Foto: Femexfut

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La selección mexicana de futbol resultó el hazmerreir acá, en Centroamérica y en Estados Unidos. Unos jugadores que obtienen cientos de miles y hasta millones de pesos al mes no supieron enfrentar a los ticos que se vieron como si fueran una potencia en el balompié. Como anotó el teórico de la  literatura y la patabola, Juan Villoro, “Un fracaso no se improvisa”.

Y es que la mediocridad de la FMF lleva algunos lustros de estar incubándose. Todo porque las televisoras, que acaparan esta actividad, los equipos, las transacciones y las decisiones no les importa que el principal juego del mundo sea una vacilada.

Ya lo había dicho Manuel Seyde, el cronista de Excélsior, los portadores de la camiseta tricolor son los “ratones verdes”. También lo comentó  Manuel Buendía, en un librito que recopila algunos de sus artículos acerca de este negocio-deporte.

Frente a la debacle, la famosa repesca o repechaje contra Nueva Zelanda, un país donde no hay tradición de patear el balón profesionalmente, ahora se improvisa y se nombra al técnico del América, Miguel Herrera, y a la mayoría de jugadores de ese club. Todo sea por salvar los 800 millones de dólares que no entrarían a las arcas de la pantalla chica sino vamos a Brasil.

Frente a eso, los niños descalzos de Oaxaca ganaron holgadamente sus encuentros de basquetbol en Argentina. Los triquis fueron la sensación y no llevaron a dos compañeros porque no obtuvieron 8.5 de calificación en sus tareas escolares. Y las niñas de Puebla, llamadas Las Bayonetas,  asimismo triunfaron en esa misma especialidad.

Dos caras del México actual: los negociantes que fracasan  y únicamente salen adelante con apoyo gubernamental y el pueblo raso que no le teme enfrentarse a los enemigos más temibles y logran remontar las adversidades.

¿Por quién apostarán Peña Nieto y los partidos políticos?

jamelendez44@gmail.com

@jamelendez44