El Universal, Cartera, 16 de agosto 2013

Columna Telecom y Medios

Por Gabriel Sosa Plata

cinemex-cinemarkLos dueños de la cadena de cines Cinemark no podrán por ahora tirar la toalla en el mercado mexicano, luego de que el pleno de la Comisión Federal de Competencia (CFC) resolviera negar la autorización a Cinemex para adquirir el 100% de las operaciones de la empresa que dirige Tim Warner.

En febrero, Cinemex, de Germán Larrea, de Grupo México, había llegado a un acuerdo con Cinemark para adquirir, por unos 125 millones de dólares, sus 31 complejos de exhibición, con 294 salas, en nuestro país. En su momento, el director en México de Cinemark, Roberto Jenkins, reconoció que el crecimiento de la empresa, con sede en Estados Unidos, ya era complicado en México ante el fortalecimiento de Cinemex y Cinépolis, con alrededor del 30% y 60%, respectivamente, del mercado nacional, por lo que decidieron vender sus instalaciones y con los recursos obtenidos fortalecer sus operaciones en otros países latinoamericanos en los que tienen presencia.

Así que, como se aprecia, antes de la operación ya había un duopolio en la exhibición de películas, que se habría agudizado, hasta en un 95% del mercado, con la compra de Cinemark.

Hasta ayer por la mañana, la resolución de la CFC no había sido publicada, pero en su comunicado de prensa del pasado 12 de agosto, la Comisión precisó que “la desaparición de un competidor en el contexto de alta concentración y barreras a la entrada al mercado incrementa sustancialmente los incentivos de los restantes agentes económicos a coordinar ilegalmente sus actividades por medio de prácticas monopólicas absolutas, por ejemplo acordando precios, repartiéndose los mercados o limitando la oferta”.

La decisión de la CFC debe celebrarse porque, en efecto, habría un daño para los consumidores y en otros mercados relacionados como el arrendamiento de inmuebles para cines y de adquisición de derechos para la exhibición de películas en sala.

Sin embargo, ambas empresas impugnarán la decisión porque Cinemark quiere cuanto antes salir del país y Cinemex continuar creciendo en México para enfrentar en mejores condiciones al gigante Cinépolis. Al respecto, el presidente de la CFC, Eduardo Pérez Motta, dijo en entrevista concedida el 13 de agosto a Carmen Aristegui que con base en la reforma constitucional, las afectadas no tendrán posibilidades de presentar un recurso de reconsideración ante el órgano antimonopolios, sino que tendrán que acudir directamente al Poder Judicial de la Federación.

¿Y el cine nacional?

Si se ratifica la decisión de la CFC ¿qué hará Cinemark? ¿quedarse a competir, aunque no quiera, en México, o vender sus salas a otra compañía del sector audiovisual o hacer una alianza con el resto de los pequeños exhibidores nacionales para enfrentar al duopolio? Ya veremos. Por lo pronto, la empresa no queda indefensa o en el abandono. Tan sólo en el 2012 tuvo ingresos por 73.7 millones de dólares y utilidades netas por 7.9 millones de dólares, gracias no sólo la venta de boletos sino a sus elevadísimos precios, como el resto de los exhibidores, en la venta de palomitas y otros productos en sus salas. Nada mal.

Ahora bien, aunque la decisión de la CFC también pudiese ser leída como una acción positiva para el cine nacional, si se considera que la grave concentración del sector ha ido a la par del desplazamiento y desprecio hacia la exhibición de las películas mexicanas, no es así. Para la CFC es un asunto sólo de mercado, de negocios y competencia, mas no de cultura ni de protección de la industria cinematográfica nacional; obvio.

De hecho, debe recordarse que la CFC emitió en noviembre de 2012 una opinión que prácticamente deshizo la iniciativa presentada por diversos senadores, entre ellos Javier Corral, de reservar el 10% de las pantallas en el país para la proyección de películas mexicanas y de establecer la permanencia obligatoria, después de la semana de estreno, de las películas que hayan vendido el 25% de los asientos disponibles por sala.

Según la CFC esta propuesta “no garantizaría la promoción de la producción y distribución de películas nacionales”, “limitaría las decisiones de negocio de los exhibidores y distorsionaría sus planes de inversión, lo que repercutiría negativamente en el desarrollo de este segmento de la industria, es decir, en las salas de exhibición, dañando a los consumidores”.

En su opinión, la CFC no recurrió al derecho comparado ni analizó otras variables, como la misma concentración en el mercado de la exhibición de películas y sus graves repercusiones en el cine nacional. Regresaremos al tema.

Portales, libro y más

Y ya que hablamos de legisladores, el próximo martes, a las 9 horas, se presenta el portal Borde Político, que sistematiza la información de diputados y senadores, y se les califica a partir de diversos indicadores del trabajo legislativo. Interesante. La cita es en Casa Lamm.

De lectura obligada el libro «La Sociedad de la Información en Iberoamérica. Estudio multidisciplinar», publicado por el Fondo de Información y Documentación para la Industria (Infotec) del Conacyt. La obra la coordina la doctora Wilma Arellano y reúne ensayos de Raúl Trejo Delarbre, María Elena Meneses, Alma Rosa Alva, María de la Luz Casas, Enrique Quibrera, Octavio Islas, Fernando Gutiérrez, entre otros reconocidos académicos.

Finalmente, dos felicitaciones más: a la Universidad Iberoamericana por la apertura de su Doctorado en Comunicación y a su coordinadora, la doctora Maricela Portillo, así como al periodista Miguel Ángel Sánchez de Armas por su ingreso, el 29 de agosto, a Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística.