La imagen original, difundida en redes sociales, muestra a la mujer mazateca en cuclillas tras dar a luz en el patio del  centro de salud en Oaxaca.

La controversial imagen original, fue difundida en redes sociales por un usuario de Twitter, y muestra a la mujer mazateca en cuclillas tras dar a luz en el patio del centro de salud en Oaxaca.

En las últimas dos semanas, tres casos de violencia obstétrica fueron dados a conocer ampliamente a través de redes sociales: el de una mujer que parió en el patio de un hospital en el municipio de Jalapa de Díaz, Oaxaca, el de una mujer que parió en el piso del Hospital para la Mujer de Tehuacán, Puebla y el de una indígena chiapaneca que murió tras haberle sido practicada una cesárea en San Cristobal de las Casas.

En los tres casos las mujeres se encontraban en unidades de salud con la capacidad para atender partos pero la saturación de usuarios y la insensibilidad del personal propiciaron que hubiera daños para los bebés (en el caso de Oaxaca, el pequeño murió) y para las mujeres (en el caso de Chiapas, la mujer murió).

Este tipo de casos en definitiva no son nuevos, pero gracias a que usuarios han documentado a través de fotos y videos dichos casos, se han dado a conocer en todo el país y han levantado una serie de denuncias por parte de la ciudadanía.  En los tres casos, organizaciones de la sociedad civil tales como el Observatorio Ciudadano de Derechos Sexuales y Reproductivos de Puebla, el Observatorio de Mortalidad Materna de Chiapas y el Comité por una Maternidad sin Riesgos, Oaxaca han exigido la remoción de las autoridades de los respectivos centros de salud pero también de los encargados de las jurisdicciones sanitarias de la Secretaría de Salud.

No cabe duda que la infraestructura para servicios de salud ha aumentado en los últimos años pero sigue sin ser suficiente para atender de una manera digna a la población mexicana. Tampoco es suficiente el personal para llevar a cabo las intervenciones necesarias y que éstas se hagan sin violencia.

De acuerdo a un estudio reciente del Instituto Nacional de Salud Pública, la violencia obstétrica es un problema que enfrentan las mujeres de clase media y baja debido al desconocimiento de sus derechos y también a la imposibilidad de atenderse en servicios particulares. Las mujeres indígenas siguen siendo las principales afectadas por la morbilidad y la mortalidad materna, esto a pesar de que en el año 2000 México se sumó a los Objetivos de Desarrollo del Milenio con los que se comprometió a asegurar mejores servicios para el seguimiento del embarazo, parto y puerperio.

Ahora falta ver la reacción de los gobernadores de Oaxaca, Puebla y Chiapas que son precisamente los estados punteros, junto con Guerrero, en rezagos en materia de salud a nivel nacional. Mientras tanto, será importante la presión que se pueda hacer a través de los medios y las redes sociales para que estos casos de violencia obstétrica no queden en el olvido.