Segunda parte del artículo “Las claves del caso Camarena”. Consulta la primera parte aquí.

por Rodrigo Hernández López

La relación CIA-Narco-Contra en los corridos

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Caro Quintero.

Las cuerdas del bajo sexto vibran al mismo tiempo que los redobles de los platillos de la batería y una voz canta:

Se oyó la voz de R-Uno, un domingo en la mañana

Cuando le dijo a su gente, vamos a pizcar manzana

Ahí les dejo un anticipo… y nos vemos en Chihuahua

En la prensa publicaron, por fuente de una embajada

En un rancho del desierto, allá en Búfalo Chihuahua

Había diez mil toneladas… de la famosa manzana.

Las estrofas corresponden al corrido R-Uno que cantan Los Tigres del Norte y que salió en su disco Corridos Prohibidos en 1989, cuatro años después de la captura de Rafael Caro Quintero, el hombre del que habla la canción.

Durante los años ochenta, Caro era el tercer hombre más importante dentro de la jerarquía criminal. Miguel Ángel Félix Gallardo “El Jefe de Jefes” era el segundo, y Ernesto Fonseca Carrillo, alías Don Neto, era el líder del Cártel de Guadalajara, los tres están ligados al negro pasaje de la reciente historia política, el asesinato de Enrique Camarena El Kiki, agente de la DEA, la dependencia antidroga de los Estados Unidos.

De acuerdo con la información oficial que se tenía registrada en 1985, el R-Uno había nacido en la Noria, un pueblo cercano a Culiacán, Sinaloa, estaba casado con Elizabeth Elenes.  Su base de operaciones era Guadalajara, donde tenía 36 casas, era accionista al menos de 300 empresas de entre las que destacaba la cadena de hoteles Holiday Inn y Fiesta Americana.

La esposa de Caro pertenecía al clan Elenes de Sinaloa. Una de sus parientes, Dora Amalia Elenes Lerma se había casado con José Antonio Fonseca.  Pepe era hijo del medio hermano de Don Neto y tenía una credencial que lo acreditaba como agente de la Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales que dependía de la Secretaría de Gobernación. La historia del matrimonio fue cantada por Los Tigres del Norte en “El corrido del Dr. Fonseca”.

En 1983 se registraron las primeras balaceras en Guadalajara, se habían desarrollado los fraccionamientos Residencial Victoria, Colinas de San Javier, Lomas del Valle y La Calma, se habían comprado negocios, restaurantes y discotecas para lavar dinero. Pues debido al acoso provocado por la Operación Cóndor, llegaron en las postrimerías del sexenio de Luis Echeverría provenientes de Sinaloa cientos de narcotraficantes, entre ellos Don Neto, El Jefe de Jefes y el R-Uno.

Don Neto nació en Santiago de los Caballeros, en Sinaloa, comenzó a ser mencionado por la PGR a finales de la década de los setenta y principios de los ochenta se le empezaba a relacionar con el Cártel de Guadalajara. Al igual que él se mencionaban como integrantes de ese grupo a Pablo Acosta Villareal (Los Tigres del Norte también cantaron su historia en el corrido «El zorro de Ojinaga») y a Félix Gallardo quien había sido chofer y guardaespaldas de Leopoldo Sánchez Celis, gobernador de Sinaloa.

En 1979 Miguel Ángel fue nombrado consejero del Banco Mexicano Somex, del que era director Mario Ramón Beteta que fue titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) durante el sexenio de Luis Echeverría, luego director de Pemex y más tarde gobernador del Estado de México, su sobrino es el locutor de radio Oscar Mario Beteta.

El 26 de julio de 1947 nació en Baja California, Enrique Camarena Salazar, mejor conocido como “El Kiki”, se naturalizó estadounidense y se unió al cuerpo de marines. Luego entró a la DEA donde fue asignado a una operación en Guadalajara, Jalisco.

Cuando llegó a Jalisco hizo tratos con Caro Quintero y Fonseca Carrillo y de acuerdo con el compositor Paulino Vargas creador de muchas canciones que interpretan Los Tigres del Norte, en una fiesta Vargas al terminar de cantar con su grupo Los Broncos de Reynosa les dijo al R-Uno y Don Neto que “yo no sé qué negocio se traigan, pero a mí se me hace que ese señor les va a jugar chueco”, Vargas se refería nada menos que al Kiki.

La historia le dio la razón, días después fue encontrado El Búfalo, un rancho en Chihuahua con mil hectáreas de mariguana y donde fueron encontrados 10 mil campesinos.  Alguien había puesto el dedo, el agente de la DEA había dado el pitazo y con ello iba su vida, pues el decomiso había provocado la pérdida de 8 mil millones de dólares que saldrían de la siembra.

Camarena se había ganado la confianza de los capos dándoles protección e impunidad ficticia, le daban dinero y mujeres, de acuerdo con las declaraciones de Dámaso N., sobreviviente de aquel episodio y que contó la historia en una entrevista a Dossier Político en 2005.

“Vamos a platicar con el señor Camarena” dijo Don Neto a Rafael, a lo que respondió “¿ya para qué?, no tiene caso, no puede contestar”, respondió el R-Uno, ”¿lo soltaste?” preguntó Ernesto. “Es que lo golpearon y se está muriendo”, sentenció Caro Quintero. El 7 de febrero de 1985 Caro y Fonseca habían secuestrado al agente de la DEA para darle una calentadita.

Entre lágrimas Don Neto le reclamó “¡Chingada madre! ¡Eres un cochino! ¡Mata amarrados!”, -“¡Yo no fui! Me brincó la gente de Miguel Ángel (Félix Gallardo)”, le respondió Rafael.  “¡Usted la parió, usted la cría! No la friegue compadre, en esto estamos juntos”. Los reclamos subieron tanto de tono que Caro y Fonseca desenfundaron sus armas. Don Neto era acompañado únicamente por su lugarteniente Samuel Ramírez Razo y Rafael estaba en su casa protegido por 20 escoltas, al verse en desventaja Ernesto Fonseca se retiró perdiéndose en las calles. O al menos esa fue la reconstrucción de los hechos que se registran en las declaraciones ministeriales de los dos capos. Camarena fue encontrado muerto el 5 de marzo en Michoacán. La investigación fue publicada en el libro Los Señores del Narco de Anabel Hernández en 2010.

Don Neto fue aprehendido el 7 de abril de 1985 en Puerto Vallarta, Félix Gallardo fue detenido el 8 de abril de 1989 y Caro Quintero el 4 de abril de 1985 en Costa Rica. El lugar donde cayó Quintero era significante debido a que revelaba la conexión criminal de México con América Latina.

Caídos los tres grandes, el caso Camarena fue perdiéndose en el olvido, al menos en México, pero para Estados Unidos el asesinato había sido una afrenta y la DEA continuó las investigaciones, creando así la Operación Leyenda a cargo del agente Héctor Berrellez.

Corrían los años noventa y en suelo norteamericano se llevaba un juicio en contra de tres personas responsables del asesinato de Camarena: Juan Ramón Matta Ballesteros, Juan José Bernabé Ramírez y Rubén Zuno Arce. El primero era un narcotraficante hondureño socio de Félix Gallardo y del Cártel de Medellín, el segundo era escolta de Don Neto, el tercero era nada más y nada menos que cuñado de Litempo 8, como lo conocía la CIA o el presidente Luis Echeverría como lo conocía la sociedad mexicana.

El periodista Henry Weinstein de Los Angeles Times oía la declaración de Mark Mansfield, portavoz de la CIA quien afirmaba que “la historia no tiene sentido. Nosotros no hemos entrenado guerrillas guatemaltecas en un rancho ni en ninguna otra parte…la CIA no está involucrada en actividades de narcotráfico”.

El reporte de la Operación Leyenda de siete cuartillas elaborado por Berrellez, relataba la historia de los años ochenta donde la CIA ponía en marcha el plan Irán-Contra para derrotar al gobierno establecido por el Frente Sandinista de Liberación Nacional, pero debido a que el Congreso había prohibido el programa, la agencia en su intento por frenar las tendencias socialistas usó recursos provenientes del narcotráfico para seguir con la Contra.

En 1986 se crearon comisiones especiales (Kerry, Tower y Walsh) para investigar el caso de la Contra en Estados Unidos y las tres llegaron a la conclusión de que existió la tolerancia para que se traficara droga de América Latina a Estados Unidos y entre los capos a los cuales se les permitió salieron los nombres de Caro Quintero, Fonseca Carrillo, Félix Gallardo y el Cártel de Medellín.

El primer resultado fue el de la comisión Tower en 1986, el segundo fue el de la comisión Kerry en 1989 y la comisión Walsh los dio en 1993. El primero reportó que la Contra se financió con recursos del narco, la segunda detallaba que el Departamento de Estado proporcionaba apoyo a los contras y estaba implicado en el tráfico de drogas y la tercera fue que las agencias del gobierno americano estaban al tanto de la conexión Contra-drogas.

En el marco de la Operación Leyenda un reporte señalaba que de acuerdo con Lawrence Victor Harrison, un técnico estadounidense que proporcionaba a Don Neto, Caro Quintero y Félix Gallardo, radios de onda corta para sus operaciones y era conocido como Torre Blanca, reveló que un tal Velasco había informado sobre una guerrilla entrenada en Veracruz al más importante columnista político de México: Manuel Buendía.

Dicho reporte señalaba que esa guerrilla era entrenada en un rancho de Caro Quintero por la CIA y protegida por la Dirección Federal de Seguridad, (DFS). “Buendía conducía una investigación sobre la colusión entre Manuel Bartlett, secretario de Gobernación, Miguel Aldana Ibarra, director de la Interpol en México y el director de la Policía Judicial Federal,  Manuel Ibarra Herrera, quienes actúan en acuerdo con traficantes de drogas”.

De acuerdo con ese reporte Buendía había recopilado información sobre el tráfico de armas, la guerrilla, la CIA y los capos del narcotráfico relacionados con las fuerzas del orden mexicanas, por lo que acudió en busca de un consejo con su compadre José Antonio Zorrilla quien era el director de la DFS.

El 30 de mayo de 1984, Buendía encontró la muerte por órdenes de Zorrilla. En sus memorias Cambio de Rumbo, el presidente Miguel De la Madrid decía que en sus investigaciones Buendía le estaba alcanzando los talones a Zorrilla por su relación con el narcotráfico.  El reporte de la DEA afirmaba que Bartlett había ordenado el asesinato y se lo encargó al director de la DFS.

En su columna Red Privada, Buendía habría revelado que Gerhard Mertins había pertenecido a las obscuras SS de Adolf Hitler y que al concluir la Segunda Guerra Mundial se convirtió en el principal exportador de armas de Alemania y que de acuerdo con Torreblanca era él el contacto de la CIA con el tráfico de armas.

Torreblanca contó el 6 de julio de 1990 que “Félix Gallardo me dijo que él pensaba que sus operaciones de tráfico de drogas eran seguras porque él suministraba armas a la contra nicaragüense”. Antes del asesinato de Buendía había escrito sobre la colusión del narco con las esferas del poder político su investigación apuntaba a Veracruz y la guerrilla pero no fue hasta los resultados de la Operación Leyenda que la tesis sobre la CIA empezó a cobrar sentido.

Paulino Vargas conocido como el padre del narcocorrido tiene una canción titulada «La Fuga del Rojo», que cuenta la historia de un hombre que es capturado  y al final se escapa, pero durante su fuga relata que un cargamento que se había robado “de 300 mil centenarios era el robo de Sarmiento, se los mandé al sandinismo y así ayudé al movimiento”.

28 años después la estrofa del corrido cobra especial relevancia pues da cuenta de la relación que existía entre el narco y la contra nicaragüense.