Con un abrazo para Omar Raúl

Se acabó

Los jugadores mexicanos al finalizar el encuentro. Foto Reuters

Los jugadores mexicanos al finalizar el encuentro. Foto Reuters

Las grandes promociones, enormes ilusiones, exorbitantes negocios con anuncios como el de Cuauhtémoc Blanco, Luis Hernández y ¿Claudio Suárez? se eclipsaron. Ahora, si de verdad quiere México llegar lejos y evitar lo que ha repetido hace 25 años, tendrá que cambiar para tener un equipo, un entrenador, una liga que sean de verdad y no algo de ocasión, circunstancial. Pero no creemos que eso vaya a suceder pues sabemos que la sentencia de Lampedusa: “Que todo cambie para que todo siga igual” es la característica de este país donde la simulación es la madre de todos los vicios. Es fácil echarle la culpa a los árbitros, a un delantero que se avienta un clavado o a la mala suerte, lo difícil es querer competir contra todo (allí está el ejemplo de los migrantes que nadie ayuda, ni siquiera el beneficiado gobierno mexicano de todos los signos), alcanzar la victoria en las condiciones adversas (estudiantes universitarios que ganan en ciencias exactas y descubrimientos) y hasta contra la mayoría de la nación (mujeres y grupos vulnerables).

Pero ya sabemos que esos auténticos héroes no tienen cabida en la televisión, los desprecian los medios y los hacen a un lado los funcionarios públicos. Dice bien Fernando Savater en su reciente libro, Figuraciones mías (Ariel), alguien le preguntó a “Leo Messi por sus preferencias literarias y el pequeño gran hombre repuso ‘Una vez quise leer un libro y a la mitad no pude más’. Le comprendo perfectamente, a mí me pasó lo mismo cuando intenté ver en televisión un partido de futbol”. La metáfora es justa. Los pataboleros no tienen por qué ser la salvación nacional si la mayoría son ignorantes (Cuauhtémoc Blanco, un ejemplo) y la pantalla chica deforma lo que uno ve en la cancha, algo evidente en el partido México-Holanda. Sólo Peña Nieto se muestra orgulloso de algo que debería ser atención nacional si queremos llegar al quinto partido o más allá.

Que siga la discriminación

Lo que para Barack Obama es signo mayúsculo de preocupación: el asunto de los niños de México y Centroamérica que son asaltados, vejados, explotados y asesinados (recordar La jaula de oro de Diego Quemada-Diez) en su tránsito al mal llamado sueño americano, para las autoridades de acá es un incidente menor. El muy elogiado por algunos, Juan Antonio Meade, hombre importante en el ITAM y funcionario mayor con Felipe Calderón en asuntos económicos pero no diplomáticos, ha callado ante una verdadera crisis humanitaria que debería conmovernos. Es lógico, las administraciones federales no han planteado jamás una exigencia mínima al vecino del norte, antes y durante el TLCAN (asunto que dejó fuera Carlos Salinas por temor a los yanquis). Uno de los que ha reclamado persistentemente la mala actitud de nuestros gobernantes ha sido el especialista Jorge Bustamante (véanse sus artículos en Reforma y sus ensayos notables). Jamás éste ha recibido una leve respuesta a sus exigencias acerca de por qué no atender a compatriotas de los cuales recibimos más de 20 mil millones de dólares al año. Ellos necesitan ser tratados como seres humanos, no se les debe criminalizar y es indispensable apoyar ante las injusticias que sufren. Hoy, cuando menos, once mil niños mexicanos se han ido a tratar de cruzar el Río Bravo y los burócratas de Relaciones Exteriores y la Presidencia sólo festejan goles amargos.

Premio al fracaso

Quien maneja la FMF es Televisa por medio de Justino Compeán, su empleado hace más de dos décadas. Pero ante la derrota sufrida, no importando como se pretenda justificar, ahora los legisladores le entregarán nuevos instrumentos al consorcio de teleinformaciones, ya que la nueva ley secundaria les dará posibilidades que se expandan en muchos terrenos. Realmente es increíble: los que han hecho el gran negocio del espectáculo del balón redondo son premiados una y otra vez. Lo que deja claro: el gobierno y los políticos resultan sirvientes de los llamados poderes fácticos: pantallas y financieros. Algo que hemos insistido desde hace años y pareciera no entienden incluso algunos diputados que se creen muy listos y los agarran con las manos en negocios sucios. México seguirá rezagado en muchos terrenos, no importando lo que diga la publicidad oficial y los gritos destemplados de muchos.

Dos

Gente de cine, que produce la bella e inquieta Sonia Riquer, cumplirá 17 años al aire en Radio Educación; por los micrófonos han desfilado la inmensa mayoría de quienes han cambiado en serio el séptimo arte nacional, el cual con poca ayuda gubernamental ha dado más premios que muchos deportes y deportistas juntos; para celebrarlo este miércoles 2 a las 16 horas se proyectará en la sala 4 de la Cineteca la cinta francesa, La casa de la radio de Nicolás Philibert, luego habrá un coctel y a las 18. 30 horas se llevará a cabo un programa especial desde la entrada de dicha sala de proyecciones; bien por todos los hacedores. “El Estado nacional ha llegado a ser demasiado pequeño para los grandes problemas de la vida, y demasiado grande para los pequeños”, según Daniel Bell, citado en Contra las patrias de Fernando Savater (Tusquets).

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