Jóvenes protestan en el Senado en contra de la ley telecom.  Foto: Especial

Jóvenes protestan en el Senado en contra de la ley telecom.
Foto: Especial

Cada día queda más claro porque sólo 4 de 10 mexicanos confían en los legisladores.

Esos políticos se encuentran en los restaurantes más pomadosos, visten con los atuendos más exclusivos y se trasladan en camionetas similares a los que utilizan los empresarios o los narcos. Además, hacen viajes a la menor provocación: el que realizaron a España para homenajear a Octavio Paz, insólito por el número de asistentes.

Y si uno va a San Lázaro (diputados) o a Reforma (senadores), hay una serie de filtros incluso para los que asistimos por alguna invitación. Si algo faltara, el recinto del Senado todavía está en reparación no obstante que lleva más de tres años en servicio y se han erogado en su construcción 4, 500 millones de pesos, cifra estratosférica.

Por lo tanto, no es de extrañar que el colectivo por el Derecho a la Información, encabezado entre otros por Neftalí Granados, haya sido reprimido y sacado del local  senatorial cuando trataron de leer un pronunciamiento, al cual tenían derecho y había sido aceptado por Javier Lozano Alarcón.

No se olvide que estos mismos supuestos representantes populares no hicieron nada en 1968, cuando la represión estudiantil; ni se asombraron por el halconazo, en 1971; ni siquiera levantaron cejas al producirse el movimiento #YoSoy132; ni están inquietos por el nuevo estallido médico, algo que ocurrió entre 1964-65 y fue un aviso de la protesta social.

Pero usted qué sabe el alejamiento de quienes acuerdan leyes para unos cuantos-empresarios sobre todo-, no se pierda en Internet las entrevistas a Jacobo Nájera y Jeremy Zimmerman, quienes nos alertan acerca de tres obstáculos en dicha red: la censura, impedir la neutralidad de ese instrumento y la posibilidad que únicamente los ricos utilicen ese medio de comunicación para sus intereses. Con todo, los jóvenes nuevamente están en acción.

jamelendez44@gmail.com

@jamelendez44