Primera parte del reportaje aparecido originalmente en el semanario Proceso no. 1967

Foto: Rodolfo Angulo/Cuartoscuro.

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Un nuevo episodio en la guerra de las telecomunicaciones entre las compañías de Carlos Slim y de Emilio Azcárraga Jean inició el pasado 8 de julio, cuando América Móvil anunció ante la Bolsa Mexicana de Valores que decidió “la desincorporación y venta de ciertos activos a favor de algún nuevo operador independiente” para dejar de ser agente económico preponderante, es decir, para disminuir su control del 70 a menos del 50 por ciento del mercado del sector que agrupa la telefonía fija, la telefonía móvil y el internet.

La decisión de Slim sorprendió a los propios legisladores y al gobierno de la República, pero no a los mercados financieros. El anuncio se realizó justo cuando la Cámara de Diputados había votado, en lo general, la minuta de la Ley de Radiodifusión y Telecomunicaciones, conocida como Ley Peña Televisa, por su sesgo a favor de la compañía de televisión. No había posibilidad ya de cambiar el artículo 12 transitorio que establece los plazos para la desincorporación de activos, partes sociales y acciones de los llamados “agentes económicos preponderantes”.

Al día siguiente del comunicado de América Móvil, las acciones de esta compañía tuvieron un repunte espectacular en las bolsas de México y Nueva York: crecieron 9.4 por ciento en la jornada del 9 de julio, y la empresa ganó 6 mil 851 millones de dólares, es decir, una recuperación de lo que habían perdido desde marzo de 2014, cuando se presentó la iniciativa del Ejecutivo federal. En aquella jornada, América Móvil perdió 24 por ciento de su valor, en una clara percepción bursátil de que sería el monopolio más afectado.

Slim y su equipo financiero viajaron a Nueva York para negociar un programa de crédito por 2,500 millones de dólares con bancos como BBVA, Banco de Tokio, Mitsubishi, Citigroup, Sanpaolo y Santander, según la información financiera de la agencia Reuter. Al mismo tiempo, analiza incrementar a 17 por ciento su participación financiera en The New York Times, rotativo donde invirtió 250 millones de dólares en créditos desde 2009.

Desconcertados, los reguladores del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) guardaron silencio ante el anuncio de esta compañía claramente dominante y que, según la ley, tendría que compartir su infraestructura y cobrar tarifa de interconexión cero a sus competidores más pequeños como a la española Telefónica, en pláticas con Iusacell-Televisa para una sociedad, o Maxcom y Nextel.

En el Senado, el perredista Alejandro Encinas ironizó: quisieron frenar a uno de los hombres más ricos del mundo y con un simple anuncio ganó en la bolsa casi 70 mil millones de pesos.

El consejero jurídico de la Presidencia, Humberto Castillejos, puso en duda la autonomía recién estrenada del IFT cuando afirmó en rueda de prensa, el 9 de julio, que América Móvil “deberá presentar un plan” ante el instituto y éste “tendrá que señalar si este plan cumple o no con generar competencia efectiva en cada uno de los mercados”.

Castillejos, quien negoció y cabildeó hasta el último minuto con los legisladores la aprobación de la ley de telecomunicaciones, habló como si fuera el responsable del órgano regulador:

“En caso de que apruebe el plan (IFT) podrá suspender la ejecución de la tarifa cero en interconexión, y entonces se transitaría al modelo de compensación de tráficos, el conocido bill and keep, y el plan se tendría que ejecutar dentro de los 365 días siguientes que ha aprobado el mismo.

“Una vez ejecutado el plan, el Instituto Federal de Telecomunicaciones deberá certificar si su ejecución generó efectivamente competencia en cada uno de los mercados de telecomunicaciones en los que participaba América Móvil, y de ser así, certificaría la ejecución del plan y hasta ese momento se quitarían las medidas asimétricas y se quitarían las declaraciones anteriores de poder sustancial en el mercado relevante”, abundó Castillejos.

-¿Confían en que Televisa, el otro gran preponderante del país, tome pronto medidas similares a las que anunció América Móvil? –le preguntó a Castillejos el corresponsal de The Wall Street Journal.

-La de América Móvil ha sido una decisión unilateral. Una decisión de modelo de negocios. Y corresponderá a cada agente económico tomar sus propias decisiones ante el nuevo marco regulatorio del país –respondió el consejero jurídico de Los Pinos, en funciones de vocero extraoficial de la principal televisora del país.

Dos días después, Slim le declaró a la agencia Reuters que la operación de desincorporación de entre 15 y 20 por ciento de sus activos no duraría un año ni seis meses, en clara contradicción con lo afirmado por Castillejos.

“Para nosotros seis meses no es bastante rápido, es lento. Yo creo que estas cosas deben definirse, cuando menos estar en la mesa, muy rápido”, sentenció.

El magnate desmintió las versiones de que vendería “chatarra” o los activos de menor valor de su conglomerado como Telmex Social. “Algunos dicen que vamos a vender a los clientes de bajos ingresos, pero nadie compraría eso” afirmó Slim.

En las columnas financieras mexicanas corrió la versión de que entre los posibles compradores estaría la compañía norteamericana AT&T, quien recientemente anunció una sociedad con Grupo Televisa y está pendiente de aprobación. Slim prefirió no pronunciarse sobre el adquiriente.

“Lo que se está buscando es que el que compre sea un inversionista o una empresa que invierta, con capacidad, experiencia y fortaleza. Ahora, si en lugar de una son dos empresas, no sé, podemos nosotros saber cómo va a ser, pero lo más lógico es que sea una empresa”, abundó el empresario.

Por su parte, el semanario británico The Economist interpretó así la reacción del mundo financiero ante el anuncio de América Móvil: “los inversores claramente lo tomaron como una retirada táctica más que como una derrota, con la intención de ganar la aprobación del IFT para que América Móvil pueda ofrecer el paquete de triple play de televisión, teléfono e internet”.

Continúa mañana.