Emilio Pellicer Larrea

Foto: AP.

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Brasil se rompe hoy dicen algunos, se cae a pedazos el sueño de un país, de ver campeón a su seleccionado, y así continuar en el limbo, en el gran cuento en donde todos son amigos de Alicia, porque viven en el “País de las maravillas”. Pero no; Brasil está roto desde ya hace mucho, y la catástrofe de la derrota de la selección de ese país en el mundial, no es una tragedia para los millones de pobres que existen ahí, ni para la historia propia de esa nación; la verdadera tragedia se cierne ahora sobre el aparato político y mediático que detenta el poder; por arte de magia quedaron más desnudos y puestos en evidencia; fueron siete goles, siete poderosas razones que develan lo que algunos sabemos y muchos otros no alcanzaban a ver; Brasil es un país en una crisis grave, inexcusable y que no puede esconderse con pan y circo, por más que se intente.

Aquí una lista de los siete autogoles que cometió el gobierno brasileño para desembocar en esta derrota contundente:

1.- El gasto excesivo para la organización y edificación de las estructuras del evento mundial. Desde su elección como sede del mundial 2014, el gobierno de ese país invirtió aproximadamente trece mil setecientos cincuenta millones de dólares para programas de turismo, seguridad (la misma que ha impedido a los manifestantes que están hartos de la desigualdad y falta de programas sociales del gobierno brasileño, expresarse), defensa y promoción, así como construcción de estadios que una vez terminado el mundial serán elefantes blancos, gastos superfluos que en nada van a ayudar a la población marginada que bien pudo verse beneficiada si esos millonarios recursos hubieran sido utilizados para los sectores de salud y educación. Los estadios no son ni medicinas ni hospitales, ni escuelas ni programas para hacer llegar oportunidades de crecimiento y desarrollo para un sector poblacional muy grande que requiere seguridad social y equidad más que un show mediático que en nada los protege de la violencia que impera en su nación.

Por si fuera poco, los verdaderos ganadores de esta inversión son la FIFA, que se lleva el noventa y cinco por ciento de las ganancias generadas por la realización de la justa mundialista; millonarias ganancias que no serán destinadas a las mejoras de Brasil y su gente.

2.- Pobreza marca registrada.- La FIFA sabe hacer negocios y en ellos el beneficiario siempre es FIFA; varias marcas registradas son parte de los derechos por contrato que pertenecen al órgano rector del fútbol mundial, y que por ende se convierten en productos billonarios; Brasil 2014 es una de las marcas registradas que FIFA puede explotar a su antojo y que deben ser incluso tomadas en cuenta por cualquier empresa que desee vender sus productos en el mundial como parte de su imagen o slogan publicitario. Se trata de un Gana- Gana entre transnacionales y empresas privadas, en el que de nuevo el gobierno brasileño vendió un sueño para los ojos del mundo, mismo que permite que la pesadilla de la población más pobre (un tercio de los más de doscientos millones de habitantes de esa nación sudamericana) crezca y siga reproduciéndose; es como los productos que nos venden por medios publicitarios, muestran una imagen, pero ocultan el contenido, salvo que en este caso, no es como el chocolate que te quieren vender, el cual pruebas y si no resulta lo que te dijeron lo botas y ya; en Brasil lo compras y si descubres la mentira de todas formas te lo tienes que comer. La pobreza es marca registrada, vendida con estrategias de ensueño.

3.- Dilma Roussef, seleccionada de FIFA, Presidenta de Brasil.- La presidenta brasileña, ha dirigido sus empeños, esfuerzos y programas desde que Brasil fue elegido como sede de la copa mundial, más a beneficiar la FIFA y a los socios comerciales de esta, que a la población que la llevó al poder, convirtiéndose más en una empleada del órgano rector del fútbol mundial y no del país que representa. Es irónico y contradictorio, pero la capitana de la selección brasileña, juega para el enemigo, y lo hace sin ninguna clase de empacho y además empleando medios coercitivos como las fuerzas policiacas para impedir que los brasileños inconformes expresen su rechazo a las enormes cantidades de dólares que se gastan en este mundial, el más caro de la historia. Una líder que no juega para su equipo y que permite que le anoten goles quienes se llevan todas las ganancias del partido final.

4.- Los brasileños son dueños de la nada, Brasil no es una opción para ellos.- Está prohibido utilizar el logo de Brasil 2014 a menos que se pague una millonaria cuota a FIFA, lo cual hace imposible que pequeños comerciantes puedan vender productos alusivos al mundial; ese lujo es de las marcas transnacionales que ya pagaron derecho de piso y que están protegidas por la “Ley de la copa Mundial Brasil 2014”, aprobada en dos mil doce por la presidenta Dilma Roussef y que impide que un ciudadano brasileño con escasos recursos, pero que es pequeño empresario o comerciante independiente, promocione sus productos o establecimientos con el logo “Brasil 2014”. Brasil para las transnacionales y para FIFA; si cuentas con el dinero suficiente para pagar a FIFA, adelante, si no, conténtate con ver cómo tu país es de Coca Cola, de Sony y las marcas que ya pagaron derecho de piso.

5.- Favelazo es Maracanazo.- En vísperas de comenzar la justa mundialista, la violencia que es uno de los síntomas de mayor gravedad en las favelas del país y que las autoridades brasileñas dicen combatir, se convirtió en la estrategia para desalojar de manera más que violenta a mil cien familias que vivían en casas improvisadas en esa zona de Río de Janeiro. El desalojo fue realizado con la violencia que el gobierno brasileño dice combatir y con ello despojaron a miles de brasileños del único techo con el que contaban, eso para darle una maquilladita a Brasil para presentarlo como una nación de paz, de índices casi nulos de pobreza. Las favelas como un mero mito urbano en donde realmente no pasa nada; existen reportes muy claros de la ONU al respecto de lo sucedido que son difíciles de ocultar. La violencia no lo es si lo manda la autoridad en aras del gran negocio mundialista. Tremendo Favelazo tipo maracanazo monumental.

6.- Eres ambulante, no juegas el partido en estadio de lujo.- El gobierno brasileño impidió por ley que comerciantes ambulantes se acerquen siquiera un poco a las zonas en donde se realiza el mundial y donde se hacen los festejos de este. Es decir, los comerciantes ambulantes aparte de ser impedidos para utilizar el logo “Brasil 2014”, no pueden vender sus productos a menos que lo hagan en la periferia, misma donde fueron reubicados tras sus desalojo y en la cual no se para ningún visitante que asiste al mundial, porque se trata de sitios con alta peligrosidad debido a la pobreza extrema que ahí se vive. Eres ambulante, no juegas ni haces banca; en este partido, los miembros del equipo son solamente los que deciden que es el jogo bonito.

7.- Dilma se te cae la campaña.- Desde los inicios de la organización, edificación y derroche de recursos para lograr levantar la justa mundialista, un amplio sector de la población (más del setenta por ciento) mostró de diversas maneras; manifestaciones, marchas y toma de espacios públicos, su inconformidad y desaprobación a que se realizará el mundial. Dilma Roussef utilizó todos los medios a su alcance, desde la violencia por medio de los cuerpos policiacos (en la que incluso, un artículo del periodista danés Mikkel Jensen, revela que se exterminó a niños de la calle para maquillar la imagen de Brasil), hasta los medios de comunicación para impedir que se frenara la justa mundialista e incluso días antes de la inauguración del evento amenazó en cadena nacional con usar todos los métodos posibles para “castigar” a cualquier ciudadano brasileño que intentara protestar en las sedes mundialistas con tal de impedir la entrada a estadios o manifestar repudio a Brasil 2014. Apenas el lunes pasado, la mandataria Brasileña dijo que el Domingo que viene, entregará la copa al campeón mundial y prácticamente auguró que sería a la selección brasileña. Lo cierto es que ese augurio no se cumplirá tras la derrota siete por uno que la selección Alemana le propinó a su similar Brasileña, y aunque parezca una predicción aventurada, a Roussef y ella lo sabe, se le cayó lo que seguramente planeó como el evento magno de su inicio de campaña para la reelección a la presidencia de su país. Las campañas ya comenzaron y Roussef no ha realizado acto público, seguramente porque su estrategia era comenzar su camino ahí, entregando la copa al equipo nacional en medio de la euforia de todo el pueblo carioca. Esta vez ni Pele, ni el Maracaná, ni el pueblo brasileño salvan del descredito ya conocido a la sucesora y consentida del ex presidente Lula Dasilva. El maracanazo es ahora para la jugadora que más autogoles representa para ella misma y para Brasil. Dicen que en octubre inicia el otoño, y es en octubre que serán las elecciones presidenciales de Brasil ¿Cuál será ahora el método para disfrazar el fracaso que utilice la presidenta brasileña, si ya se ven las hojas caer es su campo de fútbol?