por Miguel Alejandro Rivera

Foto: Femexfut

Foto: Femexfut

Afuera del metro Netzahualcóyotl he debido esperar unos minutos a un par de amigos, por tanto, decido unirme a un grupo de curiosos que aprovechan la pantalla de un puesto de películas piratas para dar una revisada al marcador del México vs. Estados Unidos.

México pierde uno por cero y los rostros de las personas son más que expresivos. Nadie quiere que “la verde” se quede sin ir al mundial de Brasil 2014.

Los resultados que la Selección Mexicana ha arrojado en este hexagonal de la Concacaf han sido verdaderamente desastrosos, más cuando la mediocridad de la zona en la que nuestro país compite lo había llevado a ser por años uno de los más grandes exponentes del futbol.

Hace unos días, tras ser derrotados por Honduras en el Estadio Azteca, lugar casi sagrado para los aficionados al futbol de nuestro país, el seleccionado nacional cambió de director técnico, pues las molestias de los aficionados retumbaron finalmente en la Federación Mexicana de Futbol, quienes ya no vacilaron más en deshacerse de “el Chepo” de la Torre.

Giovanni Dos Santos se mete al área, coquetea con tirar, pero una precisa barrida del central hondureño lo despoja del esférico, el cual llega a los pies de Javier “el Chicharito” Hernández, quien ya dentro del área no se anima a pegarle y el balón sale por la línea de meta. 

“¡Qué pendejo está México!” exclama un sujeto ante la jugada anterior. Lo miro y su semblante está descompuesto y, aunque no comprendo por qué su rostro luce tan mal, concuerdo con él: ¡qué pendejo está México! ya habíamos sacado al PRI de Los Pinos y los dejamos volver.

Sigue el partido y en la pantalla Oribe Peralta calienta, quizá sea la solución de “el tri”. El narrador hace eco de la imagen y apunta “México necesita un caudillo”. ¡Claro!, nuevamente concuerdo con las palabras que nos regala el entorno, sin embargo no sé de dónde podría venir un caudillo de la talla de Plutarco Elías Calles o del General Lázaro Cárdenas; nos queda muy lejos ya esa época del “caudillismo” mexicano y los tiempos requieren acciones más vanguardistas. Plutarco Elías Calles apostó mucho por la educación, Cárdenas expropió la industria petrolera: hoy con eso ya no bastaría, este mundo globalizado exige más.

Finalmente hay una jugada clara de gol, los delanteros mexicanos avanzan pero, como ya no es novedad, no aprovechan la oportunidad. El anfitrión de todos los mirones, el dueño de la pantalla, el hombre que se gana la vida vendiendo piratería no soporta más: se toma los cabellos, suelta un grito descabellado y voltea la mirada, encontrando en mí un único cómplice, pues los mirones y curiosos son esporádicos y aleatorios: pasa una señora y se queda dos minutos, pasa un joven y se queda treinta segundos; yo soy el único que lleva ahí ya un rato.

“Son bien pendejos, así nunca” y el vendedor de películas vuelve a su infierno en Columbus, tierra donde parece que el único mexicano capaz de vencer a los norteamericanos es Pancho Villa, pues “el tricolor” jamás ha ganado en esa cancha ante su similar estadounidense.

La rabia del comerciante de piratería, así como seguramente la del taquero, la del taxista, la del mesero, la del carnicero, etcétera, radica en… ¿en qué radica? Es cierto que los medios de comunicación y el sistema han creado una idea de unidad nacional en torno a la Selección Mexicana de Futbol, sin embargo ¿en verdad nos afecta?

México ha participado en casi todos los mundiales de futbol y en realidad sólo ha dado vergüenzas. No veo la diferencia entre ir a perder o no ir. Para los mexicanos, que no obtenemos ningún beneficio directo de los triunfos de “la verde”, debería ser no más que un dato anecdotario el que México no va a Brasil.

Que sufran el banquero y la refresquera, porque están perdiendo millones al patrocinar a un equipo de perdedores, que sufra la compañía de los sándwiches, porque nadie se quiere comer algo que preparó un jugador mediocre, que sufra la empresa de los rastrillos, porque da igual si “el Chicharito” sabe o no rasurarse, lo que quiere la gente es que meta goles, que sufran las televisoras, porque todos quieren ver un México vs Argentina pero a nadie le importa un Nigeria vs Costa Rica.

Tú mexicano no sufras, que a ti nada te afecta; tu país colapsa en una crisis político-económica y ¿a ti te preocupa si la selección le va a ganar a Nueva Zelanda? Basta.Sí lo que quieres es ganar, métete a un equipo los domingos y ahí sí “Pártetela”, emprende un negocio, lleva a tus hijos al zoológico, escribe un libro, triunfa y se feliz por ti, no por once deportistas mediocres y millonarios quienes no tienen ni la más mínima idea de que existes. Disfruta el futbol como lo que es, un bello espectáculo y no más.