Segunda parte del texto publicado originalmente en la edición de Proceso No. 1937. Consulta la primera parte aquí.

Crisis, Deuda y Petróleo

Lorenzo MeyerPara Meyer, la crisis del petróleo inició cuando José López Portillo decidió petrolizar la economía y convertir a México en un exportador de crudo, ante el hallazgo de la abundancia de pozos como Cantarell.

“Hasta ese momento, nosotros no estábamos en el negocio de vender nuestro petróleo al exterior. El petróleo era para la industrialización y el desarrollo interno del país.

“Paradójicamente, la promesa era muy similar a la que nos hacen ahora: mandar al exterior la riqueza petrolera y convertirnos en una potencia. La crisis sobrevino con la disminución de los precios del petróleo a nivel internacional y el endeudamiento de México, en un lapso muy breve”, recordó.

“López Portillo quiso salvar al régimen autoritario del PRI petrolizando la economía. Las muestras de debilidad venían desde el 68 y se agudizaron con Echeverría”, mencionó el historiador en clara referencia a la insurgencia civil que surgió en los años setenta.

-¿No resultó paradójico que al mismo tiempo que hacía la reforma política del 77 petrolizaba la economía para salvar el régimen autoritario?

-López Portillo propuso revivir el régimen autoritario con la administración de la abundancia para darle vida artificial a algo que ya vivía una crisis. Fue una decisión muy desafortunada para el país.

“La lógica del régimen, de entonces, como ahora, era la eficacia, no la democracia. Fue la huida hacia delante. No duró más que un abrir y cerrar de ojos porque sobrevino la crisis de la deuda en 1982. Estábamos sacando petróleo, endeudándonos. La orden fue: hay que ordeñar a Pemex y después vemos qué sucede.

“Se acumularon errores y se convirtió a Pemex en un mecanismo para paliar la inequidad que el fisco no pudo resolver”.

Cuando se colapsa el modelo económico, en 1982, arribó una nueva élite política que también vivió sucesivas crisis: De la Madrid “fue un sexenio de pura crisis” y Salinas “terminó con la crisis de 1994”.

Con Vicente Fox, recordó, el precio del petróleo aumentó otra vez y, en lugar de emprender una reforma a fondo, para combatir la corrupción y salvar a Pemex de su carga fiscal, lo hundió más, resumió el historiador.

-¿Qué sucede ahora con el retorno del PRI?

-Les urge dar el siguiente paso: pagar el futuro con la aceptación en el presente del capital privado internacional, e hipotecar al país.

-¿De nuevo otro ciclo de crisis y petróleo?

-La población de ahora no lo va a resentir de inmediato. Es el futuro el que se hipoteca.

“Lo que perdemos ahora es soberanía. Una vez que se firmen los primeros contratos, ya el petróleo es de ellos”.

-¿Así se explica la desmovilización social de estos momentos frente a la reforma?

-Es muy difícil para los mexicanos sentir el petróleo como suyo. Es algo intangible. No les vana  quitar un peso. ¿Van a luchar por el petróleo? ¿Por qué lo harían cuando sus dirigentes han sido tan corruptos? Y luego sucede que el dirigente social más importante, que estaba en la defensa del petróleo, le da un ataque al corazón. Ese sí fue un regalo para los impulsores de esto.

-¿Hay muchas coincidencias en las fechas, no?

-El hecho de que el Día de la Guadalupana, cuando inicia la movilización religiosa más importante de los mexicanos, se apruebe la reforma energética, fue algo perfectamente planeado.