Al doctor Carlos Parrao, por su reconocimiento

Luis Donaldo

Luis Donaldo ColosioHemos visto, veinte años después, los diferentes análisis que se han realizado acerca de uno de los políticos más controvertidos, Luis Donaldo Colosio Murrieta. Quedan dudas acerca de la investigación de su homicidio, ya que la justicia mexicana no es confiable y, al parecer, tardará mucho para que lo sea, ya que la “democracia” que vivimos lo impide. Esto porque lo gobernantes coartan que el sistema de justicia sea independiente.

Ahora tenemos  el caso  de Oceanografía, tan sobado pero en el cual al señor Amado Yáñez ni siquiera lo han enjuiciado. Podríamos seguir con miles de ejemplo, como el de Luis Echeverría y sus crímenes el 2 de octubre de 1968 y el 10 de junio de 1971, donde salió bien librado, entre otras cosas por considerarlo un “viejito” que debe estar en casa atendiendo a sus nietos. Colosio era un priista, de nuevo cuño, pero que no quería salir de los cauces fijados aunque sí hacer reformas que necesita  el sistema. Lo conocí por Eduardo Valle “El Búho”, cuando ambos eran diputados. La UPD, donde yo era vicepresidente, presentó una iniciativa para el salario mínimo profesional de los periodistas. Ellos ayudaron a que se dictaminara positivamente, la cual quedó así: a los reporteros se les pagaría por ley tres salarios mínimos, algo que actualmente no se hace efectivo en muchos informativos. Luego coincidimos en la casa de Eliseo Mendoza Berrueto, el pastor de los tricolores;

Colosio se dedicó a hacer bromas de sus compañeros, imitaciones y chistes. Cuando trabajé en Excélsior y Luis Donaldo era presidente del partidazo, me llamó por un artículo en contra de esa agrupación. Me recibió Alfonso Durazo, su secretario, el jefe  llegó, me trató bien, mandó llamar a César Augusto Santiago, encargado electoral, y me explicaron cómo iba a ganar el PRI en Aguascalientes, lo que resultó casi a la perfección. La maquinaria era impresionante. Luego ambos seguimos nuestros caminos y supe de él hasta su asesinato en Lomas Taurinas. Hombre simpático, amable, buen lector.

Enredos en Conaculta

Hace poco me enteré, por Facebook, que la doctora Cristina Gómez Álvarez había dejado en diciembre de 2013 la dirección del Museo de Arte del Castillo de Chapultepec. Supe que la ruta que se había trazado la investigadora de la UNAM no se pudo llevar a cabo porque salió Sergio Raúl Arroyo y llegó Teresa Franco. Era lógico, el primero es un especialista de primera línea que ha dado importancia al INAH; Franco va de un lugar a otro como sucede en toda la burocracia nacional; hubo antes quien fue en un sexenio encargado de asuntos ambientales, director del Rastro del DF –cuando existía– y terminó como titular de energía nuclear (en serio); lástima porque se pierde la oportunidad de hacer de ese sitio en Chapultepec un lugar para turistas únicamente y se impide que una profesional especializada en la independencia mexicana le diera impulso a la historia y la cultura, aunque la Facultad de Filosofía recupera una gran maestra.

Por otro lado, María García, la esposa y colaboradora de Héctor, el espléndido fotógrafo mexicano, dice que si no reciben los dineros  que se necesitan, cerrarán el Museo dedicado a difundir imágenes, hacer encuentros, especializar muchachos y, en fin, darle impulso y brillo a la fotografía mexicana. ¿Por qué en lugar de erogar en otros actos tantos millones no se atienden  los compromisos?

Por todos lados

Un video donde Natalia Lizet López López, una niña, hace una alocución de cuatro minutos, se ha reproducido al máximo, incluso en una buena cantidad de medios que se difunden por la internet. ¿Qué dice la pequeña? Estar orgullosa de su origen indígena, de sus padres trabajadores, de poder expresarse en el Congreso de Nuevo León, de saber que debemos entender y atender al otro, de considerarse afortunada por descubrir  la vida. Un contraste notable con muchos políticos que no saben pronunciar la O por lo redondo, como diría La China Mendoza. Lo más notable es que estamos ante una pieza improvisada con una coherencia magistral. Los escuchas, legisladores ellos, o salieron a la cantina a olvidar el asunto o se fueron a conseguir un psicoanalista que los oriente. Pero lo grave de todo, es que no habrá lecciones serias al respecto, ya que el INAH, la secretaría de Desarrollo Social y otras ni siquiera registraron la ejemplar lección.

Dos

Los megaproyectos privatizadores de Ebrard de Pablo Moctezuma Barragán (Sísifo Ediciones) es un libritos de 16 páginas, en el cual se habla de varios de esos planes, entre ellos: “El Foro Estadio en Azcapotzalco, la Supervía Poniente, La Línea 12 del Metro, el Acuario en Xochimilco” y  más; quien fue delegado en Azcapotzalco y hoy activista de Morena, pone el dedo en la llaga. Para una memoria futura (si la memoria tiene futuro) de Leonardo Sciascia (Tusquets) nos señala que la mafia es “un sistema paralelo y especular respecto del Estado y de sus leyes”; nos ayuda, además, a comprender el contexto del miedo, el sigilo y la protección que ha tenido (y tiene)  el sistema criminal; nos recuerda asimismo  al gran Federico Campbell.

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