Carlos Slim y Arturo Elías Ayub.

Carlos Slim y Arturo Elías Ayub.

Jean–François Leotard lo escribió hace 30 años: en la época de las empresas multinacionales “las decisiones relativas a la inversión escapan, al menos en parte, al control de los Estados-naciones” (La condición postmoderna, Cátedra). Sabemos que en el gobierno actual la lectura es algo que da migraña o salpullido, por lo que nadie reparó en dicha aseveración, fundamental en las telecomunicaciones y la energía.

Por lo tanto, a las decenas de articulistas que festejaban el golpe a Carlos Slim, la jugada de éste al poner a la venta de casi el 30 por ciento de sus empresas de América Móvil, los hizo modificar su actitud, al peñanietismo lo sorprendió y a los de la televisión los puso a rediseñar sus jugadas en el ajedrez mercantil.

El efecto inicial fue que la trasnacional de Slim ganó 9. 4 por ciento en la Bolsa Mexicana de Valores y su capitalización aumentó en 6 mil 850 millones de dólares (El Financiero, 10 de julio). Pa’ que se eduquen, diría el clásico.

Y es que “el Ingeniero” quiere, a como dé lugar, competir en el cuádruple play: telefonía fija y de celulares, televisión e internet, para lo que necesita dejar de ser preponderante. Quien adquiera esa franja de negocio, tendrá de un golpe más de 20 millones de usuarios y deberá pagar por ello cerca de 9 mil millones de dólares (ídem). Por lo que el tirador más indicado es ATT, aliado de Televisa.

Todo ello entre quienes competirán, aunque los precios más bajos y ahorros están por verse. En enero de 2015, los que usamos teléfonos, quizá podamos dejar de pagar, por larga distancia, 15 pesos al mes, según el analista Carlos Fernández Vega (La Jornada, 9 de julio).

Mientras tanto, los ciudadanos no tendrán nuevas opciones culturales y la próxima televisión será la misma basura de hoy, aunque con más publicidad, lo que es realmente indignante por donde se le vea.

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@jamelendez44