por Héctor Ramos

Tomate modificadoAunque son claros los objetivos que pudieran obtenerse de los Organismos Genéticamente Modificados, los diferentes intereses que intervienen en su desarrollo, hacen dudar de sus virtudes

Mientras Estados Unidos está siendo afectado por la onda polar, en Argentina las temperaturas podrán alcanzar hasta los 37 grados. Fenómenos meteorológicos como Ingrid y Manuel, cada vez serán más frecuentes e impactaran con mayor intensidad.

Estas drásticas variaciones en el clima, obligan a productores de alimentos a tomar medidas preventivas y correctivas en sus cosechas, pues además, cada vez se irá incrementando considerablemente, el número de bocas a alimentar en el mundo, ya que se estima será de 9 mil millones de personas en 2050.

Factores como éstos, son algunos de los argumentos por lo que se han desarrollado los OGM, los cuales ofrecen nacer de semillas más resistentes a las altas temperaturas, que necesitarán menos agua de riesgo y que además serán inmunes a los insectos.

En México ya se comercializan frutas y verduras que son cultivadas a partir de los OGM, los popularmente llamados transgénicos, pues hay empresas que venden las semillas a los productores, éstos la cultivan y al llegar a los mercados el consumidor final no las puede diferenciar.

Actualmente, el mundo de las ciencias vive un intenso debate porque uno de los principales opositores al cultivo y comercialización del maíz transgénico, se ha retractado de lo que publicó en la revista Toxicología de Alimentos y Químicos (FCT, por sus siglas en inglés).

Grosso modo, el investigador Gilles-Eric Séralini había señalado que las ratas alimentadas con un tipo de maíz genéticamente modificado inducia tumoraciones, inclusive en entrevistas previas, había advertido de los riesgos para la salud que tiene este tipo de semillas.

El doctor Serálini había advertido que uno de los principales problemas con las semillas genéticamente modificadas es que son capaces de producir su propio insecticida, lo cual aún en dosis infinitesimales, como es lo que ya está permitido, penetra y mata a las células humanas (http://bit.ly/Kwr46o).

A pesar de ello, Serálini se retractó de lo publicado argumentando que los modelos utilizados para comprobar o negar los daños en la salud de los roedores, no fueron realizados con el máximo rigor científico. Lo que podría desatar dudas, es que él mismo había advertido previamente, que las empresas que estaban realizando las pruebas con roedores alimentados con transgénicos, se mostraban herméticas y no proporcionaban ningún tipo de información.

Las voces de las ciencias en México no se hicieron esperar, por lo que la Elena Álvarez-Buylla, especialista en genética molecular, desarrollo, ecología y evolución de plantas, adscrita al Instituto de Ecología de la UNAM reprochó el que Serálini se haya retractado.

“Para mí, esto que está pasando es un síntoma más de la forma en que la ciencia va tomando rumbos delineados no por el conocimiento sino por intereses privados”, comentó a la Academia Mexicana de las Ciencias (AMC).

Así que la próxima vez que frutas y verduras estén sobre la mesa, preferiblemente se tendría que preguntar el origen de las mismas.

Lecturas de interés:

  • El doctor Serálini había dicho que con 10 por ciento cultivado con semillas genéticamente modificadas, es suficiente para alterar el resto de la tierra, en México durante el sexenio de Vicente Fox se implementó esto:  http://bit.ly/1gCCocv