por Livia Díaz

Metabolismo CulturalPara caer el muro de Berlín algo se gestaba en Alemania. Perdió fronteras y acumuló escombros  por una generación que pidió un cambio contra un estado productor de bombas atómicas. Son gente que no olvida lo pasado. Sobrevivientes del siglo 20 con muchas destrezas. Algunos son educadores. Otros maestros. Tal parece ser el caso del Reinhard Senkowski, al que conocí, a propósito de la próxima presentación de su tesis doctoral “Metabolismo cultural” en Tepoztlán.

Publicó un libro y lleva un apostolado en el que se propone ir más allá de las ciencias exactas para retornar al principio de la actividad agrícola sustentable y por la vida, para salvar prudente distancia en su relación con el planeta antes de que se extinga y la raza humana desaparezca, como muchos temen, por la depredación de los recursos naturales.

Vive y quiere vivir y que otros vivan sin agrotóxicos. Empleando ecotecnologías, porque el 90 por ciento de los ecosistemas de México tienen daño. Ha dicho que la depredación por todas partes no parece tener un freno. La depredación sostenida por la indiferencia de la burguesía tiene por tenor  la industrialización, a toda costa.

Si nos hubieran educado de otro modo esto no habría pasado, dice el pedagogo. En solo cien años la humanidad acabó con 15 millones de especies de un total de 30 millones que se crearon a lo largo de miles de millones de años. Hasta 2100, en la tierra se incrementarán en el peor caso,  seis grados el calor, lo que explica la terrible condición vigente por la que “estamos volviendo a la edad de piedra”. El científico lo dice mostrando un mapa de la península ibérica sin bosques, y con bosque en un lapso de 30 años. Un antes y un después provocado por la explotación inmoderada. Son fotos vía satélite que parecen de ficción pero que demuestran hasta dónde hemos llegado.

Esto que afecta a toda la humanidad ha sido suprimido en su sentir por generaciones que lograron omitirse como personas, sustrayendo con el auxilio de muchas teorías filosóficas y psicológicas sus sentimientos. La influencia del tinte occidental lineal, cuadrado, abstracto y artificialmente construido dota al alumnado de un horizonte extremamente racional  respecto a sí mismos, y para con los demás. Labor en la que también participaron las religiones, los dogmas, los tratamientos de las cosas, la rigurosidad para la solución de problemas por procesos de un solo origen que hegemoniza y tiende a la reducción mental, la supresión de la idea de lo global, para prevalecer la monocultura, sin tamiz, por descontar los beneficios de la biodiversidad.

Senkowski cree que el humano ha de pensar, meditar y actuar, para profundizar y materializar las ideas en vez de alucinar y navegar en vano idealismo con ambiciones y adicciones confusas, controversiales o anticíclicas, fijado a un imagen/o filosofía con las armas que tiene para repensar y evaluar y decidir para aportar elementos, antes de enfrentarse al mundo.

Cuando habla de su caso personal primero recuerda cómo surge en sociedad, renovado como el Ave Fénix a la liberación de una continua persecución política, primero como hijo de alemanes  presos en el régimen  del estalinismo, después en Alemania Oriental cuando manifestó sus ideas. El sospechosismo porque el papá estuvo prisionero en Siberia, y después viviendo fugas extremamente riesgosas  en trenes de carga en lugares en donde se vive a menos de 30 grados bajo cero. Pasaron desde Rusia,  Polonia y Alemania Oriental la vida de post guerra refugiándose. La cosificación cuando el niño creció, estudio y logró carrera como maestro indiscreto que se expresaba y su caída personal hasta “lo peor” para resurgir y dedicarse, en parte, al budismo.

Senkowski relata su vida en plural. Dice que nosotros pertenecemos a los que hace 40 años conformaron una nueva ola. La describe una corriente alternativa, radical-democrática,  de paz, ecológica, antirracista, antiautoritaria por la vida y contra las bombas nucleares y la energía nuclear que llaman erróneamente los países que la producen “energía pacífica”.

Habló de cómo fluyó en las artes y las ciencias esta ola que provocó un enfrentamiento generacional que polarizó y revolucionó a Europa y operó, en su propia vida primero, y luego en la comunidad que ahora es global. Lo que le motivó de llegar a América Latina como internacionalista.

Todo lo encontrará el lector en el libro “Metabolismo cultural”, que versa en la tesis de la construcción y promoción de un concepto cosmológico en el marco del Metabolismo Cultural, como estrategia educativa. Es la historia de la metodología empleada y la matriz para transformar y dar un cambio o Metabolismo Cultural. Lo que como “terapia aplicada” contiene las evidencias y la experiencia por el trabajo realizado en varios países, en Polonia, Alemania, Perú, Brasil.  Así como el más reciente en México, como en Chiapas, Jalisco, DF y de ocho años de vivencia y trabajo en Tepoztlán.

Es el material científico por el que se le consulta al pedagogo de Königsberg, hoy Kaliningrado, Rusia, quien ha dado conferencias y cátedra en varias instituciones del país, y quién pretende confrontar la tendencia de reducirnos y privarnos de la diversidad de los recursos naturales y de extinguirnos suprimiendo elementos culturales de la definición de la cultura.

Para nuestra supervivencia, el también agricultor, carpintero y arquitecto frustrado, pretende persuadirnos de que hay más de una obra del hombre, sin promover un politeísmo. Explica que no podemos existir sin la tierra, porque la tierra es a su vez una célula del universo. Así que en su cosmos no separa al acto del hombre como su máxima creación o poder, sino que va en contra de lo que ata a los principios que le impiden una relación sana con el acto de vivir.

El testigo del proceso de reducción gradual del pensamiento antes de la dependencia con la tecnología, considera que sólo la formación por modelos educativos decadentes, propició este desastre. Lo revela el mal aprovechamiento de los recursos naturales contra el que no existe un antídoto.

¿Cómo hemos podido vivir así de locos?

Según el entrevistado, el ser material influye en la conciencia, como lo dijo Marx y lo dijo Engels, y antes que ellos lo advirtió Platón. Pero ello no nos documentó y no combatió en forma frontal al primer mercadólogo de la historia, Joseph Goebbels, quién ya había sembrado la semilla en el ideario económico y político mundial.

Ha dicho que los burgueses y ambiciosos de otro género, están haciendo una abstracción y una cortina ideológica para no asumir las contradicciones y sentir lo que causan por su andro, ego y etnocentrismo.

Un día te levantas y te descubres como neurótico, intentando ver claro, pero omitiéndote por dentro, sigue explicando.

Entonces ya no eres alma, cuerpo y pensamiento. Lo que tenemos en la actualidad, es una simulación, una falla del horizonte y pérdida del sentido de vivir en armonía con la naturaleza a la que debemos amar en vez de explotarla y maltratarla.

Es una contradicción de toda sustentabilidad y de la paz, cuando, de la utopía de progreso, se ausenta de la pedagogía, la política de seguridad, entre otras condiciones inherentes al hombre.  Lo que en un montón de elementos que encontramos en la forma de definir a la ciencia como paradigma absoluto, para ponderar el mito del progreso, tiene a volverlo un depredador sin agobios, y el resultado, reitera, es un desastre.

La reducción mental en este estrato social, conlleva a la condensación de lo existente, como la supresión de especies, variedades y opciones. Así lo podemos comprobar actualmente en el país en donde se promueve la siembra de siete variedades de maíz, teniendo más de 270 de uso tradicional, y la introducción de maíz transgénico.

El entrevistado mostró gráficas y documentación de su libro editado por “Palibrio”. Una autoedición que sufraga con sus ventas y que conocí porque lo donó a la biblioteca municipal, como tantos otros que han hecho libros en Tepoztlán, un ejemplar autografiado para que conste y pueda consultar su tesis todo el que quiera.

El texto fue comentado y prologado por varios científicos. Gunther Dietz, de la Universidad Veracruzana (UV). Dietz celebró el lanzamiento de esta propuesta pedagógica, asumiendo el reto y los riesgos que implica. Dijo que es una “empresa realmente enciclopédica, de un impresionante afán de redireccionar y reescribir el pensamiento educativo en torno a la relación entre naturaleza y cultura, naturaleza y sociedad así como los procesos de pensamiento implicados.”

La alternativa que da “terapia cultural” a hombres y mujeres del mundo actual, según María Guadalupe Díaz Tepepa, directora de esta tesis por la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), añade que “avanza en la construcción de un producto novedoso y útil, que con el concepto de “metabolismo cultural” trata de integrar, en una dimensión holística, las obras, ideas y perspectivas valiosas de las culturas ancestrales y modernas.”

Escribió que, “a través de la tesis, se abre una hermenéutica de comprensión de la historia del conocimiento que desencadenó una crisis ambiental que padecemos y que tiene mucho que ver con la nacionalidad y la modernidad.”

La terapia cultural aplicada es “una alternativa urgente” para Reinhard. ¿Cómo podríamos sino, dar alternativa para revertir el daño provocado por el depredador?, ¿cómo sobreviviremos en un mundo de intercambios desiguales, sin él?

La permacultura, la que permanece para siempre, es el motivo del interés al que se aspira, el que se analiza e investiga y que se fabrica tecnologías innovadoras como el quehacer cotidiano de quienes lo llevan sobre sus hombros a sus tareas continuas en pequeñas aldeas que están creciendo  como un ideal liberatorio del hombre frente a la máquina.

El panorama debiera motivar el análisis del sistema educativo que siempre va de la mano con el desarrollo industrial, explica cuando muestra en una de las láminas, la promesa de la fabricación de vehículos automotrices a base de agua. Pero la basura que deje ese trasto aún con el cambio de motor  no podrá reducirse a lo mismo.