Ignacio García

BrazilKeeperDevo2Atrás han quedado los años en los que Brasil maravillaba al mundo con su juego espectacular y lleno de magia dentro de las canchas; el llamado “Jogo Bonito” que encabezaron en generaciones anteriores jugadores como Cafú, Romario, Roberto Carlos, Ronaldo, Ronaldinho, entre otros, murió de manera definitiva y la prueba de ello fue la contundente goleada sufrida ante Alemania en el ahora apodado “Mineirazo”, el cual borró todas las ilusiones cariocas de levantar su sexta Copa Mundial.

El sistema de juego que vislumbró al mundo y que constaba en mostrar pases precisos acompañados de baile y jugadas sorpresivas, que hacían alusión a bailes tradicionales como la Zamba, desapareció desde aquel Mundial de Corea-Japón 2002, última vez que se coronó la llamada “Canarinha” y desde entonces no ha logrado asociar esa magia característica que no podía ser imitada por las demás selecciones.

El cuadro dirigido por Luiz Felipe Scolari, no logró demostrar un futbol mínimamente comparado con el Jogo Bonito, sus jugadores no tenían esas técnicas innatas y  esa falta de gran juego le generó grandes críticas al llamado “Scracth Du Oro”, pues olvidaban los principios que les hicieron ser los máximos ganadores de Mundiales en la historia y esto fue su perdición.

Scolari apostó por un juego áspero, agresivo y rocoso que imposibilitaba al rival la oportunidad de demostrar su futbol, como sucedió con Colombia y Croacia en la presente Copa del Mundo y dejando más dudas que aciertos. El equipo anfitrión se acercaba al objetivo de lograr un histórico hexacampeonato del Mundo hasta que topó con una maquinaría perfecta del futbol, Alemania, un equipo preciso y bien ajustado en todas sus líneas que arrasó con los brasileños en la peor goleada sufrida de los cariocas en un Mundial.

Scolari pensó que con el mismo equipo que le dio la Copa Confederaciones 2013 ante España podría lograr levantar la Copa del Mundo, dejando fuera a grandes futbolistas que realmente tenían el toque del Jogo Bonito como Ronaldinho, Robinho y Kaká, pues no encajaban en el sistema de juego del Brasil de Felipao.

Además de olvidar este gran sistema de juego, el Brasil del Mundial 2014 fue el equipo que más faltas ha cometido en el presente certamen con 96 infracciones en tan solo seis partidos, cifras que no lograron cinco conjuntos brasileños en Copas del Mundo de 1994 a 2010.

Este equipo de Brasil intentó crear una dependencia hacia su mejor elemento, Neymar, quien resultaba ser el jugador habilidoso del cuadro carioca y que no disputó el partido más importante de los pentacampeones del Mundo debido a una fractura en la vértebra y con ello se desvaneció la oportunidad de lograr un sistema ofensivo de los locales.

En un país tan futbolero como Brasil, que intentaba dejar en el olvido los fantasmas de la tragedia del Maracanazo, (aquella final perdida por los brasileños en la final del Mundial de 1950 ante Uruguay) el presenciar una derrota tan contundente como fue contra Alemania representó uno de los pasajes más oscuros en la historia del fútbol brasileño, incluso comparado como el peor, por algunos medios deportivos y que dejará huella en el colectivo de los brasileños, pues ya no esperan nada de esta selección.

La gran mayoría de los jugadores de esta selección terminarán su carrera deportiva, pues con este fracaso dejarán de vestir la camiseta nacional y solamente algunos se queden para una reestructuración como Neymar y Oscar.

Brasil se levantará como lo hacen las grandes selecciones, así sucedió después del Maracanazo, cuando obtuvieron esa época dorada en la que ganaron prácticamente todo, y el futbol está lleno de revanchas y esperarán a volver a enfrentarse a Alemania en el Mundial de Rusia 2018.