Luis Donaldo Colosio“Hace unos momentos se ha cometido un acto infame contra el licenciado Luis Donaldo Colosio, es un acto que nos duele entrañablemente, a mí en especial, pues se trata de un atentado contra un ser humano, pero además contra un hombre noble, bueno, que busca servir a los demás y servir a su patria. He escuchado ya de muchas voces su consternación por este hecho y su contundente rechazo a este atentado. Estoy minuto a minuto atento al estado de salud del licenciado Colosio. A su familia le he hecho llegar mi afecto, he enviado a mi médico personal y a un especialista para que auxilien a los médicos que le atienden. Quiero informarles que se han realizado detenciones, ha dado instrucciones al Procurador General de la República que se traslade a Tijuana y coadyuve a la investigación. Se irá a fondo y se aplicará la ley con todo rigor”. Lo anterior, es parte del mensaje que el 23 de marzo de 1994 dirigió a la nación el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari tras el atentado en contra del candidato del PRI a la presidencia, Luis Donaldo Colosio.Justo a las 17:12 horas de Baja California (19:12 hora del centro), el candidato caminaba entre la multitud después de haber realizado un breve discurso en Lomas Taurinas, Tijuana. Ahí recibió dos balazos –uno lo hirió en la cabeza y el otro el abdomen–, tres horas después la muerte del candidato era anunciada por Liébano Sáenz, vocero de la campaña.

De este hecho se cumplen 20 años, la teoría inicial de una “acción concertada” para asesinar al político sonorense siguió la del “asesino solitario”, por la cual Mario Aburto –identificado como el autor del asesinato– purga una condena de 45 años. Sin embargo, poca gente en nuestro país está convencida de que sea esta la versión verdadera de lo que sucedió aquella tarde en Lomas Taurinas. Alrededor del caso existen muchas versiones, sospechas y teorías de conspiración.

Lo único que sabemos a ciencia cierta es que un día antes, el 22 de marzo, Colosio recibía con cierto alivio el deslinde del Manuel Camacho Solís respecto a sus supuestas aspiraciones como candidato presidencial. Camacho había sonado, junto a Colosio y Pedro Aspe, como posible candidato a la presidencia antes de que el sonorense fuera designado. Una vez nombrado Colosio como candidato por el PRI, Camacho mostró su desacuerdo con la decisión. La posterior designación de Camacho Solís como Comisionado para la Paz en Chiapas, y la exposición mediática que le dio este puesto, según muchos analistas colocó bajo mucha presión a la campaña de Colosio.

Por estas razones, las palabras de Camacho con las cuales afirmaba que «sí quiero ser presidente de la República, pero no a cualquier costo», fueron un alivio para el candidato y abría mejores perspectivas para su campaña. O al menos, tal vez eso creyó Colosio esa última noche que pasó en el Hotel Ejecutivo Culiacán.

Al día siguiente, Colosio encabezaría su último mitin de campaña. En el inconsciente colectivo, fue el discurso del 6 de marzo de 1994 el que selló el destino del candidato priista, el que muchos han querido creer, incomodó a muchos en las altas esferas del poder. Y es que las palabras que 16 días antes de morir dijo Luis Donaldo Colosio son las que todavía hoy muchos recuerdan: “Yo veo un México con hambre y con sed de justicia. Un México de gente agraviada, de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla. De mujeres y hombres afligidos por abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales”.

Sobre aquellos días de incertidumbre para el PRI y las altas esferas del poder, Enrique Krauze escribió un texto muy esclarecedor sobre Luis Donaldo Colosio como candidato. Bajo el título de “Los idus de marzo”, publicado en la edición de marzo de Nexos, Krauze realiza una puntual radiografía de aquellos días de campaña y las contradicciones del candidato, así como de las amenazas que sobre él se iban construyendo. Se trata de un artículo, que desde el plano personal, logra echar luz en parte a los sucesos de ese 1994.

En cierto sentido, han sido textos como el de Krauze, análisis periodísticos, películas y libros, los que han desentrañado lo poco que se ha logrado saber en realidad sobre este asesinato. A pesar de que en 1996 el entonces Procurador General de la República, Antonio Gracia Lozano, sostenía que la investigación sobre el hecho no terminaría “ni por el transcurso del tiempo ni por silencio» (La Jornada, 23 de marzo de 1996), los legajos judiciales poco han logrado explicar a través de los años.

Frente a la investigación del caso estuvieron Miguel Montes, Olga Sánchez, Pablo Chapa Bezanilla, Luis Raúl González Pérez; éste último siguió 27 líneas de investigación y buscó desahogar más de 300 sospechas, en un proceso que incluyó 2 mil declaraciones que ocupan 68 mil fojas.

En los cuatro tomos del Informe de la investigación del homicidio del licenciado Luis Donaldo Colosio Murrieta, publicada en el año 2000 por la Subprocuraduría Especial para el Caso Colosio, podemos encontrar las declaraciones de políticos y personajes tan conocidos como los ex presidentes Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Luis Echeverría, entre muchos otros. En ellas, hoja tras hoja, leemos explicaciones ambiguas, en el típico lenguaje oscuro de nuestra política, que a veces conceden sin afirmar y le lanzan la “bola” a otros”.

Hoy se cumplen 20 años de este hecho que ha permanecido bajo la sombra de la sospecha. Un asesinato que ha inspirado todo tipo de productos culturales, como la película de Estudios Churubusco Azteca Colosio: el asesinato, que estrenada el 8 de junio de 2012 ha logrado recaudar en taquilla, ventas de DVD y transmisión por televisión 51 millones 810 mil 703 pesos. Un caso con el que, dos décadas después, en 2014 nace Ediciones Proceso con un libro que como carta de presentación habla sobre este asesinato. Un caso del que hoy todos hablamos, pero del cual sabemos prácticamente lo mismo que desde el primer día intuimos con toda claridad: muy posiblemente nunca sabremos del todo la verdad sobre este hecho.