Dilma Rousseff Twitter Medios“Es necesario más seguridad en los mensajes para prevenir posible espionaje”, escribió Dilma Rouseff, la mandataria de Brasil, en su cuenta de Twitter. Acto seguido, anunció en su cuenta de Facebook, con 540 mil seguidores, que pronto daría a conocer un sistema de video propio para dar sus mensajes. Y comenzó a cimbrar el mundo de las corporaciones cuando el 13 de octubre anunció la creación de un sistema de correo electrónico para defender todas las comunicaciones oficiales.

El anuncio de Rouseff es un balde de agua fría para las grandes corporaciones. Los representantes empresariales han señalado que se pondrán en riesgo futuras inversiones en un mercado emergente, de más de 200 millones de habitantes, vital para compañías como Google, Facebook o Microsoft.

Mientras en México el gobierno de Enrique Peña Nieto orienta todo para darle mayor poder a compañías como Google (la responsable de la agenda digital de su administración, Alejandra Lagunes, fue directiva de esta compañía), en Brasil todo se orienta a crear un sistema paralelo de internet a través del Servicio Federal de Procesamiento de Datos (Serpro).

“Ordené al Serpro la creación de un sistema seguro de e-mails en todo el gobierno federal”, reiteró Rouseff en su cuenta de Twitter.

Para el profesor Ronaldo Lemos, de la Universidad Estatal de Río de Janeiro, la medida anunciada por la mandataria brasileña “puede terminar teniendo el efecto opuesto a lo buscado y ahuyentar a las compañías que quieren hacer negocios en Brasil”.

Es claro que la medida anunciada responde a la cadena de reacciones ordenada por Roussef a raíz del escándalo sobre el espionaje a su gobierno, revelado en los archivos del ex contratista de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), Edward Snowden.

La respuesta brasileña ha sido la más dura de todas. Muy contrastante con la mexicana y, sobre todo, con la del presidente Peña Nieto.

La elaboración de una nueva ley de internet le exigirá a las empresas alojar los datos reunidos en el país, en servidores dentro de Brasil.

La batalla por el futuro de la Big Data y de la privacidad en internet apenas inicia.