer uno de los identificados como muchacho quemado, dice que no bajarán los brazos, Televisa, a quien elogia Peña Nieto, se lanza contra la llamada Casa Blanca y los medios internacionales no dejan de insistir que México está en un hoyo profundo. Ante todo esto, el principal asesor de Los Pinos nos receta una filípica propia de mediados del siglo pasado. ¿No se habrán dado cuenta quela administración federal va mal? Bueno, hasta en el ejército se han realizado cambios en los mandos superiores sin que exista claridad ¿por qué? Aunque ya sabemos, los que tienen el poder en sus manos no bajan de sus autos y aviones de lujo. En varios portales (La Silla Rota, SinEmbargo, Eje Central y Animal Político), que debería leer el señor Nuño, no queda muy bien parado por su entrevista a modo. Hay más críticas, que ahora no escribimos porque se insiste que son tendenciosas. Pero lo apuntado por Eugenio Derbez y Carlos Loret sería para entender que mucho anda de la patada. Corregir es de estadistas; insistir es de insensibles.

Gran polémica

La propuesta de la ONU acerca de que actividades como el Teletón deberían ser llevadas a cabo por el gobierno federal, tiene mucho sentido. Más cuando a los discapacitados se les presenta con el fin de lucirse, intentar convencer que la empresa privada sí realiza lo que el burocrático, monstruoso, ineficiente gobierno no puede. Si a ello le sumamos que decenas de miles de ciudadanos han dejado de creer en la televisión (la muy querida Virgen de Guadalupe llega a una aprobación de 69 por ciento, por cierto; mientras que el 60 por ciento dice no estar de acuerdo con que unos cuantos sean los que realicen colectas e inauguren centros de rehabilitación). Por lo tanto, las intervenciones de Eugenio Derbez y Carlos Loret para defender la causa que abanderan muchas empresas mediáticas, aunque siempre la preside Emilio Azcárraga, tuvo este año características especiales. Sufrieron como nunca para lograr la meta planteada, hubo alocuciones que criticaron al gobierno en turno al máximo, no se vio un representante enriquista de primer nivel, Derbez insistió que su toma de posición fue libre y sin censura y no encontramos ninguna estrella femenina como antes. Es cierto, unos pocos analistas habían señalado que desde hace más de dos meses hay una crítica sistemática de Televisa contra Peña Nieto, la cual se exacerbó a raíz de que Angélica Rivera dijera que su fortuna es por los millones que recibió en Chapultepec 18, algo que trajo la broma y la ironía de varios que laboran en televisoras de aquí y el extranjero. ¿Los antiguos compañeros de viaje político (Enrique y Emilio) tendrán algún problema de fondo? No deje de leer nuestro próximo capítulo.

Impar

Vicente Leñero fue noticia de primera plana en casi todos los diarios que se publican en la capital y en la mayoría del país. Hombre de una pieza, ya que en uno de sus últimos artículos (Revista de la Universidad de México) recordó como Jacobo Zabludovsky estuvo dando una sola versión, la oficial, acerca del golpe a Excélsior. Ello demostró que ni en sus últimos años olvidó los agravios a la sociedad de la que formó parte. En su momento denunció a muchos, que lo consideraban muy tranquilo por su carácter amable, pero era un volcán cuando se trataba de defender cuestiones que le interesaban, desde las periodísticas, las del EZLN, las que tenía que ver con su fe, hasta las de beisbol o dominó, dos de sus pasatiempos favoritos. Para darse un quemón de su prosa, siempre límpida y que ponía las cosas en su lugar, allí está el más reciente ejemplar de Proceso (número 1988), en el cual trae algunos dardos contra personajes atufados y hoy desacreditados, lanzados en el momento adecuado. Además, fue un maestro en diferentes lugares sin escatimar tiempo ni consejo. Guionista de radio, cine y tele, llevaba a cabo infinidad de tareas sin esperar el menor reconocimiento, el cual no le llegó tarde pero al alejarse de las mafias y ser congruente con sus radicales ideas no fue lo suficientemente elogiado. Adiós, jefe Vicente.