Jesusa Cervantes

@jesusaproceso

Foto: NotimexHay quien dice que el Instituto Federal Electoral (IFE) actuó con dolo en la revisión de los gastos a la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador; y otros que aseguran que quien actuó con dolo fue el PRI, al presentar una ingeniería financiera ilegal pero aceptada por los consejeros electorales.

Se tienen elementos para saber que sí, que la Unidad de Fiscalización del IFE, que encabeza Alfredo Cristalinas, le aprobó gastos al PRI y al PVEM y a la propia alianza Compromiso por México, que tuvo como candidato a Enrique Peña Nieto. Y no sólo aceptó la ilegalidad sino que además otorgó beneficios a un acto ilegal.

Ejemplo de ello es haberle detectado a la dupla PRI-PVEM el ocultamiento de 200 millones de pesos aproximadamente, ese es un acto ilegal. Pero no sólo los dio por buenos el ente fiscalizador, además les permitió distribuir ese dinero entre varios candidatos, correspondiéndole una cantidad ínfima a Peña Nieto.

Hay además un anexo en el dictamen que es una verdadera joya del cinismo de parte de PRI y PVEM y la complacencia de la Unidad de Fiscalización.

En tal anexo se puede observar, por ejemplo, que de 47 eventos masivos que se realizaron en diversas ciudades, únicamente se contrataron cuatro edecanes. Una más: de las famosas “caras de EPN”, únicamente se distribuyeron en dos eventos de 47, o los famosos “copetes” en un solo acto de 47 eventos. O más irrisorio aún, en mantas –se advierte en el reporte– sólo se usaron en dos de 47 actos masivos.

Con estos favores que le hizo la Unidad de Fiscalización difícil hubiera sido que Peña Nieto rebasara los topes de campaña.

Y por lo que compete al Movimiento Progresista, que postuló a López Obrador, se supone que rebasó el tope de campaña con 50 millones de pesos.

El PRD ha sostenido que 72 millones que, según la Unidad de Fiscalización “no reportó” la izquierda, sí fueron justificados y respaldados con documentos.

Eso no es todo. En otro caso, la Unidad de Fiscalización le sumó a López Obrador el costo de un panorámico por la cantidad de 235 mil pesos, mientras que a Peña Nieto, un panorámico similar únicamente le sumó 4 mil 104 pesos.

No se puede afirmar en este espacio que hubo dolo de parte de los auditores hacia la campaña de López Obrador, pero lo que sí se puede establecer es que el auditor designado por la Unidad de Fiscalización y quien realizó visitas a los lugares en donde se reportaron espectaculares o eventos, es un personaje de nombre Ricardo Miguel Uribe Hernández.

La coincidencia que sí llama a la suspicacia es que en marzo, una vez que concluyó el trabajo de fiscalización en el IFE, Uribe Hernández pasó a engrosar las filas de la Procuraduría General de la República (PGR), a cargo de Jesús Murillo Karam, el mismo que oficialmente fue el defensor de Peña Nieto en el caso del ya famoso Monexgate.

Hoy Uribe Hernández se desempeña como Director de Análisis Global Internacional, según se puede ver en el organigrama de la PGR, el cual por cierto se encontraba desactivado en su portal al momento de redactar este artículo.

Fue este auditor quien no vio las facturas de 72 millones de pesos que el PRD asegura sí entregó, pero que la Unidad de Fiscalización consignó como “gasto no reportado”.

Este personaje es el mismo que observó que a un espectacular de Peña Nieto, elaborado por una empresa, se le asignó un costo de 17 mil pesos, y otro, rudimentario, de López Obrador, lo tasaron en la misma cantidad.

No se sabe con certeza si hubo dolo, pero lo que sí es que existen y están documentadas una serie de ilegalidades de PRI y PVEM que la Unidad de Fiscalización dio por buenas.

A lo más que llegaron ambos partidos es a tener una multa millonaria, igual que PRD, PT y MC, pero a cambio de la sanción, la cual se pagará con dinero de nuestros impuestos, se mantuvo intacta “oficialmente” la figura de Peña Nieto pues, según el IFE, la campaña de un derroche insultante fue la que menos gastó y la más austera de que se tenga memoria.

Prodigios de la ingeniería financiera y prodigios por supuesto de manejar a su antojo el IFE, aun a los consejeros, con excepción de Alfredo Figueroa; si no, ¿cómo se explica uno que votaran en contra de sus mismas declaraciones y con ello exoneraran de nueva cuenta a Enrique Peña Nieto?

Comentarios: mjcervantes@proceso.com.mx
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