Foto: maquinacementera.com.mx

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Por Ignacio García

Uno de los grandes problemas que enfrenta el futbol mexicano y que ha obstaculizado su desarrollo deportivo es el manejo de las representaciones de los futbolistas y entrenadores por una sola persona, quien desde las sombras se ha convertido en el dueño del balompié nacional.

Carlos Hurtado, uno de los hombres más poderosos e influyentes dentro del futbol mexicano, quien incluso tiene dominio sobre los dirigentes de los clubes de la Primera División y de acuerdo con la cadena televisiva ESPN, tiene bajo su control a más de cien jugadores representados, se ha convertido en el mandamás de la Liga.

Hurtado quien nunca demostró tener cualidades para jugar futbol profesional, desde muy joven comenzó las relaciones públicas con varios jugadores de la Primera División y fue en la década de los setenta, cuando Guillermo Álvarez Cuevas, entonces presidente del Cruz Azul, le dio todo el poder legal y económico para fichar jugadores en Sudamérica a nombre del equipo cementero.

Desde entonces comenzó a construir su imperio de representaciones, a tal grado que actualmente él determina los jugadores que llegarán al Cruz Azul y América, pese a que vive desde hace varios años en Miami, Estados Unidos, sin dar la cara a la prensa.

Carlos Hurtado y Guillermo Lara, son los capos del futbol mexicano, como así los ha llamado Carlos Hermosillo, ex jugador de Cruz Azul, quien intentó formar parte del equipo como directivo, sin embargo, al negarse a ser representado por Hurtado fue vetado de la institución sin conseguir un puesto en el club hasta el momento.

De acuerdo con el ex futbolista, al negarse a formar parte de los directivos promovidos por Carlos Hurtado, las puertas de la institución se le cerraron y por ello acusa de un poder desmedido del promotor, quien puede chantajear a los dirigentes para posicionar al jugador que considere conveniente.

El millonario promotor obtiene por cada traspaso o movimiento de algún jugador o entrenador representado cerca del 40 por ciento de cada operación, por lo que según el ex jugador, gana más que el futbolista o la institución que vendió.

Una de las estrategias que ha utilizado Carlos Hurtado para ganarse la lealtad de sus jugadores ha sido el apoyo económico que les ha brindado cuando han estado desempleados y al momento de conseguir empleo han buscado inmediatamente sus servicios.

Entre los entrenadores que Hurtado representa en el futbol mexicano destacan nombres como Luis Fernando Tena, actual estratega de Cruz Azul, José Luis Trejo, timonel que fracasó en sus últimos tres equipos que dirigió y aún así consiguió trabajo, José Manuel De la Torre, Eduardo De la Torre y Víctor Manuel Vucetich, quienes pese a no contar con empleo en estos momentos se han posicionado en diferentes equipos con sueldos millonarios.

Por su parte Cuauhtémoc Blanco, jugador del Puebla admitió que Carlos Hurtado es uno de los promotores más poderosos del futbol mexicano y aseguró que quien se ponga en su contra perderá su trabajo, por lo que muchos futbolistas aceptan sus condiciones y tanto la Liga Mx como la Federación Mexicana de Futbol han hecho caso omiso al poder que maneja.

Durante los últimos 30 años Hurtado ha obtenido una fuerza mayor a la de varios dueños del futbol mexicano e incluso ha decidido las alineaciones y escuadras de equipos como Puebla, Veracruz, Querétaro y San Luis, sin embargo, ninguna autoridad lo ha limitado o regulado, permitiéndole generar una fortuna, que según la cadena ESPN podría ascender a los 150 millones de dólares, cifra con la cual podría adquirir a algún club de la Primera División.

Hurtado ha sido uno de los principales promotores de la llegada de jugadores sudamericanos de bajo perfil a México, pues tan solo desde el 2002 ha traspasado a 180 futbolistas, de los cuales solo una décima parte han funcionado en el futbol mexicano.

El promotor ha posicionado a entrenadores incompetentes en varios equipos, otorgado la titularidad a jugadores de bajo nivel y se ha mantenido como el verdadero mandamás de la Liga que puede operar a consecuencia de la corrupción de los dirigentes del futbol mexicano, afectando el desarrollo futbolístico del país.