Firma de un convenio entre el TEPJF y el INE.  Foto: Benjamín Flores.

Firma de un convenio entre el TEPJF y el INE.
Foto: Benjamín Flores.

Luego del amplio escándalo que se dio en los medios porque se iba a dar pensión a los magistrados electorales, Manlio Fabio Beltrones salió a enmendarle la plana a su compadre, Emilio Gamboa, y propone que ya no sea  pensión vitalicia sino haber de retiro por dos años. Ya que, dijo el sonorense, en ese lapso los ministros no tendrán posibilidades de obtener otro empleo, pues la ley así lo indica.

No sabemos qué pase con dicha iniciativa, ya que estamos acostumbrados a que los legisladores –quienes tienen un índice de popularidad igual al de los policías–, no cumplen su palabra y alteran generalmente las leyes a su beneficio. Amén de que utilizan el presupuesto a sus anchas.

El hecho es que a una buena cantidad de comentaristas les pareció inconcebible eso de darles una prerrogativa que nadie tiene a los miembros del Tribunal Electoral del Poder Judicial.

Sobre el particular comentaron  las enormes ventajas que gozan los togados: José Antonio Crespo (El Universal) y Samuel García (24 horas). En esa sintonía estuvieron Jorge Alcocer y Alfredo Figueroa (Aristegui Noticias).

Más recientemente puso el dedo en la llaga Alberto Aziz Nacif (El Universal, 20 de mayo), quien apuntó que el derecho como excepción es un privilegio, algo inconcebible en un país donde el trabajo informal es del 60 por ciento, los salarios son de los más bajos en América Latina según la OIT y se iban a destinar a 7 individuos la bonita suma de 730 millones de pesos.

Antes, Jenaro Villamil (Proceso, número 1959) había hecho una excelente recopilación de este gol que se metió sin ningún consenso, más que por indicaciones de muy arriba. Y en voz de Javier Corral anotó: “El responsable material fue Humberto Castillejos, el responsable intelectual fue Aurelio Nuño, pero el responsable directo es Enrique Peña Nieto”.

Villamil recuerda que María del Carmen Alanís, quien podría recibir 185 millones de pesos, votó a favor de Jesús Ortega y en contra de Alejandro Encinas en la elección perredista y en la casa de ella estuvieron representantes de Enrique Peña Nieto cuando se acusó a éste de utilizar recursos públicos para alentar su campaña a la presidencia de la República.

Por su parte,  Alejandro Encinas (El Universal, 20 de mayo) denuncia que es falso que existiera un acuerdo para ese desaguisado, como aseguraba Aurelio Nuño. Hace un recuento el senador  de cómo Flavio Galván, quien exclamó que esa pensión era para “garantizar la imparcialidad” del Tribunal mencionado, tuvo como asistente a quien deseaba comprar un  edificio por encima de su precio normal, doña Norma Inés Aguilar.

También Encinas plantea que Alejandro Luna Ramos –cuya hermana Margarita está en la SCJN y tiene a varios parientes en puestos claves del poder judicial–, ha puesto oídos sordos a los reclamos de la oposición respecto a  las transas priistas; Salvador Nava se reunió con Jorge Hank Rohn antes de darle su registro en Baja California y reiteró lo anotado de la señora Alanís.

En síntesis, vemos que estos señores que ganan más de cuatro millones de pesos al año son “muy imparciales”, “no aceptan presiones de nadie” y, por ello, es necesario premiarlos más en tanto la economía mexicana da tumbos y no hay recuperación para los miles de jóvenes que no consiguen empleos formales, sino únicamente vegetan en la temporalidad.

Realmente indignante que ahora se premie a quienes han sido exhibidos elección tras elección.

Corregir como señala Manlio Fabio es alentar que muchos desempleados o despedidos como a los trabajadores del SME, aleguen que a ellos también se les debe otorgar un haber de retiro por los esfuerzos realizados: ¡faltaba más!

Y mientras el debate se daba, nos enteramos que la ex izquierdista y hoy directora del canal politécnico, Enriqueta Cabrera, ganaba más incluso que el presidente de la República. La señora obtiene al año dos millones 235 mil pesos en tanto que Peña Nieto sólo recibe, aparentemente, en ese mismo lapso, un millón 705 mil pesos (Emeequis, número 328).

 Bueno, Enriqueta, que ha convertido al oficialismo a ese medio antes importante, el cual va a la deriva según ha reportado en varias ocasiones el autor de la República de las Letras, Humberto Musacchio (la más reciente el 12 de mayo a propósito de una trampa a Héctor Anaya), tiene percepciones superiores al titular de la SEP, Emilio Chauyffet (un millón 517 mil pesos al año), y a la directora del IPN, Yoloxóchitl Bustamante (un millón 416 mil pesos en ese periodo).

Hasta la directora de noticiarios del canal mencionado, Gabriela Ortega, obtiene dos millones 342 mil pesos cada 365 días.

Abusos por todos lados en un país que necesita levantarse a riesgo de que, como anotaba Reyes Heroles, se despierte el México Bronco.

jamelendez44@gmail.com

@jamelendez44