Las oficinas centrales de la NSA. Ubicadas en Fort Meade, Maryland. Foto: Patrick Semansky/AP.

Las oficinas centrales de la NSA. Ubicadas en Fort Meade, Maryland. Foto: Patrick Semansky/AP.

Mientras cada vez más información sobre las prácticas de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés) se hacen públicas, distintos medios y fuentes han informado que lo revelado por Snowden es tan sólo una parte de, posiblemente, un enorme compendio de información en manos del analista del que posiblemente el gobierno de Estados Unidos ni siquiera esté al tanto.

De acuerdo a una nota publicada por el diario británico The Guardian el viernes 22 de agosto, el gobierno de Estados Unidos pagó a empresas de internet como Google, Yahoo, Microsoft y Facebook para que fueran parte del programa de espionaje PRISM.

Documentos filtrados por Snowden revelan que la NSA gastó millones de dólares con tal de que estas grandes empresas colaboraran con PRISM, a pesar de que desde 2011 el Tribunal de Vigilancia de Inteligencia Extranjera considerase a este tipo de actividades como ilegales.

Fuentes cercanas a la NBC revelaron que esto es, tan sólo, algo de la información que está en manos de Snowden.

Se cree que el ex analista viajó a Rusia con varias laptops y unidades de almacenamiento que contenían la información que en un principio revelara a Glenn Greenwald, así como a otros contactos. Gracias a esto, ha sido posible conocer la existencia de programas como PRISM o XKeyscore o la ubicación de diversos centros de espionaje. Sin embargo, dice la NBC, Estados Unidos no tiene una idea clara de toda la información que tiene Snowden.

Estas informaciones las confirmaría Greenwald mismo quien, tras la retención de 9 horas de su pareja David Miranda en el aeropuerto de Londres, aseguró que aún tenía mucha más información que podía publicar, y que las acciones del gobierno británico sólo lo animaban a hacer públicos estos documentos.

Es un hecho que el miedo está presente en los gobiernos tanto de Estados Unidos como del Reino Unido. Hace tan sólo unos días, las oficinas de The Guardian fueron allanadas y la policía británica anunció que iniciaba una indagatoria de los materiales incautados a David Miranda por contener información «altamente sensible».