Captura de pantalla 2014-06-30 a la(s) 19.54.18Un estudio hecho público esta semana y realizado por la Academia Nacional de las Ciencias de Estados Unidos junto con Facebook ha causado polémica entre distintos sectores. La principal razón de esta polémica reside en la forma en la que la red social usó a los sujetos de estudio.

Durante una semana de enero de 2012, Facebook modificó su algoritmo de difusión de noticias para experimentar con las emociones de sus usuarios. Más de 700 mil posts fueron analizados con el fin de encontrar los patrones de comportamiento y las reacciones emocionales de los usuarios de la red social.

De los posteos analizados, el equipo liderado por los doctores Adam Kramera, de Facebook; Jamie Guillory, de la Universidad de California y Jeffrey Hancock, de la Universidad de Cornell, analizó alrededor de 3 millones de comentarios, catalogándolos en positivos o negativos.

El estudio concluyó que las cosas que se publican en la red social tienen un importante peso en el estado anímico de los usuarios. Mientras menos estaban los usuarios expuestos a contenidos positivos, menos compartían información categorizada así y viceversa. La principal conclusión del estudio fue, pues, que la comunicación textual tiene un fuerte impacto en la transmisión de emociones.

Lo anterior demuestra también que en Facebook existe un alto contagio emocional; así lo revela el título del estudio: ‘Evidencias experimentales de contagio emocional a escala masiva a través de redes sociales’.

«Estos resultados indican que las emociones expresadas por otros a través de Facebook influyen en las nuestras y que, frente a las asunciones previamente establecidas, las interacciones no verbales no son estrictamente necesarias para el contagio emocional», indica el estudio.

Estudio polémico

Pese a haber llegado a importantes conclusiones, la polémica ha rodeado al estudio. Específicamente, en lo relacionado a la privacidad de los usuarios de Facebook ya que, aparentemente, el estudio no fue anunciado a ellos.

Sin embargo, quienes realizaron el estudio aseguran que los usuarios aceptaron de forma tácita ser parte del mismo, al aceptar los términos de uso y servicio de Facebook.

Los realizadores del estudio argumentan que, además de lo anterior, se procuró que casi toda la información pasara a través de computadoras y no de humanos.

No todo el mundo coincide con esto, el sitio Slate criticó al estudio publicando que «los autores deberían incluir en la sección de ‘metodología’ una breve declaración que identifique al comité o institución que aprueba el experimento» y que «todos los experimentos deben llevarse a cabo según los principios de la declaración de Helsinki», es decir, que los sujetos de los estudios «deben ser informados adecuadamente de los objetivos, métodos, fuentes o intereses del investigador, así como los beneficios, riesgos o problemas que pudiera comportar el experimento».